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GRAVEL RUNNING: QUÉ ES Y TOP5 ZAPATILLAS GRAVEL, POR MAYAYO.
GRAVEL RUNNING: QUÉ ES Y TOP5 ZAPATILLAS GRAVEL, POR MAYAYO. Nuestra sección GRAVEL RUNNING detalla hoy qué significa esta categoría así como las claves de la misma.
Nuestro top5 zapatillas gravel: Adidas Supernova Rise ATR; Brooks Ghost Trail; Hoka Stinson One7; Mount to Coast H1 y Salomon DRX Defy Gravl. Arrancamos con podcast y seguimos con el análisis de cada una por Mayayo.
Podcast: Qué es Gravel Running y top5 zapatillas gravel.

GRAVEL RUNNING: QUÉ ES.
TOP5 ZAPATILLAS GRAVEL, POR MAYAYO
¿QUÉ ES EL GRAVEL RUNNING?
El “gravel running” de hoy es la nueva etiqueta comercial que le han puesto al Trail running pistero de toda la vida. Correr alternando asfalto, pistas forestales y senderos fáciles por el monte, vamos. Sin meterse en berenjenales técnicos ni de condiciones meteo ni mucho menos lanzarse a lo que es montaña, montaña.
El concepto “gravel”, nos llega desde el ciclismo, donde empezó como una forma muy concreta de escaparse de la carretera sin casarte con la montaña dura… y ha terminado creando un idioma común entre dos mundos que, hasta ayer, se miraban de reojo: el ciclismo y la carrera a pie.

Vía Verde Eresma en bici gravel. Foto Mayayo.
- En ciclismo, el gravel es ese territorio intermedio donde una bici aún puede ser rápida en asfalto, pero ya no tiembla cuando el firme se rompe; geometrías más estables, cubiertas más anchas, espacio para “lo real” (pistas, caminos agrícolas, tramos de tierra, adoquín, enlaces de asfalto) y también para “lo logístico” (portabidones extra, bolsas, horas y horas sin drama). En mi caso, soy fan personal de esta forma de dar pedales, como puedes ver aquí rodando Vïas Verdes o cruzando de Cercedilla a Guadalajara por las montañas.
- Trasladado a las carreras de montaña, el gravel running no es “hacer trail” a medias, ni “correr asfalto” con excusa. Es asumir que muchísima gente entrena en un ecosistema mixto donde sales de casa por acera, cruzas parque, enlazas pista compacta, te metes por un sendero fácil y vuelves por carril bici. Y quieres hacerlo sin cambiarte de zapatillas.
¿Para qué esos cambios?
Se busca versatilidad real para superficies no técnicas, con eficiencia de zancada y un plus de agarre y estabilidad. La propia industria lo explica así: zapatillas “entre” asfalto y trail, pensadas para pasar del pavimento a la pista y al sendero fácil, con tacos moderados y una suela menos agresiva que la del trail técnico.
Vamos, lo que intentaron vender hace años desde Annecy como “door-to-trail” sin que llegara a cuajar y que ahora, maestros como son los franceses en esto de empaquetar nos llega con el lazo de “gravel running”.
ZAPATILLAS GRAVEL VS. ZAPATILLAS ASFALTO Y ZAPATILLAS MONTAÑA.
Por eso, cuando hablamos de diferencias entre zapatillas gravel running, zapatillas de asfalto y zapatillas trail running, no basta con decir “unas tienen tacos y otras no”. Para mí hay tres diferencias clave que, de verdad, cambian cómo corres.
- LA SUELA
Profundidad y dibujo del taco, sí, pero sobre todo “intención”. En asfalto, la suela prioriza continuidad de contacto, durabilidad y transición suave; se optimiza para fricción constante sobre superficie homogénea. En trail técnico, la suela prioriza mordida y evacuación (barro, tierra suelta, piedra) con tacos más profundos y dibujos agresivos. En gravel running, el taco luce profundidad media o corta para firmes duros y compactos, y para que la zapatilla no sea torpe cuando vuelves al asfalto. ¿Una referencia fácil? tacos en torno a 2–4 mm para gravel/door-to-trail frente 3,5-5mm si de verdad quieres correr montañas.
- CHASIS Y ESTABILIDAD.
En asfalto, especialmente en rodadoras puras, la estabilidad se busca con geometrías que guían sin pelearse con el pie: bases amplias, “rockers” suaves, o tecnologías de soporte si toca. En trail técnico, además de la base, entran protecciones, refuerzos laterales, placas o elementos anti-roca, y un ajuste más “cerrado” para que el pie no se desplace en apoyos violentos. En gravel running, se busca un equilibrio: Base estable y guiado suficiente para apoyar sobre grava y tierra sin que el tobillo trabaje de más, pero sin el armazón pesado de una zapatilla de montaña “montaña”. Ahí se juega buena parte del éxito del concepto: si el chasis es demasiado “de asfalto”, te falta seguridad; si es demasiado “de trail”, pierdes fluidez y te sobra peso.
- MEDIASUELA Y GEOMETRÍA DE CARRERA.
Esto condiciona la amortiguación y transición. En asfalto, se valora continuidad, eficiencia y retorno, con perfiles que pueden ser altos, pero pensados para rodar “plano”. En trail técnico, la amortiguación convive con la lectura del terreno: no quieres ir sobre zancos en una ladera rota si no controlas fino. En gravel running, se busca una amortiguación que proteja en firme duro y facilite transiciones, a menudo con perfiles generosos y cierta curvatura (“rocker”) para suavizar el paso entre superficies, pero sin irse al extremo que te reste estabilidad cuando el camino se inclina o la gravilla se mueve.
TOP5 ZAPATILLAS GRAVEL RUNNING,
POR MAYAYO.
Si el gravel running es el arte de no pedir permiso al firme, estas cinco zapatillas son cinco maneras distintas de firmar ese pacto. Las une una idea: rendir en el terreno mixto sin caer en “ni chicha ni limoná”. Las separa el carácter, porque aquí hay dos filosofías que conviven: la del maximalismo estable para sumar horas, y la de la rodadora ágil que te deja correr “bonito” cuando el camino se pone fácil. Vamos una por una, con datos sobre la mesa.
Adidas Supernova Rise ATR. 150€
Adidas hace una cosa muy sensata: no reinventa la rueda, le cambia el neumático. La Supernova Rise ATR es una puerta de entrada al gravel running desde el confort de una entrenadora fiable: PVPR 150€, peso 305 gramos, perfiles 34 mm en talón y 25 mm en antepié, con drop de 9 mm. La mediasuela Dreamstrike+ y el sistema Support Rods buscan estabilidad y una transición guiada, y el gran giro de guion es la suela Continental a longitud completa, con taco corto de 2,5 mm para alternar asfalto, pista y sendero sin que la zapatilla se sienta fuera de sitio.
¿El detalle técnico diferencial que la hace “gravel”?
Esa combinación de suela Continental segmentada y flexible con plataforma estable y refuerzo específico en mediopié, más un talón biselado que ayuda cuando el asfalto se convierte en tierra y el apoyo deja de ser perfecto. Es el rodar pistero con nueva etiqueta, y eso, lejos de ser un insulto, es un elogio práctico: sirve para lo que la mayoría hace la mayoría de días.
Adidas Supernova rise ATR: Análisis por Mayayo.

Hoka Stinson One7. 190€
Esta Stinson llega con un sofá incorporado. Aquí el gravel running se interpreta desde el maximalismo estable: PVPR 190€, peso 365 gramos, perfiles 40 mm talón y 35 mm antepié, drop 5 mm. La suela es “goma Hoka” con tacos de 4 mm, pensada para rodajes pisteros más que para guerra alpina.
¿El diferencial técnico?
La obsesión por que, pese a ir alta, no sea una trampa: H-Frame y Active Foot Frame aparecen como los pilares para mantener el pie “dentro” y no “encima”, buscando estabilidad cuando el terreno deja de ser uniforme y tu técnica no es la de un corzo joven. Además, Hoka la vende como navaja suiza “street to summit”, con tacos multidireccionales y enfoque explícito road-to-trail. Que sí, que pesa. Pero si tu gravel running son horas, piernas cansadas y la realidad de un cuerpo que quiere llegar entero al día siguiente, es de las que convierten el firme duro en un trámite.
Hoka Stinson One7: Análisis por Mayayo.

Salomon DRX Defy GRVL. 140€
Salomon fue la primeras en bautizar el concepto, y en la DRX Defy GRVL se nota el enfoque: “door-to-trail” sin complejos, con números de zapatilla asfalto vitamínica. Precio 140€, peso 239 g en hombre y 203 g en mujer, perfiles 34 mm talón y 26 mm antepié, drop 8 mm. La mediasuela es Energy Foam con Reactive Cushion, el chasis usa Active Chassis para esa guía suave que agradece el debutante y la suela es Contagrip con diseño polivalente y tacos 2,5 mm cortos, pensados para terreno firme.
El diferencial técnico:
Absoluta claridad de propósito: Una zapatilla nacida para el gravel. Un día te hace un 10K de asfalto, otro te rueda una pista forestal, y al tercero te completa una media de montaña por sendero fácil sin que parezca que vas disfrazado. Suela inspirada en bandas de rodadura de bici gravel, buscando agarre pistero y transiciones suaves asfalto-tierra. Esta, si la llevas donde toca, es de las que te hace sentir listo, no valiente.
Salomon DRX Defy GRVL: Análisis por Mayayo.

Brooks Ghost Trail.150€
Aquí la idea es preciosa y peligrosa a la vez: coger una de las rodadoras más universales del planeta, la Ghost, y darle permiso para pisar tierra sin perder su alma. PVPR 150€, peso 300 g (hombre), drop 8 mm, suela TrailTack Green Rubber con tacos de 3 mm para tracción mixta y una mediasuela con amortiguación nitrogen-infused.
¿El diferencial técnico?
Un equilibrio bien entendido: amortiguación con nitrógeno para suavidad controlada, una suela TrailTack Green que busca agarre en húmedo y seco sin volverse excesiva, y cubierta con refuerzos 3D print para que la grava no te destroce el material ni el humor. Una rodadora preparada para “explorar” sin convertirse en un tanque. Si vienes del asfalto y quieres una transición sin sobresalto, esta es, quizá, la más “familiar” del grupo.
Brooks Ghost Trail: Análisis por Mayayo.

Mount to Coast H1. 190€
Y ahora, la invitada que llega desde Hong Kong a recordarnos que el gravel running también puede ser alta gama rara, de esa que mezcla laboratorio y obsesión por la durabilidad. Peso pluma 242 g (EUR 43), perfiles 35 mm talón y 29 mm antepié, drop 6 mm, suela VersaGrip con tacos de 2 mm, y una mediasuela CircleCELL descrita como espuma supercrítica “eco” con ambición de retorno tipo PEBA.
La Cubierta usa fibras DuPont Kevlar, y el sistema TUNEDFIT de doble cordonaje permite ajustar por separado zona alta y baja del pie, algo muy poco común en una “door-to-trail” y muy útil cuando alternas asfalto (donde toleras más holgura) y pista (donde agradeces sujeción).
¿El diferencial técnico? Aquí es triple.
La apuesta por materiales (aramida), la ingeniería de ajuste (doble lazado) y una configuración de suela mínima (tacos 2 mm) que declara sin vergüenza su prioridad por transición y eficiencia en terreno duro. Incluso la propia marca detalla esas especificaciones (35/29, 242 g, tacos 2 mm) como “road-to-trail” para terreno mixto, gravel y sendero ligero. Es, de las cinco, la más “de concepto”: ligera, técnica y con personalidad de producto nuevo que quiere demostrar cosas.
Mount to Coast H1: Análisis por Mayayo.

ZAPATILLAS GRAVEL RUNNING:
¿Con cuál me quedo?
Depende de quién seas cuando sales por la puerta. Si buscas una sola zapatilla y priorizas estabilidad sin pensar, Adidas Supernova Rise ATR es sentido común con suela Continental. Si tu prioridad es llegar entero cuando los kilómetros se ponen pesados, Hoka Stinson One7 es la alfombra robusta con chasis para domar su propia altura. Para ligereza y polivalencia, Salomon DRX Defy GRVL ofrece el manual de instrucciones del gravel moderno. Si eres asfaltero y quieres sentirte en casa aunque pises tierra, Brooks Ghost Trail es la transición más amable. Y si te tienta la ingeniería nueva, Mount to Coast H1 es una seria rareza.
En lo personal, confieso mi debilidad por esta última, pues creo que ofrece la mejor relación calidad-precio-durabilidad, tal como ya me ha certificado nuestro compañero Vlady Trail durante su prueba a fondo, que muy pronto publicaremos aquí.
GRAVEL RUNNING: ¿TIENE SENTIDO?.
Opinión, por Mayayo.
Viviendo en Cercedilla, hace más de un lustro que soy fan del ciclismo gravel, una parte por obligación (PN Guadarrama nos prohíbe ciclar por muchos senderos de montaña aquí) y parte por devoción, pues rodar ligero a todo trapo por vías verdes o pistas forestales es delicioso en sí mismo, que conste.
El gravel running no lo veo “solo” como un invento para vendernos otro cajón en el armario. Es ponerle nombre, y afinar material, a un uso que ya existía: correr por el mundo real, ese que rara vez es 100% asfalto y casi nunca es 100% montaña. El resultado son zapatillas que te deja hacer más kilómetros con menos fricción mental: sales, enlazas, improvisas, vuelves. Sin drama y sin excusas.

Al final, quizá sea esa la gracia del gravel running:
No te obliga a cambiar de identidad deportiva. Solo te da herramientas para que el camino deje de imponerte su agenda. Y eso, en 2025, ya es bastante revolución para una simple suela ¿no creéis?
Bienvenidos pues al Trail pistero de toda la vida, hoy rebautizado como el moderno “gravel running” que mola más para instagramers y demás redes sociales 😊 😊

Mayayo en 100k Madrid Segovia 2011. Puro gravel running.
ZAPATILLAS TRAIL RUNNING SUPERVENTAS 2025
RADIO TRAIL TOP3: HOKA, NNORMAL Y SALOMON
Buenos días, os habla Mayayo en un nuevo episodio de nuestro podcast Radio Trail. En plena cuesta de enero vamos a repasar tres zapatillas trail running superventas 2025 para ver donde acertar con las rebajas. Estamos hablando de: Hoka Speedgoat 6, Nnormal Tomir 2 y la Salomón, Génesis.
Lo hacemos desde la tienda física de Vertic Sabadell, donde nos atiende Víctor Zaballos para compartir tanto el análisis técnico de cada una como las razones por las que las recomienda a según qué tipo de usuarios.
Podcast con pros y contras para las tres: TOP3 SUPERVENTAS
RADIO TRAIL EN PODCAST
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El trail pistero de toda la vida, si lo empaquetas y vendes como “gravel running” parece que mola más… Coñas aparte, no me parece mal que hagan zapas para esto. Igual también algunas carreras deberían llamarse de gravel running para no confundir con carreras de montaña, montaña. 🤗