Mochila Salomon Gravel running Skin 4. Del asfalto al monte y viceversa.

Mochila Salomon Gravel running Skin 4. Del asfalto al monte y viceversa. Nuestra sección MOCHILA SALOMON presenta el primer chaleco gravel running específico para alternar asfalto y montaña en tiradas cortas y medias, con un volumen de porteo contenido de apenas 4 litros,

La Salomon Gravel Skin 4 llega con PVPR 110 €, capacidad de 4 litros, peso de 135 gramos —198 gramos con accesorios— y dos bidones blandos de 500 ml incluidos. Una mochila unisex muy ligera, ajustada mediante SensiFit y Quick Link, cuya principal novedad es la construcción X Shape. Vamos con análisis y alternativas por Mayayo. 

Podcast: Mochila Salomon Trail Running: Top4 por Mayayo (5L-10L-15l-20L)

 


Mochila Salomon Gravel running Skin 4.

Del asfalto al monte y viceversa.

Aunque desde las carreras de montaña puras quizá llama la atención, lo cierto es que el moderno «chaleco running» nacido para ultra trail es hoy casi omnispresente en carreras urbanas, mucho más en gravel running. Así lo viví corriendo este año la Nimes Urban Trail parra 16.000 dorsales. Y es que, aunque corríamos solo 24 kilómetros por la ciudad, parques y jardines, cruzando bares, restaurantes y múltiples avitus….el pelotón apostó en masa por su propio chaleco como podeis ver en la foto de salida. Menos mal que hacía frío, si el pelotón francés tiene que salir con agua para correr a 35ºC no sé yo como lo hubieran hecho.

Nimes Urban Trail 24k. Foto Mayayo.

GRAVEL PARA FACTURAR UN POCO MÁS.

Por tanto, nada más normal para subir la facturación desde la marca francesa de moda que luchar por liderar esta categoría del correr con un chaleco de hidratación chiquito, específico para ese territorio intermedio que enlaza calles, parques, caminos y pistas forestales. Un gravel running donde importa llevar agua, comida, móvil o cortavientos sin cargar con una mochila de montaña sobredimensionada.

La casa de Annecy acompaña esta propuesta con zapatillas como las Salomon Aero Blaze GRVL y Aero Glide GRVL, pensadas para rodar con suavidad sobre asfalto sin quedarse vendidas cuando aparece la tierra. Esta Gravel Skin 4 aplica la misma filosofía al porteo: más ligera y compacta que una mochila clásica de trail running, pero con mucha más autonomía que un cinturón o llevar un bidón en la mano.

La marca recomienda Salomon Gravel Skin 4 para salidas cortas de hasta 20K. Esa referencia tiene sentido como orientación comercial, pero no la tomes como frontera rígida: con avituallamientos frecuentes puede servir para correr bastante más, mientras que una salida invernal autónoma de apenas 15 kilómetros por mi querida Cercedilla me suele exigir mayor capacidad.


SALOMON GRAVEL SKIN 4: FICHA TÉCNICA

  • PVPR: 110 €.
  • Capacidad: 4 litros.
  • Peso: 135 gramos sin accesorios.
  • Peso con accesorios: 198 gramos.
  • Botellas blandas: dos softflask de 500 ml de serie.
  • Capacidad de hidratación frontal: 1 litro.
  • Dimensiones: 38 cm de largo por 25 cm de ancho.
  • Construcción: tecnología X Shape para estabilizar la carga.
  • Ajuste: SensiFit con tejidos elásticos y transpirables.
  • Cierre frontal: Quick Link regulable.
  • Bolsillos: varios compartimentos delanteros de acceso rápido y espacio trasero principal.
  • Tallas: XS, S, M, L y XL.
  • Formato:
  • Uso recomendado: gravel running, entrenamiento mixto y trail corto.
  • Versiones: Chaleco running unisex, en colores negro, blanco y gris que podeis ver abajo.

SALOMON GRAVEL SKIN 4: LO MÁS DESTACADO

CUATRO LITROS Y SOLO 135 GRAMOS

El primer argumento está claro: 135 gramos para cuatro litros es una cifra muy competitiva. Incluso sumando los accesorios incluidos, la mochila se queda en 198 gramos. Son números propios de un chaleco de competición ligero, aunque su planteamiento sea más polivalente y urbano que el de un producto S/Lab. Ahora bien, conviene distinguir siempre entre el peso del chaleco vacío y el conjunto listo para correr. Solo llenar los dos bidones añade aproximadamente un kilo, de modo que el ajuste y la estabilidad importan mucho más que ahorrar veinte o treinta gramos en el tejido.

La capacidad de cuatro litros me parece bien elegida para el uso previsto. Permite transportar un cortavientos fino, móvil, llaves, documentación, algo de comida y pequeños accesorios, dejando los dos bidones accesibles delante. Es suficiente para una salida rápida y bastante más útil que un simple cinturón cuando el tiempo cambia o queremos entrenar sin depender de fuentes y bares. La cruz llega cuando intentamos forzarla fuera de su territorio. Una chaqueta impermeable robusta, pantalón impermeable, frontal, manta térmica, guantes, comida abundante y material obligatorio para alta montaña llenarán rápidamente esos cuatro litros. Ahí toca asumir que la mochila se queda corta, por mucho que sus tejidos cedan y permitan apurar el volumen.

CONSTRUCCIÓN X SHAPE: LA NOVEDAD REAL

La aportación técnica más interesante es la estructura X Shape, que combina materiales elásticos con otros de mayor sujeción formando una X en la espalda. La intención es comprimir y estabilizar el contenido para evitar que vaya saltando a cada zancada. Ese control del rebote resulta especialmente importante en gravel running. Sobre una pista lisa o el asfalto mantenemos durante más tiempo una zancada regular y relativamente rápida; cualquier movimiento repetido de los bidones, el móvil o la carga trasera termina molestando mucho más que durante una marcha lenta por terreno técnico.

La idea me recuerda a la construcción en Y empleada por Salomon en varios modelos ADV Skin, aunque aquí se adapta a una mochila más pequeña y minimalista. En ambos casos se busca que el tejido trabaje como parte del sistema de ajuste, no como un mero saco colgado de los hombros. Para obtener el resultado previsto habrá que repartir bien la carga. Los objetos densos deben quedar cerca del cuerpo y lo más inmóviles posible, mientras que una prenda ligera puede ocupar la parte exterior. Una mochila de cuatro litros mal cargada también rebota; la tecnología ayuda, pero no hace milagros.

SENSIFIT Y QUICK LINK: DOS CLÁSICOS SALOMON

El sistema SensiFit es ya una de las señas de identidad de las mochilas Salomon. Combina tejidos elásticos y transpirables para envolver el torso, repartir la presión y acompañar el movimiento de brazos y hombros. La sensación buscada es más parecida a vestir una prenda que a cargar con una mochila tradicional. El cierre delantero Quick Link utiliza un cordón elástico que permite ajustar la tensión con rapidez. Frente a dos correas independientes, resulta sencillo de manipular en marcha y deja espacio al pecho para expandirse cuando aumenta la respiración.

Aquí elegir correctamente la talla será decisivo. Una Gravel Skin 4 demasiado grande perderá parte de la estabilidad que promete su estructura X Shape; una demasiado pequeña comprimirá el pecho, cargará los hombros y hará más difícil utilizar los bolsillos delanteros. La oferta desde XS hasta XL permite afinar, pero merece la pena probarla con los bidones llenos y algo de carga atrás. Que sea unisex simplifica la gama, aunque nunca garantiza idéntico resultado en todos los cuerpos. La anchura del torso, el volumen pectoral y la altura a la que quedan los bidones pueden cambiar bastante la experiencia real.

HIDRATACIÓN: DOS BIDONES DE 500 ML INCLUIDOS

La mochila llega con dos softflask de 500 ml, para un total de un litro de hidratación frontal. Es una capacidad lógica para entrenamientos cortos y medios, siempre que la temperatura y la disponibilidad de agua acompañen. Llevar ambos bidones delante ofrece varias ventajas: podemos controlar cuánto queda, beber sin quitarnos la mochila y repartir líquidos distintos. Agua en uno y bebida energética o sales en el otro es una solución sencilla para salidas de una a tres horas.

En verano, ese litro puede desaparecer muy rápido. Un corredor grande, una persona que suda mucho o cualquier salida con más de 30 ºC necesitará calcular el consumo con bastante más cuidado. El límite real de la mochila no serán entonces los kilómetros, sino los minutos entre dos puntos fiables para rellenar. La buena noticia es que los bidones forman parte del precio. No es un detalle tonto, pues hay mochilas más baratas obligan a comprar después la hidratación por separado.

BOLSILLOS Y ACCESO EN MARCHA

La Gravel Skin 4 apuesta por varios bolsillos frontales para mantener cerca lo que utilizamos con frecuencia. Geles, barritas, guantes finos, móvil o llaves deben poder encontrarse sin quitarse el chaleco, una solución que Salomon domina desde hace años. Su diseño prioriza el acceso rápido frente a una organización compleja. Lógico, pues con cuatro litros no necesitamos una colección de cremalleras y compartimentos que añadan peso, roces y puntos de fallo.

A cambio, será importante organizar el material con criterio. Las llaves deberían ir siempre aseguradas; el teléfono, protegido del sudor y la lluvia; y los alimentos, repartidos para no concentrar todo el peso en un único lado. Las bolsas estancas pequeñas siguen siendo una solución más fiable que confiar en que el tejido exterior proteja el contenido de un chaparrón. No estamos ante una mochila impermeable. Su construcción transpirable favorece la evacuación del calor, pero también permite que el sudor alcance el compartimento trasero. Para salidas donde la lluvia sea probable, toca proteger móvil, documentación y ropa seca por separado.

MOCHILA SALOMON GRAVEL SKIN 4: ALTERNATIVAS

La alternativa más directa dentro de la casa es la Salomon Active Skin 4, un chaleco también orientado a salidas cortas y disponible con dos bidones de 500 ml. Resulta algo más convencional y económico, con un PVPR cercano a 100 €, para quien priorice la relación calidad-precio sobre la ligereza y la nueva construcción X Shape. Un escalón veo la Salomon ADV Skin 5 Gradient. Ofrece cinco litros, pesa 203 gramos y llega con dos bidones de 500 ml por 140 €. Es más cara y pesada, pero gana capacidad, organización, compatibilidad con depósito trasero y opciones para portar bastones. Mejor alternativa para trail running puro y distancias medias.

Para quienes busquen máxima ligereza en competición corta está la Salomon S/Lab Pulsar 3. Pesa apenas 90 gramos y ofrece tres litros, aunque sus bidones delanteros son de 250 ml. Más rápida y radical, pero también bastante más cara y con menor autonomía de hidratación. Si tu objetivo habitual son ultras o largas jornadas de montaña, ninguna de las anteriores sustituye a la Salomon ADV Skin 12. Sus doce litros, numerosos bolsillos y dos bidones de 500 ml la convierten en una opción mucho más completa cuando crecen la distancia, el material obligatorio y la necesidad de autonomía.


SALOMON GRAVEL SKIN 4: CONCLUSIÓN POR MAYAYO

La Salomon Gravel Skin 4 me encaja bien como chaleco ligero para quien sale desde la puerta de casa y mezcla asfalto, parques, caminos y pistas. Sus cuatro litros bastan para agua, comida, móvil y una capa ligera, mientras los 135 gramos y la construcción X Shape buscan mantener el conjunto ceñido y estable a ritmos vivos. Su zona de confort serán los entrenamientos de entre una y tres horas, las carreras cortas con poco material obligatorio y las rutas donde exista posibilidad de rellenar agua.

También puede ser una buena compañera para el corredor de asfalto que empieza a explorar caminos y quiere ganar autonomía sin sentir que lleva una mochila de ultra. Conste que no es barata: esos 110€ obligan a valorar cuánto apreciamos su bajo peso y el control del rebote frente a una Active Skin 4 más sencilla o una ADV Skin 5 más completa.

SALOMON GRAVEL SKIN 4: PUNTOS FUERTES

Tal como la veo, quizá si mejor argumento es la combinación 135 gramos, cuatro litros y dos bidones 50cl de serie. Ofrece autonomía para muchas tiradas cotidianas sin alcanzar el volumen, precio y complejidad de una mochila de montaña grande. mientras la construcción X Shape busca resolver el problema que más castiga en una pista rápida: el rebote repetido de la carga. SensiFit y Quick Link completan un ajuste conocido, sencillo y fácil de regular. También la veo útil por versátil, pues aunque Salomon la vista con la etiqueta gravel, puede funcionar igualmente para la Maratón de París que para trotar por la tapia de la Casa de campo en Madrid o incluso bicicleta ligera o carreras de montaña cortas con poco material obligatorio.

SALOMON GRAVEL SKIN 4: PUNTOS DÉBILES

Para mí quizá el PVPR de 110€ resulta alto para un chaleco de cuatro litros. Su propio minimalismo limita la autonomía. Cuatro litros funcionan muy bien mientras el equipo sea reducido, pero se quedarán cortos en ultras, travesías alpinas, salidas invernales o carreras que exijan ropa de protección abundante. Tampoco es una elección lógica si llevas bastones de forma habitual. Vale que no nació para eso, pero en un chaleco tan compacto, cualquier sistema de porteo externo tendrá que convivir con una espalda pequeña y con poco margen para separar bien los elementos.Quizá sea porque hoy día la etiqueta gravel tiene más valor comercial que técnico. El chaleco puede correr sobre cualquier superficie; la grava no exige una mochila propia. Lo diferencial está en su capacidad, ligereza y estabilidad, no en que exista una tecnología exclusiva para pisar pistas.

EN RESUMEN:

Una mochila muy atenta al mercado, ligera y polivalente, aunque el nombre gravel no debe despistarnos. Más que una revolución específica para correr sobre grava, tenemos un chaleco compacto para movernos deprisa por casi cualquier terreno fácil. Y eso, para muchos corredores que empiezan y terminan cada entrenamiento en el portal de casa, puede resultar bastante más útil que la etiqueta de moda.


MOCHILA SALOMON: NOVEDADES TRAIL RUNNING.

Las cuatro mochilas Salomon más recientes analizadas en nuestra sección cubren casi todo el arco del trail running largo. Para mí el pilar central sería quiza la mochila Salomon ADV Skin 12 llega con PVPR 160 €, 12 litros, 247 gramos —323 gramos con sus dos softflask de 500 ml— y numerosos bolsillos y opciones para los bastones, situándose como la alternativa más equilibrada para ultras y entrenamientos largos.

Por encima queda la Salomon S/Lab Adventure 20, con PVPR 230 €, 20 litros, 485 gramos, doble bidón de 500 ml y capacidad total de hidratación de hasta 2,5 litros; una mochila reforzada con Ripstop Spectra y Dyneema, enfocada a grandes ultras, pruebas por etapas y travesías rápidas de varios días.

Mucho más radical resulta la Salomon S/Lab Ultra 10, que por PVPR 200 € ofrece 10 litros, apenas 130 gramos en talla M, dos softflask de 500 ml, diez bolsillos y ajuste SensiFit con Quick Link: puro material de competición para ultras donde importan al máximo ligereza, estabilidad y rapidez de acceso.

Finalmente, la Salomon ADV Skin Cross Season Race Flag 15 aporta PVPR 160 €, 15 litros, 320 gramos y dos bidones de 500 ml, con una construcción más protectora para carreras largas, travesías e invierno. Cuatro conceptos distintos: la ADV Skin 12 como superventas polivalente, la S/Lab Adventure 20 para cargar casi la casa, la S/Lab Ultra 10 para competir a cuchillo y la Cross Season 15 para cuando el frío y el material obligatorio piden un punto extra de capacidad y protección.


MOCHILA TRAIL RUNNING: COMO ELEGIRLA

RADIO TRAIL MAYAYO

En el caso de la MOCHILA TRAIL RUNNING cada uno somos diferentes por tipo de uso, morfología, prioridades de peso, volumen, forma de beber, de llevar los bastones… Para Mayayo, las favoritas personales usadas en los últimos años han sido Salomon, Raidlight y Camelbak. Además,  nuestro equipo ha probado tambien muchas otras marcas para vosotros, como son Deuter, Black Diamond, Vaude,  Patagonia…

Para intentar ayudaros a acertar, repasamos con Mayayo las conclusiones del trabajo de nuestros distintos patrones para acertar con la mejor mochila trail running para cada uno.

Dale al play: COMO ELEGIR MOCHILA TRAIL RUNNING, POR MAYAYO

Mochila trail running 20L. Foto Mayayo


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