MARATON: EL BOOM QUE NO CESA. De Filípides a Paula Radcliffe y Eliud Kipchoge.

MARATÓN: EL BOOM QUE NO CESA. Origen, presente y futuro.Hubo un tiempo en que correr 42 kilómetros era cosa de locos. Literalmente. A comienzos del siglo XX el maratón era una prueba reservada a una minoría de atletas resistentes, casi ascetas del atletismo.

Hoy, en cambio, más de un millón de corredores cruzan cada año la meta de algún maratón en el mundo. Las grandes ciudades compiten por organizar el suyo y el sueño de muchos corredores populares sigue siendo el mismo: completar esos 42.195 metros que desde hace más de un siglo simbolizan el desafío supremo del atletismo de fondo. Si Filípides levantara la cabeza…

Podcast: Maratón: De Filípides a Paula Radcliffe y Eliud Kipchoge.

eliud kipchoge record del mundo maraton berlin 2022 2.01.09 (5)


MARATÓN: EL BOOM QUE NO CESA.

De Filípides a Paula Radcliffe y Eliud Kipchoge.

Mi primera meta de los 42,195 fue en Maratón Madrid 2003. Fue una aventura inconsciente, para la que no estaba adecuadamente preparado, pero mal que bien lo acabé. Fue el inicio de un largo idilio con el correr, que aun continúa. Ahora, mejor preparado, a Dios gracias. Quienes llevamos décadas corriendo hemos visto pasar mil y una modas, de las zapatillas “voladoras” espartanas de los años ochenta hasta la revolución actual de las maximalistas con placas de carbono. En ese siglo XXI el maratón ha cambiado muchísimo… y a la vez no ha cambiado nada.

La distancia sigue siendo la misma. El sufrimiento también. Y esa mezcla de épica, paciencia y estrategia que exige sigue seduciendo a corredores veteranos generación tras generación. Para entender por qué el maratón vive hoy una nueva edad dorada conviene mirar atrás. Muy atrás.

ORIGEN MARATON: DEL MITO GRIEGO A LOS 42.195 METROS

La historia comienza en la Grecia clásica, en el año 490 antes de Cristo. Según la tradición histórica, tras la batalla de Maratón un hemeródromo (mensajero griego) llamado Filípides corrió desde la llanura donde derrotaron al ejército persa hasta Atenas para anunciar la victoria. Al llegar, exclamó “Niké” (victoria) y murió exhausto.

Hay parte de leyenda y parte de historia. Los historiadores clásicos como Heródoto narran realmente una carrera de Filípides desde Atenas hasta Esparta para pedir ayuda militar, surcando un trayecto mucho más largo de 246 kilómetros, que hoy revive con su propia carrera. Sin embargo, con el paso de los siglos la tradición popular acabó asociando el relato heroico a la distancia entre Maratón y Atenas, aproximadamente cuarenta kilómetros. Si quieres saber más de la carrera que hoy día rinde homenaje a los 246km Atenas – Esparta realizados por Filípides, lee aquí: SPARTATHLON

Aquel mito clásico fascinó a los organizadores de los Juegos Olímpicos modernos.

Cuando el barón Pierre de Coubertin impulsó el renacimiento olímpico en 1896, el filólogo francés Michel Bréal propuso incluir una carrera que recreara aquella hazaña legendaria. Así nació el maratón olímpico. En los Juegos de Atenas de 1896 la distancia se aproximó a la que separaba Maratón de Atenas, algo más de cuarenta kilómetros. Para sorpresa de todos, el campeón olímpico fue el griego  Spyridon Louis, un humilde aguador que cruzó la meta del estadio Panathinaiko en 2 horas, 58 minutos y 50 segundos, convirtiéndose en héroe nacional. Sin embargo, la distancia del maratón en aquella época no era fija, pues cada edición tenía su propio recorrido. Las pruebas olímpicas de París 1900 y San Luis 1904 rondaron también los cuarenta kilómetros. La estandarización llegó por un motivo completamente inesperado.

En Londres 1908 la familia real pidió que la salida se realizara en el castillo de Windsor para que los niños de la familia pudieran verla desde una ventana del palacio. La meta se colocó dentro del estadio White City, justo frente al palco real. La distancia exacta entre ambos puntos resultó ser 42 kilómetros y 195 metros. Aquella cifra tan peculiar se utilizó también en algunos maratones posteriores y finalmente World Athletics (Federación Mundial de Atletismo) decidió adoptarla como distancia oficial en 1921. Desde entonces el maratón supone siempre idéntico desafío: 42.195 metros.


RECORDS DEL MUNDO: LA EVOLUCIÓN DEL LÍMITE HUMANO.

Si alguien que vio aquellos maratones olímpicos pioneros viajara en el tiempo a ver un maratón 2026, pensaría que está viendo otro deporte. Durante décadas, un maratón por debajo de tres horas se consideraba extraordinario. En los años treinta el récord mundial estaba en torno a las 2 horas y 30 minutos. La evolución posterior ha sido una lenta pero constante carrera contra el reloj, con hitos como el británico Jim Peters rompiendo la barrera de 2h20 en los años cincuenta o el australiano Derek Clayton rebajando 2h10 en 1969 con una plusmarca de 2h08:33 que pareció casi imposible durante años.

La revolución llegó con el desembarco africano en el maratón moderno. En 1988 el etíope Belayneh Densamo llevó el récord hasta 2h06:50 en Rotterdam, inaugurando una nueva era. El marroquí Khalid Khannouchi estableció 2h05:38 en Chicago en 1999. Haile rebajó el récord a 2h03:59 en Berlín 2008. La década siguiente sería el dominio de Eliud Kipchoge, probablemente el mejor maratoniano de todos los tiempos. El keniano ganó once de sus doce primeros maratones y conquistó dos oros olímpicos, en Río 2016 y Tokio 2021. Su récord mundial de 2h01:09 en Berlín 2022 fue durante un tiempo la referencia absoluta del atletismo. La barrera simbólica de las dos horas se acercó aún más en 2023 cuando Kelvin Kiptum corrió en Chicago en 2h00:35, el actual récord mundial masculino. Aquella carrera dejó claro que la frontera de las dos horas en competición oficial está cada vez más cerca.

En mi opinión, Kipchoge merece un capítulo aparte en la historia del maratón. Más allá de sus victorias, su filosofía de entrenamiento y su actitud mental han redefinido el concepto de excelencia en la distancia. Su famosa frase “No human is limited” se ha convertido en un lema global del running. Si quieres saber mas de el: ELIUD KIPCHOGE

 

RECORD DEL MUNDO FEMENINO MARATÓN.

En el maratón femenino la evolución ha sido igualmente impresionante. Hay que recordar, que durante décadas las mujeres ni siquiera pudieron competir oficialmente en esta distancia. El gran salto llegó con la británica Paula Radcliffe, que en el maratón de Londres de 2003 estableció un registro extraordinario de 2h15:25. Aquella marca resistió dieciséis años y cambió para siempre el nivel del maratón femenino.

Las nuevas generaciones han seguido empujando los límites. En 2024 la keniana Ruth Chepngetich estableció en Chicago el primer récord femenino por debajo de 2h10 con 2h09:56, confirmando la extraordinaria progresión del maratón femenino en el siglo XXI. De todas las grandes maratonianas, en mi panteón particular, Paula Radcliffe ocupa sin duda un altar especial, tanto por su peculiar estilo en carrera como por los muchos años que ostentó la plusmarca mundial.

Eliud Kipchoge y Paula Radcliffe, leyendas maratón.


MARATÓN POPULAR: DE NUEVA YORK AL MUNDO.

El  Maratón de Boston nació en 1897 tras el éxito de los primeros Juegos Olímpicos modernos y como tal es el maratón anual más antiguo del mundo, aunque tengo para mí que el maratón popular moderno nació en Nueva York. En 1970 un pequeño grupo de entusiastas organizó el primer New York City Marathon. Participaron apenas 127 corredores que dieron varias vueltas a Central Park. Solo 55 lograron terminar la carrera.

Tal como os contaba hace poco aquí en MARATÓN NUEVA YORK 2026. la transformación llegó en 1976 cuando el organizador Fred Lebow decidió que la carrera atravesara los cinco distritos de la ciudad. El nuevo recorrido convirtió el maratón en un espectáculo urbano gigantesco. Nueva York demostró que el maratón podía ser algo más que una competición deportiva y convertirse en una fiesta ciudadana.

Ese modelo se extendió rápidamente por todo el mundo. En las décadas siguientes las grandes capitales comenzaron a organizar sus propios maratones urbanos, destacando citas como Chicago en 1977 que reunió ya 4.200 corredores. La primera maratón de Madrid se celebró el 21 de mayo de 1978, siendo una de las pruebas más antiguas de España, nacida por impulso de aficionados  a través de Mapoma. Londres no lo hizo hasta 1981, mientras Berlín no se consolidó hasta los años noventa.

De esa evolución surgió en 2006 el circuito World Marathon Majors, que agrupa hoy día siete de los maratones más prestigiosos del planeta: Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York y Sydney. Aquí tenéis el calendario de este año: WORLD MARATHON MAJORS 2026. Las cifras de participación ilustran bien la magnitud de este fenómeno. El maratón de Nueva York supera habitualmente los 55.000 corredores en meta. Berlín y Chicago rondan los 47.000. Tokio se mueve en torno a los 37.000 finishers y Boston mantiene su tradición selectiva con unos 30.000 participantes. Cara al 2026, Londres y Nueva York mantienen un ajustado duelo sobre cual será el mayor maratón del mundo, como podeis ver abajo, con sus datos más recientes.

MARATONES EN EL MUNDO: EL CRECIMIENTO GLOBAL

Más allá de esas siete cimas, el maratón es en 2026 una industria global. Se celebran más de un millar de maratones cada año en los cinco continentes y millones de corredores participan en ellos. Fuera del circuito Major existen eventos gigantescos que reúnen a decenas de miles de corredores y donde España es uno de los pilares en todo el planeta. Si miramos primero fuera de nuestras fronteras, vemos que el Maratón de París ronda los 50.000 corredores, mientras el Marine Corps Marathon de Washington supera los 25.000 finishers

En el corazón de esta expansión global también hay una fuerte dimensión turística. Cada vez más corredores viajan para disputar maratones en ciudades lejanas, convirtiendo estas carreras en auténticos festivales internacionales del running.

MARATONES ESPAÑA

España vive también una auténtica edad de oro del maratón, como el MARATÓN BARCELONA 2026 y sus más de 32.000 inscritos acaban de recordarnos. En los últimos veinte años varias ciudades al sur del Pirineo han convertido sus carreras en eventos internacionales de primer nivel. Entre ellas, destacaría el siguiente repoker de reinas: Valencia es probablemente el ejemplo más espectacular. El Maratón Valencia se ha consolidado como uno de los circuitos más rápidos del mundo y supera ya los 30.000 corredores en meta. Su espectacular llegada sobre la lámina de agua de la Ciudad de las Artes y las Ciencias es una de las imágenes icónicas del maratón moderno.

 

Maratón Sevilla destaca por su recorrido plano y rápido, que atrae cada año a miles de corredores internacionales en busca de marca personal. Barcelona combina el atractivo turístico de la ciudad con un circuito urbano muy popular. Madrid mantiene la tradición histórica del MAPOMA, con una carrera exigente que ha sido durante décadas el gran maratón de la capital. No puedo olvidarme de Maratón San Sebastián, con su clásica cita nacida en 1978 para completar este grupo de grandes carreras españolas, combinando tradición atlética y ambiente popular. En mi caso, he disfrutado las metas de todas ellas, con la única excepción de Valencia. Asignatura pendiente, pues…

Mayayo en Maratón de Sevilla 2009.


MUJER Y MARATÓN: UNA REVOLUCIÓN SILENCIOSA.

Durante gran parte del siglo XX se consideraba que el maratón era una distancia inapropiada para las mujeres. Las federaciones deportivas creían que podía ser perjudicial para su salud.Las pioneras que se atrevieron a desafiar esa idea cambiaron la historia del atletismo gracias a las carreras de montaña, que destrozaron ese falto mito a lo grande.

 La primera mujer “finisher” maratoniana oficial fue Arlene Pieper, quien completó en 1959 el Pikes Peak Marathon en Colorado convirtiéndose en la primera mujer registrada que terminaba oficialmente un maratón. ¡Y qué maratón! Arlene subió desde los  1. 930m de altidud que marcan la salida hasta los 4.302m que coronan la cima del Pike´s Peak, antes de volver a bajar para completar los 42,2km hasta la meta en Manitou Springs. Aquí su historia con todos los detalles:   ARLENE PIEPER, LA PRIMERA MARATONIANA

En los años sesenta y setenta otras corredoras comenzaron a infiltrarse en maratones populares. El caso más mediático fue el de Kathrine Switzer en Boston 1967. Ocho años después de la pionera meta de Arlene en las montañas de Colorado, todavía saltó un organizador para intentar expulsar  físicamente a una mujer en una maratón de asfalto. (sic)

El cambio definitivo llegó en los años setenta. En 1972 el Maratón de Boston aceptó oficialmente mujeres y en 1984 el maratón femenino debutó por fin en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, donde Joan Benoit ganó la primera medalla de oro olímpica de la historia en la distancia. Hoy la participación femenina en maratones ronda el cuarenta por ciento del total en muchos países y en algunos eventos incluso supera esa cifra. Estados Unidos es probablemente el país donde el maratón femenino ha alcanzado mayor desarrollo. Allí las mujeres representan ya cerca de la mitad de los corredores en muchas carreras populares, impulsadas por una fuerte cultura deportiva y por programas de promoción del running recreativo.

Kilian Jornet y Paula Radcliffe entrenando Font Romeu 2011 Foto Mayayo


EL FUTURO DEL MARATÓN.

En pleno 2026, el  maratón sigue creciendo a buen ritmo: Las grandes ciudades compiten por organizar carreras cada vez más multitudinarias y nuevas regiones del mundo buscan entrar en el circuito internacional. África, curiosamente, todavía no tiene un maratón dentro del circuito World Marathon Majors, aunque Ciudad del Cabo aspira a cambiar esa situación en los próximos años.

El futuro del maratón también estará marcado por la tecnología. Las zapatillas con placas de carbono han revolucionado el rendimiento en la última década, reduciendo tiempos de forma significativa y generando un intenso debate en el atletismo. Pero más allá de la tecnología y los récords, el verdadero motor del maratón sigue siendo el mismo que hace cincuenta años: la pasión de los corredores.

Porque para cualquier corredor veterano el maratón sigue siendo una experiencia única. Una conversación larga con el cuerpo y con la cabeza. Un viaje que empieza en la salida y que, si todo va bien, termina muchas horas después con esa sensación inconfundible de haber cruzado una frontera personal.

Por eso, el boom del maratón no cesa: Porque al final, correr 42.195 metros y gritar “Victoria” al cruzar la meta antes de caer exhausto, sigue siendo una de las aventuras más humanas que existen.


 

MARATONES DE MONTAÑA ESPAÑA, EN RADIO TRAIL.

Mi top10, por Mayayo.

Podcast: Top10 maratones de montaña España. 

Nuestro CALENDARIO CARRERAS MAYAYO te propone «Diez Mandamientos» entre 40-46km para gozar el próximo año de la enorme variedad de nuestros paisajes. Y es que, para mí la maratón de montaña, entendida como esa franja de 40-46 km donde el cuerpo aún sueña con correr y la montaña ya exige negociar sigue siendo la prueba reina del trail running. Vamos con la lista propuesta. 

 

Más info aquí en la web: MARATONES MONTAÑA ESPAÑA TOP10. 


 

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