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Behobia San Sebastian 2025: Crónica y resultados, Mayayo.
BEHOBIA SAN SEBASTIÁN 2025: RESULTADOS Y CRÓNICA, POR MAYAYO. La Behobia tiene una personalidad propia. No es una carrera rápida en el sentido clásico, ni un maratón de marca, sino un canto colectivo al esfuerzo compartido entre corredores y afición por igual
El corredor que la termina sabe que ha formado parte de algo más grande que él mismo, que desde 1919 transforma a quienes se atreven con sus veinte kilómetros. Este año han sido nada menos que 25.209 finishers.


BEHOBIA SAN SEBASTIAN 2025: 60ª EDICIÓN.
En 2025 ha celebrado su 60.ª edición con todo el simbolismo que eso conlleva. Sesenta años de esfuerzo, de épica cotidiana y de abrazos en meta. Sesenta años de lluvia, viento norte y aplausos. Sesenta años donde el Club Deportivo Fortuna ha mantenido viva una tradición que es mucho más que deporte: es identidad giputxi, espíritu de comunidad, pura resistencia emocional. Este año, los dorsales se agotaron en apenas tres horas.
Una avalancha digital que simboliza el hambre de volver a sentir el rugido de la gente en el Alto de Miracruz o el eco de los tambores en Gaintxurizketa. En un tiempo donde tantas carreras buscan su hueco en el calendario, la Behobia no necesita gritar: su sola existencia convoca.
El objetivo de alcanzar el cincuenta por ciento de participación femenina está cada vez más cerca. Y eso, en un evento que durante décadas fue territorio masculino, supone una revolución silenciosa. Correr la Behobia ya no es cosa de unos pocos valientes: es un acontecimiento familiar, colectivo, plural.
Una fiesta del sudor y la voluntad que desborda cualquier frontera. A destacar, el respeto a sí misma de la prueba, que un año más descalificó a cientos de «tramposos» que salieron por delante del cajón que les tocaba. Y no aprendemos, que esto es para bien de todos. 🙂
Crónica de carrera.
La edición 2025 amaneció con esa bruma atlántica que huele a humedad y adrenalina. Desde primera hora, las avenidas de Irún hervían de nervios y color. En el aire, ese zumbido inconfundible de los grandes días: megafonía, cánticos, la marea de camisetas tensando músculos y relojes. A las nueve en punto, el rugido de salida liberó al pelotón como un torrente de energía contenida. Más de veintiséis mil almas en movimiento, todas empujadas por la misma promesa: llegar al Boulevard de San Sebastián con el corazón lleno.
ORO RAUL CELADA (1.01.28)
En cabeza, la élite se preparaba para otra batalla de precisión. Raúl Celada, del club Bikila, impuso su ley desde los primeros compases. Salió controlando, sin quemar las naves en la salida, pero siempre en posición de mando. Le acompañaban Diego Mentrida e Iraitz Arrospide, dos hombres acostumbrados al fragor del esfuerzo medido. Los primeros cinco kilómetros volaron por debajo de tres minutos el mil, un ritmo de metrónomo implacable sobre el asfalto que se humedecía con el rocío. A medida que la carretera ascendía hacia Gaintxurizketa, el grupo se fue estirando, delatando quién había llegado con piernas y quién con fe. Arrospide intentó dinamitar la carrera en la subida, fiel a su estilo valiente, pero Celada aguantó, paciente, como quien mide el aire antes de un zarpazo.
Fue en el Alto de Miracruz, ese punto donde la Behobia se convierte en juicio final, donde Raúl lanzó el ataque definitivo. Mentrida trató de responder, pero el ritmo del leonés era ya otro asunto. En la bajada hacia Donostia, Celada voló. Su zancada se estiraba como un resorte de pura economía de movimiento. Cuando pisó el Boulevard, la ovación fue un trueno. Raul Celada cruzó la meta en 1 hora, 1 minuto y 28 segundos. Detrás, Diego Mentrida entró catorce segundos después, seguido de Iraitz Arrospide a dieciocho. Tres hombres que honraron la carrera con ambición, inteligencia y respeto.

ORO KATHY TISALEMA (1.09.34)
En la categoría femenina, la ecuatoriana Kathy Tisalema firmó una actuación magistral. Desde el kilómetro uno corrió con mirada fría y respiración contenida. Sabía que el recorrido no perdona y que las cuestas son traicioneras si no se dosifican. Mantuvo el pulso de las favoritas hasta el pie de Miracruz, y allí, justo donde el rugido del público es más feroz, lanzó su ofensiva.
La keniana Noshim Mandoi intentó seguirla, pero la campeona ya volaba. Su victoria, en 1 hora, 9 minutos y 34 segundos, fue una mezcla de garra y elegancia. Tras ella llegaron Mandoi, veinticuatro segundos más tarde, y la española María Varo, que completó el podio con una sonrisa de quien ha dejado todo en la carretera. “El objetivo era luchar por la victoria en este recorrido tan exigente. Tenía pensado dar el último tirón en la última subida, y con el apoyo de la gente todo fue más fácil”, declaró Tisalema entre aplausos, todavía envuelta en la bandera que le entregaron al cruzar la meta.

BEHOBIA SAN SEBASTIAN 2025:
25.209 FINISHERS
Más allá de los tiempos y los nombres, la edición de 2025 volvió a ser un fenómeno social. 25.209 corredores son finalistas oficiales en meta, y casi nueve mil de ellos fueron mujeres. Desde los primeros hasta los últimos, cada uno fue protagonista de su propia epopeya. En los márgenes de la carretera, el público volvió a ser parte esencial del espectáculo. Familias enteras, cuadrillas de amigos, gaiteros, tambores, grupos de animación, vecinos de toda Gipuzkoa dispuestos a convertir cada curva en una fiesta. Hay momentos en que el ánimo del público te empuja más que la zancada. Hay carreras donde se corre solo; la Behobia, en cambio, se corre acompañado por miles de voces que no te dejan rendirte.
BEHOBIA SAN SEBATIAN 2025: RESULTADOS.
Para cualquiera de tus carreras de montaña, busca resultados completos en nuestra sección CLASIFICACIONES: Allí tienes una base de datos desde 2007 hasta hoy, de aquellas carreras cuya organización ha sido tan amable de facilitarnos los datos, no de todas.
Siempre que podemos, cuando la org. los tiene así disponibles los subimos para ti en formato pdf, de forma que puedas consultarlo y descargarlo. Para encontrar el resultado de tu carrera en 2025 búscalo en nuestras CLASIFICACIONES por fecha siempre.
BEHOBIA – SAN SEBASTIAN: EL TRAZADO
El recorrido, con sus veinte kilómetros entre Behobia e Illumbe, es un viaje que exige tanto de las piernas como de la cabeza. Se sale desde el barrio fronterizo, cruzando un río de emoción, y enseguida la carretera se empina hacia Gaintxurizketa. Allí empieza la verdadera selección. Esa subida corta pero intensa pone a prueba la capacidad de regular, de aceptar que aún queda mucho por delante. Luego llega la bajada hacia Lezo y el paso por Pasaia, donde el aire del puerto y el olor a sal anuncian que la meta se aproxima, aunque todavía falte lo peor.
El Alto de Miracruz, en el kilómetro 16, es una montaña disfrazada de cuesta urbana. Quien la conoce, la respeta. Quien la subestima, la paga. Allí los gemelos se tensan, los relojes mienten y el corazón late en la garganta. Pero cuando la cuesta se termina y aparece el horizonte de Donostia, el alma vuelve al cuerpo. Desde ese punto, el corredor se deja llevar por el griterío, por el sonido de los tambores, por la sensación de que el mar te llama. El Boulevard espera, con su alfombra humana, con su aroma a sal y victoria.

¿PORQUÉ ENGANCHA LA BEHOBIA?
Tambien yo he vivido varias veces esa meta del Boulevard y reconozco que es adictiva. Y es que en cada edición se repite el mismo milagro: miles de historias cruzadas en una misma carretera. En medio de esa marea, cada uno tiene su motivo, su razón, su pequeño gran porqué. La magia de la Behobia es precisamente esa: que todos caben, que todos importan.
Hay quienes corren por el tiempo, quienes corren por recuerdo, quienes corren por pura necesidad de sentirse vivos. Y todos, absolutamente todos, se funden en un mismo latido cuando el reloj empieza a contar. Lo que sucede en esas dos horas –o en tres, o en cuatro– no se puede medir con cronómetro, se mide en emociones.
Cierto es que Donosti es el escenario perfecto para cerrar ese viaje. La ciudad se viste de fiesta, las calles se llenan de vida, los balcones ondean banderas improvisadas. A lo largo de los años, he visto pocas carreras que consigan lo que la Behobia logra: transformar el esfuerzo individual en un fenómeno colectivo. El viento, el sudor, el rugido del público en las cuestas, todo eso forma parte de una sinfonía atlética que no se repite en ningún otro lugar, marca de la casa de la afición al deporte en esta tierra.
La Behobia emociona porque es auténtica. Porque combina historia y presente, sacrificio y alegría, épica y cotidianidad. Porque el recorrido, con sus cuestas y descensos, tiene ritmo de relato. Porque el público es un protagonista más, y porque el mar en la meta lo envuelve todo con un aire de eternidad. Correr la Behobia es, en el fondo, rendir homenaje a la pasión por correr, a la comunidad, a la perseverancia.

Behobia 2008, desde la muga. Foto Mayayo
BEHOBIA SAN SEBASTIAN:
EL SECRETO DE SU MAGIA.
Especial Radio Trail Mayayo
Estamos en una pruena con una historia riquísima, que junto al variado y duro trazado más la magia de la hospitalidad y pasión de la afición guipuzcoana forman la pócima mágica que hace que la Behobia enganche quizá, como ninguna otra carrera popular sobre asfalto.
En mi caso, tres veces he cruzado su meta. Y ojalá hubiera podido correrla 30 más.. Repasamos aqui en 20min esa gran historia y su receta para hacer un plato rico, rico…riquísmo del que siempre apetece repetir.¿Qué otro elemento añadirías tu como el secreto de esa receta? Dejamelo en conentarios y luego te comento yo también
Dale al play: BEHOBIA SAN SEBASTAM: El secreto de su Magia.






