ASCENSIÓN AL CHIMBORAZO (6.268m) ANDES DE ECUADOR: Crónica de un intento fallido, por Mayayo

Nuestra sección MONTAÑA nos trae hoy la crónica personal de una ASCENSIÓN AL CHIMBORAZO en Ecuador. Una ascensión fallida, por cierto. Y es que, tal como nos cuenta Mayayo en su crónica, haber escalado montañas más altas como Aconcagua (6.962m) o más técnicas como el Bolívar (5.007 en Bolivia) o incluso haber tenido buenas experiencias en montañas vecinas como Cotopaxi (5.897m) no garantizan la cima.

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Pero más importante que la cima es, siempre, volver con una sonrisa y ganas de intentarlo de nuevo. Así fue en nuestro caso, con un fracaso alpino pero un buen recuerdo y la ilusión de volver a esta tierra. , que tanto y tan bueno tienen para ofrecernos. Del Guagua Pichincha sobre el mismo Quito al bellísimo Cotopaxi, el rey Chimborazo o cualquiera de los diez cincomiles que ofrece los Andes Ecuatorianos.

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VOLCÁN CHIMBORAZO: LA CIMA MÁS ALEJADA DEL CENTRO DEL PLANETA, 2KM MÁS QUE EVEREST. 

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El Chimborazo no es la montaña más alta de la tierra….pero su cima sí es el punto de planeta más alejado del centro de la Tierra. Y es que la forma elíptica de nuestro planeta y la proximidad al cinturón ecuatorial son la razón por la que su cumbre está casi 2km más lejos que la del propio Everest, pese a los 8.848m del Rey del Himalaya.

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HISTORIA ALPINA DEL CHIMBORAZO: Por la razón apuntada arriba, hasta principios del siglo XIX, se pensaba que Chimborazo era la montaña más alta de la Tierra, medida desde el nivel del mar. Esta reputación llevó a muchos intentos de cumbre durante los siglos XVII y XVIII.

En 1746, el Chimborazo fue atravesado por los académicos de la Misión Geodésica Francesa. Su objetivo era medir la esfericidad de la Tierra. Determinaron que la Tierra era un esferoide achatado y no una esfera verdadera.

En 1799, Alexander von Humboldt, geógrafo prusiano y naturalista que primero teorizó el cambio climático inducido por el hombre, comenzó una expedición a las Américas, por cuenta de la Corona de España, de 1799 a 1804. Junto a su contemporanea, la expedición Malaspina (1798-1804) ambas suponen de las grandes expediciones científicas de todas los tiempos.

En 1802, con la asistencia de Aimé Bonpland y el ecuatoriano Carlos Montúfar, Von Humboldt asaltó la cumbre. De sus escritos sobre la montaña, se deduce que él y sus compañeros tuvieron que regresar debido al mal de altura, tras hollar los 5.875 m, el punto más alto que el alcanzado anteriormente por cualquier europeo en la historia registrada. Sin embargo, los incas habían alcanzado altitudes mucho más altas, como demuestran los tres Niños del Llullaillaco, encontrados en 1999 en la cima a 6.739m tras haber sido sacrificados allí, cuyas momias  revelaron una antigüedad aproximada de 500 años. Al asalto del eminente científico le siguieron otros intentos fallidos de llegar a la cumbre, mostrando la alta dificultad del Chimborazo en este momento, que solo cedería 80 años despues y eso, ante los mejores escaladores alpinos del siglo XIX.

Distribución plantas en América, por Alexander Von Humboldt. Con el Chimborazo como escala. foto wikipedia

 

El mítico Edward Whymper y sus guías italianos Louis Carrel y Jean-Antoine Carrel, tras coronar en 1865 el Cervino (4.478m) apostaron despues por lograr la primera al Chimborazo. Lo consiguieron en 1.880 por la Arista Whymper, siendo así los primeros europeos en superar la altitud de 20,000 pies (6,100 m), toda una referencia para el mundo anglosajón. Por supuesto, no faltaron críticos que cuestionaron que Whymper hubiera hecho cima realmente, por lo que poco más tarde en el mismo año, volvió a subir por una ruta diferente, las Murallas Rojas, ahora acompañado de los escaladores ecuatorianos David Beltrán y Francisco Campaña.

 

LA ASCENSIÓN DEL CHIMBORAZO, HOY DÍA: Ecuador es un destino de renombre mundial entre los fanáticos de la escalada y el alpinismo debido a sus volcanes. Sobre todo, el majestuoso Chimborazo destaca por su altitud y la complejidad técnica de su ascenso. Ubicado en la Cordillera de los Andes Occidentales, Chimborazo es el volcán más alto de Ecuador y eso es mucho decir en una tierra hasta diez cimas por encima de los 5.000 metros.  Su cima se puede escalar durante todo el año, aunque el mejor período es de noviembre a febrero y de mayo a julio. No es recomendable escalar entre marzo y abril porque hay una gran cantidad de lluvia y nieve. Agosto puede ser muy ventoso, pero puede obtener buenas condiciones climáticas durante septiembre y octubre. La mejor opción es comenzar el ascenso antes de la medianoche, para regresar a más tardar a las 10 a.m., ya que la luz solar aumenta el riesgo de caída de rocas y el clima nublado de la tarde reduce la visibilidad del sendero.

La ascensión del Chimborazo supone siempre una dificultad alta, combinando peligros objetivos y subjetivos. Los conocidos riesgos para la salud de los ascensos a gran altitud son, para empezar, un revés. Para evitarlos, primero intenta aclimatarte en los picos más bajos del Ecuador antes de dirigirte a Chimborazo. Del Guagua Pichincha (4.776m) en las altura del propio Quito al Rumiñahui (4.721m) com paso previo a Cotopaxi (5.897m), puedes ir ascendiendo por una escalera con 22 montañas que pasan de los 3.500 metros en este país.

De vuelta al Refugio Cotopaxi tras ascensión en solo. Foto: Mayayo 2001

 

 

GUÍA DE MONTAÑA CERTIFICADO, OBLIGATORIO: Aun asi, desde 2012 el Gobierno de Ecuador exige para escalar el volcán que contemos con la ayuda de un guía de montaña certificado. Si tienes ya una sólida experiencia de montañismo, la opción más habitual es aclimatar por tu cuenta y luego contratar a la guía para un ascenso directo de 2 días a Chimborazo. La tarifa suele rondar los 500 dólares.

Siempre debes contratar un guía de montaña profesional y certificado: Sea un guía IFMGA / UIAGM (certificación internacional) o con una guía ASEGUIM (certificación nacional de Ecuador, reconocida por IFMGA).El camino a la cumbre de Chimborazo tiene muchos glaciares, algunos de ellos con grietas peligrosas. Además, el clima duro en Ecuador y las avalanchas hacen que el ascenso sea aún más difícil. Como consecuencia de su dificultad técnica, históricamente, ha habido accidentes fatales en el volcán, la mayoría de ellos debido a errores evitables. Por eso mismo, desde noviembre de 2012, el gobierno ecuatoriano prohibió escalar el Chimborazo sin contar con un guía de montaña certificado.

 

PUNTO DE PARTIDA: El punto de partida ideal para un viaje a Chimborazo es Riobamba, una ciudad andina ubicada en la Avenida de los Volcanes, a 200 km de la capital ecuatoriana, Quito. Hay tres opciones clásicas para llegar a la montaña. En trasporte público podemos enlazar autobuses primero desde la estación de Quitumbe, un poco al sur de Quito y de allí a la Reserva Chimborazo, tomando la línea a Guaranda y bajando en la parada a la entrada de la Reserva. En la práctica, es más rápido y fácil tomar un taxi desde Riobamba por unos 35 dólares. La tercera opción es quedar para la recogida con los guías, pues la mayoría incluirán transporte a Chimborazo en su programa.

REFUIGO WHYMPER (5.000M) La base más popular y lógica para permanecer durante tu ascenso a Chimborazo es el vistoso refugio Whymper. Emplazasdo a 5,000 m está bien equipado con cómodas literas, baños, suministros básicos de alimentos y una chimenea. Tan solo hemos de tener ojo de evitar las fechas más saturadas e incluso, si marchamos entre semana, nos será aun más cómodo

Como alternativas específicas podemos contar con el Refugio Carrell, a 4,800m que aun estando también bien preparado para albergar escaladores, nos obligará a salir un poco antes y gastarnos un poco más rumbo a cima. Tambien podemos apostar por alguno de los dos campings cercanos al Chimborazo: El Castillo y Moraine. No es algo que a mí me parezca que valga la pena, pero en fin, todo es ver las prioridades de cada uno..

VÍAS DE ESCALADA: Una montaña tan amplia permite muchas líneas en sí, pero el riesgo de derrumbes desde lo alto reduce notablemente las alternativas prácticas reales. Hoy se pueden anotar hasta ocho rutas distintas, de la Original por la arista sudoeste (II grado, 8-9h, 1880) hasta la feroz Cara Oeste (WI4) abierta en 1996.  Las más populares son precisamente las dos pioneras:  La vía por la cara norte a través de El Castillo es la más habitual. Como alternativa algo más directa y vistosa, la Arista Whymper original de 1880. Ambas suponen un grado II en la escala UIAA, por lo que debenos conocer las técnicas de escalada adecuadas, aunque siempre dejando el guiado en manos del profesional obligatorio.  Ambas suponen unas  8-9 horas para coronar, con unas 2-3horas extra para el descenso. De ahí que para ambas la subida habitual comienza antes de la medianoche. Y a ello nos pusimos, un ecuatoriano y un español hace ya unos años. abajo vereis como nos fue la cosa… 

Ascension Chimborazo rutas principales, por ecuadorecoadventures

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UNA ASCENSIÓN FALLIDA AL CHIMBORAZO POR LA ARISTA WHYMPER, POR MAYAYO. 

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Tras haber subido Aconcagua (1.999) y Cotopaxi (2.001) en solo durante años previos con éxito y de tener que dar la vuelta en el Sajama peruano (2.003) por una tormenta, marchaba un año más de expedición a los Andes. Esta vez,  en equipo con Jacobo para pasar unos días del 2006 arriba y abajo de Ecuador, de la cima del Chimborazo a los Barrancos de Ambato. Fuimos aclimatando en las cimas del Guaguapichincha y Rumiñahui primero, antes de pasar un par de días en el Refugio del Cotopaxi, bajo malas condiciones de meteo Por fin, la meteo se alineó y marchamos hacia la ciudad de Riobamba, a partir de donde arranca el camino hacia la cima del Chimbo.  Llegados al refugio Whymper nos lo encontramos desierto, para nosotros solos junto al refugiero, Julio, un joven de 24 años ya con cinco de experiencia en el puesto. Tras un par de salidas de reconocimiento en días previos, llegó el momento de asaltar la cima.

A las 23.45, con viento en calma y noche rasa pero no fría, los dos miembros en condiciones salíamos desde los 5.000m de altitud rumbo a la respetable ruta whymper al Chimborazo. Por desgracia, Jacobo no aclimató bien del todo y prefirió quedarse recuperando en el refugio. Julio y Sergio reuníamos experiencia en montaña, pero tambien era nueva para ambos la ruta. En aquellos días, no era obligado aun el contar con guía certificado, por lo que enterado el refugiero del Chimborazo, Julio, de nuestras intenciones de cima, se ofreció al vernos llegar al refugio para subir juntos los tres, siendo el uno más de la cordada. 

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En la víspera, fue el propio Julio quien recomendó subir directos por la Arista Whymper, dadas las condiciones. A buen ritmo, fuimos subiendo los primeros terrazos de tierra y ascendimos en apenas 1 hora hasta las agujas que marcan casi los 5.300m. Habíamos cubierto ya, tanto como en dos horas durante el reconomiento previo con Jacobo. Tiraba fuerte, Julio.. El frío mordía a esas horas y alturas, por lo que nuestro dos gps Garmin se quedaron KO, una lástima para recuperar despues la historia del día. 

Una vez situados sobre el filo de la impresionante arista, llegamos a la línea de nieve, más bien de hielo por lo duro de la misma. Allí tocaba calzar crampones y calar piolet, encordándonos ambos. El viento ya cortaba todas las capas de ropa y nos obligó a a utilizar cada uno de nuestros recursos. En mi caso, llevaba hasta cinco capas de ropa, a saber: Camiseta HH polipropileno con cuello alto;  camiseta tribord negra manga larga;  jersey north face poliester grueso; cazadora negra mammut cortavientos y chaqueta exterior con goretex Mammut. Tambien bebimos medio litro de té caliente transportada en la mochila para entrar en acción

La ruta se iba empinando progresivamente pues a la dificultad habitual del recorrido se unió la decision del refugiero en tirar «recto para arriba» hasta hollar del tirón la antecima Ventamilla a 6.228m, desde donde ya sería fácil girar a la cumbre final, apenas 500 metros de loma más allá. Esta decision suponía endurecer la ruta, pero el refugiero convencido de su fuerza y aclimatación, más el progreso de su compañero español lo juzgó razonable… y hasta recomendable, para prevenir el riesgo de caída de seracs de la whymper clásica a mas de 5500m. 

Asi pues, continuamos ascendiendo la cada vez mas dura pendiente ya encordados. Una hora despues llegamos a la primera barrera rocosa, que remontamos escalando un canalón de nieve helada de unos 50m por el flanco oeste. Una vez escalado, con el español abriendo el tramo helado por contar con mayor experiencia técnica, el joven ecuatoriano volvio a recuperar la punta de cordada. Por desgracia, el frío, la altitud y lo vertical de la variante elegida iban devorando mis fuerzas. Pasamos ya los 5.500m y la arista…¡seguía empinandose aun mas!

Ahora sí, avanzando a un ritmo más lento fueron cayendo las horas sobre nuestra cordada.  Seguíamos subiendo metro a metro para reventar la antecima. Al llegar a 5.800m de altura y tras 5 horas de subida nocturna ininterrumpida, decidimos que quizá era mas razonable abandonar la ascensión por ese día, puesto que aun restaban tanto los 500 metros verticales de desnivel hasta la cumbre, así como el muy peligroso descenso de la arista bajo el sol de la mañana que de pasarnos de las 8-9 horas habituales, podría reblandecer el hielo y nieve con los riesgos inherentes. De comun acuerdo ambos decidimos retirarnos buscando mejor ocasión.

Como suele suceder, la bajada fue la parte más dura. Primero, porque al haber apostado a una variante más vertical, el riesgo constante de un tropezón supondría caer de golpe tobogan abajo de la arista por un terreno de nieve helada donde no resulta fácil la autodetención. Segundo, porq las dimensiones de la montaña son tales que es facil equivocarte a oscuras de canalón e ir a parar a un valle que desemboca a 20 km del refugio. Es lo que tiene, ir escalando de noche y con ambos gps fuera de combate de forma inesperada. 

Iniciamos el descenso, cansados y torpes pero aun funcionales. Pisando con tiento hielo a hielo, bajando de lado con piolet y baston y encordados en «ensamble» esto es, atados juntos pero sin asegurarnos. La primera rampa de bajada era el triangulo de la antecima pues ya casi estabamos arriba arriba, la bajamos a buen paso en busca del calor y la seguridad del refugio para entonces, sobre las 5.00 la noche estaba en su punto mas frio y botas y guantes no podáin contenerlo del todo (donde mejor se ve el detalle de toda esta zona en la foto, la arista de la derecha)

Seguimos bajando hacia la zona de los cinco canalones donde antes nos habíamos asegurado. Sin embargo, al cabo de un rato el refugiero se detuvo alarmado pues en la oscuridad creyó distinguir que nos habiamos desviado y bajábamos hacia el valle abandonado. Un peligro grave, pues ademas ese tramo acaba sin canalon de nieve en la bajada, sino roca vertical Tras un intenso reconocimiento, Julio insistio en volver a subir unos 200 metros hasta la zona previa al desvio. ¡¡Qué paliza!! Volver a subir a lo bruto…

En fin, el caso es que subimos pero gracias a Dios al llegar arriba logre convencer a mi compàñero, quien proponía ya rapelar por unas rocas, de que se había desorientado y debíamos volver a bajar para retomar el primer corredor helado. Y eso hicimos con acierto, llegando por fin a la parte alta del corredor, donde mi compañero se sentó en lo alto, vigiliando mientras me tocaba iniciar el descenso pero…¡algo falló! En un segundo, el español patinó sobre el hielo y se golpeo fuerte en la rodilla y la cadera al caer. Aghhhh.

Clavé de inmediato con el piolet, pero este no enganchó en el duro hielo.  Vertiginosamente la pendiente y dureza del hielo me hicieron salir disparado  canalon de rocas abajo, sin ningun control. De nuevo volví a pegar con el piolet, sin lograr tampoco ahora frenarme y siendo ya consciente de que me quedaban unos 500 metros de arista ininterrumpida por la que seguir rebotando antes del muro vertical final. Mala, mala perspectiva….

Inesperadamente, noté un fuerte tirón en la cuerda y me sentí bloqueado desde arriba.  Ya era tiempo, pues estaba a unos metros de entrar en la zona de rocas de las paredes del canalón. El refugiero supo lanzarse como una fiera sobre su propio piolet y clavarlo al suelo con su peso. Asi, logró aguantar el tirón de mi fuerte y repentina caida.

Y yo…pues yo había vuelto a nacer, la verdad, porque me vi del todo incapaz de frenarme solo y lo ultimo en que pensaba en ese momento era que mi compañera lo hiciera por mi. Por supuesto, la cuerda con que me frenó, está ahora de recuerdo en la mochila del ecuatoriano como un regalo por algo que no tiene precio, no? El resto del descenso, mas cansado pero mas tranquilo lo dedicamos a practicar maniobras de autodetención y autoseguro, meter tornillos de hielo y demas maniobras técnicas. que como el día bien nos había recordado, es un talento que nunca está de más practicar. 

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