febrero
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LECCIONES DE UNA LESIÓN: Vuelta al Hospital, un año despues por Mayayo
LECCIONES DE UNA LESIÓN: Vuelta al Hospital, un año despues. Nuestra sección LESIONES DEL CORREDOR repasa hoy con Mayayo su propia experiencia tras sufrir una fractura de clavícula hace ahora justo un año.
Y es que, a menudo no es solo el reto físico de curar el cuerpo al que afrontamos, sino más aun el mental para rendir como antes versus el saber seguir gozando o no de esos momentos de felicidad dándole por el monte.

LECCIONES DE UNA LESIÓN, POR MAYAYO
Vuelta al Hospital, un año despues
Siempre me ha gustado hacer deporte. Siempre que he podido, además, hacerlo en la montaña. Com mayor o menor talento, pero siempre con ilusión por andar, correr, escalar, esquiar, remar o dar pedales.. En esto de los deportes de montaña siempre me he sentido «Aprendiz de todo y maestro de nada». Y es que la actividad y el ritmo nunca han sido lo más importante para mi, sino el hecho de echar horas en el monte, saboreando.
En 40 años de práctica deportiva, además he sido bastante afortunado con las lesiones. Hasta el pasado 2023 tan solo había sufrido un accidente serio, con el kayak hace ya muchos años que me dejó una lesión de hernia discal L4-L5 que, por primera y única vez, me hizo pasar por quirófano.
Despues de ella preferí ajustar algo mi actividad para evitar dañar de nuevo la zona. Pero seguí yendo al monte, tan alto como podía, tan largo como llegaba. De esta forma subí a los 6.959m del Aconcagua en solo, corrí las cien millas de Leadville y decenas de ultras más por todo el o vivir largas travesías en gravel
De ahí hasta que sufrí hace ahora un año, el 19FEB 2023 una tonta caída con la bici gravel en una carreterillla del Pirineo francés que resultó en una fractura de clavícula en cuatro trozos. Fue un golpe tremendo, pero al ocurrir al poco de salir aun pude volver a casa por mi pie, dejar la bici y desde allí me llevaron al hospital en coche propio.
Afortunadamente la atención, desde los abuelos que vieron mi golpazo y querían avisar a la ambulancia en el momento allí mismo, a los sanitarios del hospital de Lannemezan que me recogieron aquella tarde de Sábado en urgencias, fue impecable. Arriba ya pudisteis ver el «selfie» de recuerdo en blanco y negro que me traje del lugar 🙂
SALUD FÍSICA Y MENTAL
El proceso de rehabilitación llevó un tiempo, claro está. Primero en lo físico, con pequeños paseos y mucho cuidado, como las CRESTAS DE AZET. Despues afrontado cosas más serias poco a poco. Fueron al menos dos meses hasta sentir que podía tirar de clavícula de nuevo. Luego volvieron las carreras de montaña, disfrutando como nunca en la MOZART 100 MARATHON por los Alpes de Salzburgo.
Y es que lo físico es una parte claro, lo mental tambien importa: Volver a tener confianza en ese brazo, en el hombro…volver a subirse a la bici y bajar animado en las curvas. Para colmo, poco despues sufrí otro accidente relacionado con el primero aunque sin fracturarme nada. De nuevo tocó volver a empezar.
Al final, doce meses despues, puedo volver a darle por el monte al gusto. Y quise celebrarlo pasando de vuelta por el hospital…rodando de vuelta 100k con la misma bici por las mismas carreteras del día del accidente. Dale al play abajo para verlo.
LECCIONES DE UNA LESIÓN DEPORTIVA.
Como ya me ocurrió con aquella hernia discal de hace décadas, sí he tenido que ajustar lo que hago, donde lo hago y como lo hago. Sigo saliendo al monte y sintiéndome bien al volver de cada salida. Los objetivos deportivos cambian, claro que cambian entre los años que pasan y las lesiones sufridas. Pero mientras las ganas de salir sigan ahí, me siento enormemente agradecido cada día que lo hago.
En todo este tiempo pasado, me quedo con dos ideas.
La primera, agradecer el trabajo a nuestros ángeles de la guarda: Sea médico, enfermero, bombero, guardia, gendarme o un simple montañero que pasaba por allí.
A veces no valoramos como debemos el enorme privilegio de vivir en una Europa donde cuando pasa algo grave, primero te atienden y curan, luego ya si eso te pasarán la factura, o no. En mi caso, el Hospital Lannemezan es de la Seguridad Social francesa y agradezco especialmente que médico y enfermera se esforzaran por hablarme en español durante la cura. Son detalles que no tienen precio, cuando estás mareado y muy dolorido.
La segunda, disfrutar el aquí y ahora de cada día en el monte. Hoy sigo viviéndolo más como deporte de montaña que como paseos, pero ya tengo claro que el día que los años o alguna otra lesión me obliguen a olvidar cualquier dorsal o cronómetro, seguiré saliendo y disfrutando igual. O más
La magia está en salir y sentir cada día, cada montaña como si fuera nuevo. La meteo, el ritmo, la actividad concreta…son quizá lo de menos.
PD: Sí. Sigo llevando reloj gps para saber qué hago, donde y como. Pero no, nunca he tenido cuenta de Strava ni interés alguno en eso que llaman KOM 🙂







