ELIUD KIPCHOGE SE RETIRA DE MARATON MAJORS EN NUEVA YORK. (2NOV)

ELIUD KIPCHOGE SE RETIRA DE MARATÓN MAJORS EN NUEVA YORK: El corredor keniata, dos veces campeón olímpico y poseedor de los récords más brillantes de la historia, lo anunció así oficialmente ayer. El maratón pierde a su emperador.

Se va el atleta que domó los 42 kilómetros con la serenidad de un monje y la precisión de un reloj suizo. Se retira el hombre que convirtió el correr en filosofía. Arrancamos repasando su larga conferencia previa Berlín 2022,  donde asaltaba su récord del mundo.


ELIUD KIPCHOGE,

EL HOMBRE QUE DETUVO EL TIEMPO.

El maratón pierde a su emperador. Eliud Kipchoge, dos veces campeón olímpico y poseedor de los récords más brillantes de la historia moderna, ha anunciado oficialmente que la Maratón de Nueva York 2025 será su última carrera profesional al nivel Majors. Se va el atleta que domó los 42 kilómetros con la serenidad de un monje y la precisión de un reloj suizo. Se retira el hombre que convirtió el correr en filosofía.

El altiplano keniano de Kapsisiywa despierta con la luz oblicua del amanecer. Allí nació, un 5 de noviembre de 1984, el niño que corría cada día varios kilómetros hasta la escuela con una sonrisa amplia y los pies descalzos. Nadie imaginaba que aquellas zancadas serían el preludio de una carrera que reescribiría la historia del maratón.
Cuarenta años después, ese mismo niño —ya convertido en símbolo planetario de resistencia y serenidad— ha decidido poner fin a su trayectoria. “He vivido mi sueño. Ahora quiero inspirar desde fuera de la línea de salida”, confesó Kipchoge en una entrevista concedida al New York Times ayer 31 de octubre. Seguirá corriendo, pero no lo veremos ya en ningun Maraton Major.

Eliud Kipchoge: Premio Princesa Asturias del deporte 2023.


De la tierra roja de Nandi a la pista del mundo.

La primera gran huella de Kipchoge en el atletismo llegó en 2003, cuando con apenas 18 años venció a dos gigantes —Kenenisa Bekele y Hicham El Guerrouj— en el Mundial de París, imponiéndose en los 5.000 metros. Su zancada limpia y su control del ritmo anunciaban algo diferente: un corredor cerebral, metódico, casi ascético.


Durante la década siguiente se consolidó como uno de los mejores fondistas en pista, logrando bronce olímpico en Atenas 2004 y plata en Pekín 2008, ambos en los 5.000 m. Sin embargo, algo en él buscaba un nuevo horizonte. La pista se le quedaba pequeña, y el asfalto, con sus 42.195 metros de incertidumbre y estrategia, lo llamó con la fuerza de una montaña por conquistar.

Mundial Atletismo París 2003: Final 5.000m Kipchoge, El Guerrouj y Bekele.


El salto al maratón: la metamorfosis de un clásico

Su debut en el Maratón de Hamburgo, en 2013, fue la primera pista del fenómeno que se avecinaba: victoria con 2:05:30. Ese mismo año corrió Berlín y solo perdió frente a su compatriota Wilson Kipsang, que entonces batía el récord del mundo. Kipchoge aprendió rápido: dos años después, en 2015, ya vencía en Berlín y Londres, abriendo un ciclo de dominio sin precedentes.

Entre 2014 y 2019 ganó nueve World Marathon Majors (Londres cuatro veces, Berlín tres, Chicago una, y el título global de la serie). Su consistencia era apabullante: 15 victorias en 19 maratones disputados, un porcentaje de éxito inédito en la historia moderna. Cada triunfo era una clase magistral de economía de gesto. Mientras otros corredores se retorcían en los últimos kilómetros, Kipchoge seguía sereno, el rostro apenas contraído, las piernas moviéndose al compás de una cadencia casi hipnótica. “Correr es un arte”, solía decir. “Cada paso debe tener propósito”.

Eliud Kipchoge 2025: Cinco consejos para el popular. 


Maratón Berlín: El templo de los récords  (2.01.09)

Berlín fue el escenario de sus mayores obras maestras. Allí, en 2018, pulverizó el récord mundial con un tiempo de 2:01:39, bajando en más de un minuto la marca anterior. Cuatro años más tarde, en 2022, regresó para mejorarla aún más: 2:01:09, una marca que aún figura como récord del mundo oficial.

Ambas actuaciones fueron monumentos de precisión: el ritmo medio de 2:52 por kilómetro parecía inhumano, pero en Kipchoge fluía con naturalidad. “El cuerpo tiene límites, la mente no”, explicó tras aquella victoria. Esas dos horas convertidas en arte fueron la confirmación definitiva: ningún otro maratonista había dominado tanto tiempo una distancia tan implacable.

MARATÓN BERLÍN 2022: Crónica del record del Mundo Kipchoge

Eliud kipchoge record del mundo maraton berlin 2022 2.01.09 (5)


El experimento de Viena: Primer hombre sub2h.

El 12 de octubre de 2019, en Viena, Kipchoge cruzó una frontera simbólica. En el INEOS 1:59 Challenge, un evento cerrado y no homologado, cubrió la distancia del maratón en 1:59:40. No contó como récord oficial, pero sí como proeza humana. Con liebres rotando cada cinco kilómetros, condiciones controladas y un ritmo constante de 2:50/km, se convirtió en el primer ser humano en correr un maratón por debajo de las dos horas.


Más que una hazaña atlética, fue un experimento de voluntad colectiva. “No estoy corriendo para hacer historia”, dijo entonces, “estoy corriendo para demostrar que ningún ser humano tiene límites”. Esa frase, impresa luego en camisetas y pancartas, definió toda su filosofía.


El oro que faltaba: el Olimpo

Kipchoge alcanzó la cima olímpica en Río 2016. Bajo un sol inclemente y con un ritmo demoledor desde la mitad de carrera, se impuso en 2:08:44. Cinco años después, en Tokio 2020 (celebrado en Sapporo por la pandemia), repitió la hazaña con otra victoria imperial: 2:08:38. Solo dos hombres en la historia —él y Abebe Bikila— han logrado dos oros olímpicos consecutivos en maratón.

En su país natal, Kenia, su figura se elevó a la categoría de patrimonio nacional. El presidente William Ruto lo definió como “un símbolo de lo que significa ser keniano: esfuerzo, humildad y determinación”. Las escuelas deportivas en Nandi, Iten y Eldoret utilizan su ejemplo como modelo educativo. Kipchoge, en paralelo, destinó gran parte de sus premios a proyectos de bibliotecas y formación rural. “El conocimiento —dice— es también una forma de resistencia”.

Caer es parte del viaje.

La perfección, sin embargo, no existe. En 2024, en los Juegos Olímpicos de París, Kipchoge vivió su primer abandono en un maratón. Se retiró alrededor del kilómetro 30, afectado por calambres y una jornada de calor asfixiante. Su reacción fue un retrato de carácter: “Hoy el cuerpo no quiso, y eso también enseña. Corremos para aprender, no para escapar”.

Aquel día, más que debilidad, mostró humanidad. A sus 39 años, muchos vieron el principio del final. Pero él siguió entrenando, sin dramatismo, con la serenidad de quien se sabe parte de un ciclo mayor.
Este 2025, tras disputar por última vez el Maratón de Londres en primavera, anunció la que a la postre sería su decisión final: Nueva York 2025 será su última línea de meta en un maratón de los Majors.

Maratón olímpico París 2024.


El adiós de Kipchoge en Nueva York: Un cierre perfecto

El 2 de noviembre de 2025, las calles de Nueva York vivirán un maratón con aroma a despedida. Kipchoge llega sin obsesión por la victoria —ha dicho que solo quiere disfrutar la carrera—, pero todos saben que su presencia bastará para convertir la edición en histórica.
El trazado neoyorquino, con su perfil quebrado, puentes, avenidas y el rugido del público en Central Park, simboliza el cierre ideal: no es el más rápido, pero sí el más humano. “He corrido por la precisión en Berlín, por la historia en Londres, por la gloria en los Juegos. Nueva York será por el alma”, explicó.

Más allá de la carrera en sí, el fin de su trayectoria marca el cierre de una era en la que el maratón se profesionalizó hasta niveles impensables. Kipchoge fue pionero en la aplicación de la ciencia y la psicología al rendimiento: trabajaba con cronogramas de sueño, meditación diaria, alimentación a base de ugali (papilla de maíz), y sesiones de altitud en Kaptagat.


En un deporte donde los límites son físicos y mentales, él los combinó con sabiduría casi monástica. “La disciplina es la libertad”, repetía como mantra. En su equipo, nadie se atreve a llegar tarde al entrenamiento; sería como interrumpir una oración.


Eliud Kipchoge: Un legado más allá del cronómetro

Su huella no se mide solo en segundos. Desde la Eliud Kipchoge Foundation, promueve programas de alfabetización y medioambiente en Kenia. Su residencia en Eldoret es también un centro de meditación para jóvenes atletas. No tiene redes sociales personales, no exhibe lujos, no colecciona coches.

Corre, lee, enseña, calla. Esa austeridad lo ha convertido en un referente ético en un mundo de veloces titulares. En sus declaraciones nunca hay estridencias. Preguntado por su secreto, responde con una calma que desarma: “Corro porque me hace feliz. No busco ser recordado; busco inspirar”.


Eliud Kipchoge: La eternidad en números

A lo largo de su carrera, Kipchoge ha ganado dos oros olímpicos (Río y Tokio), dos platas y un bronce mundial, ha batido dos veces el récord del mundo y ha acumulado 15 victorias en maratones internacionales, entre ellas cinco en Berlín y cuatro en Londres.
Su promedio en maratones ganados (casi el 80 %) lo coloca por encima de cualquier otro corredor de la historia. En un deporte donde un segundo puede separar la gloria del anonimato, él impuso una era de estabilidad y control.

En total, ha corrido más de 800.000 kilómetros en entrenamientos a lo largo de su vida: veinte vueltas completas al planeta. Cada uno de ellos, asegura, “una oportunidad de aprender paciencia”.

El corredor que nos enseñó a suspender el tiempo.

Cuando Eliud Kipchoge se coloque en la línea de salida de Staten Island, el mundo no estará esperando un récord. Estará despidiendo a un maestro.
El sonido de sus pasos en el Puente Verrazzano resonará como un eco de veinte años de perfección. Las avenidas de Brooklyn, Queens, el Bronx y Manhattan lo verán correr sin prisa, sin el gesto feroz del cazador, sino con la calma del sabio que regresa a casa.

Y cuando cruce la meta en Central Park, tal vez sin levantar los brazos, quizá con esa sonrisa leve que siempre guarda para los grandes momentos, el atletismo entenderá que no se va solo un campeón, sino una forma de entender el deporte. Kipchoge no venció al tiempo: lo domesticó.

Para quienes corremos —en montaña, en ciudad, en silencio o con barro hasta las rodillas— su legado es una brújula. Nos enseñó que correr no es escapar, sino encontrarse. Que la mente, como los caminos, puede ser infinita si se avanza con humildad. Eliud Kipchoge dejará de competir en los Maratones Majors, pero seguirá corriendo.

Eliud Kipchoge: Record del Mundo Maratón Berlín 2022.


 

Entrenamiento digestivo: De Kilian a Kipchoge.

Aitor Viribay y Mayayo en Radio Trail

Los avances en el entrenamiento sistema digestivo han llevado a la elite deportiva a pasar de ingerir 90 gramos/hora de carbohidratos como máximo a entrenar para llegar hasta los 120 y más. Aitor Viribay ha realizado estudios en maratones de montaña, ha trabajado con Kilian en su reto 24h y preparado tambien al Astana del Tour o al equipo Salomon en este aspecto.

Aitor Viribay y Mayayo repasan aquí los ultimos avances en este campo, de Kilian Jornet al seguimiento de glucosa en tiempo real con que está entrenando ahora Eliud Kipchoge.

Dale al play > ENTRENAMIENTO SISTEMA DIGESTIVO EN RADIO TRAIL


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