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COMO CORRER 100 MILLAS Y AMARRAR LA META. BRISBANE TRAIL ULTRA 2022, POR SABUGO
COMO CORRER 100 MILLAS Y AMARRAR LA META. BRISBANE TRAIL ULTRA, POR SABUGO. La cita australiana Brisbane Trail Ultra fueron el gran atractivo del condado de Queensland, con seis carreras. Yo elegí sus cien millas y acabe…pero fui el peor español allí. Manda narices.
Los otros tres arrasaron: Sara Alonso y Antonio Martinez dos oros en BTU30. Mi compañero en CARRERASDEMONTANA Marcos Pascual plata en BTU60 Arrancamos con la entrevista a Sara y Antonio en la previa.
COMO CORRER 100 MILLAS Y AMARRAR META.
BRISBANE TRAIL ULTRA 2022, POR SABUGO
Los que me conocen ya saben que solo necesito una excusa para coger un avión a cualquier lugar del planeta. Una vez acabe en Ecuador por el clásico no hay huevos. En otra ocasión el estrella Michelin más barato del mundo termino conmigo en El Barrio chino de Singapur.
Sabiendo esto ahora podéis entender porque ha sido tan fácil y tan previsible (por los que me conocen) que haya acabado en Australia en una carrera de 100 millas.
Surgió la posibilidad en primavera, yo andaba bastante frustrado tras lo mal que lo pase en la exigente Jurramendi Trail de Alpinultras. En ese momento incluso me planteaba dejar de correr, mis malas sensaciones por la falta de entrenos y continuidad desde la pandemia me tenían destrozado anímicamente.
Antes de la pandemia tenia como objetivo una carrera de 250 km en Suecia, sin desnivel apenas, la oportunidad de ir a Brisbane Trail Ultra me motivaba bastante más y despertó en mí mucha curiosidad. Aquí os dejo, como debería haberla preparado, ya sabéis lo que dice el refranero español, consejos vendo que para mí no tengo.
CRÓNICA PERSONAL BRISBANE TRAIL ULTRA
Pese a ese gran don que tengo, todos en la vida tenemos uno y el mío es la facilidad para dormir, lo de un viaje de 21 horas dentro de la cabina de un avión. A lo que sumar un par de horas de escala y un desfase horario de 8 horas en el destino final. Se hace un poco odisea y matador.
No soy un corredor elite que necesite una excesiva aclimatación y adaptación a la zona, pero sí viajar con tiempo para estar descansado el día de la prueba. A fin de cuentas, una carrera de este tipo va a llevar muchas horas y si arrancas ya a media pila, MALOOO.
Salida lunes por la mañana y llegada martes a media tarde, paseito, cena y a dormir.
BRISBANE: UNA CIUDAD ENCANTADORA.
Salir por la puerta del hotel, bueno desde la ventana de la habitación, y ver semejantes rascacielos a mí me fascina. Es una ciudad que esta en constante transformación, ya que hay multitud de obras, pero que no entorpecen el día a día ni él disfrutar de la ciudad.
La ciudad esta dividida por el serpenteante rio Brisbane, dragado para poder ser navegable. Múltiples puentes unen ambos lados, el núcleo principal de actividad se encuentra en el centro de la ciudad y a ambos lados del río.
La zona de South Bank a un lado, alberga zonas más culturales y de ocio, al otro el centro de la «City» comercio, negocios, centros comerciales, etc.
PREVIA DE CARRERA. Relajarse y disfrutar el viaje
Parte de la aventura era conocer otra cultura, otra ciudad, otros parajes. Y a eso nos pusimos… Decir Australia, es decir, canguro y Koala. Como no podía ser de otra manera visitamos el Lote Pine Koala Santuary, una reserva natural con animales en semi-libertad, donde pudimos dar de comer a canguros, coger en brazos a un koala, o ver al mismísimo demonio de tasmania.
En los días post-carrera la decisión fui ir a relajar las piernas a la emblemática Gold Coast, paraíso de surferos y amantes de la playa. A poco más de 1 hora de la ciudad de Brisbane playas paradisiacas con grandes rascacielos a lo más puro estilo Miami Beach.
Ni que decir tiene, el echar el día por la ciudad de Brisbane, descubrir sus rincones emblemáticos, contemplar sus impresionantes rascacielos, rodar los días previos por sus carriles bici-corredor, a lo largo Del Río con unas vistas espectaculares de la ciudad
COMO CORRER 100 MILLAS Y AMARRAR META.
VAMONOS…
PRIMEROS 66 KMS CP3: TODO ERAN RISAS
La carrera contaba con dos salidas, elite 6:00, y popular medianoche del viernes. En esta ocasión decidí salir en la popular y así contar con más tiempo pa ser finisher. 36 horas.
Eramos pocos, algo más de 30 corredores, los que nos juntamos en Corra Mulling -Park para la salida. Control de material, control de peso corporal para posibles controles posteriores. Podiamos dejar allí una bolsa de vida, pues pasaríamos en el km 130 como PC5.
Con puntualidad inglesa, como no, se lanza la carrera. Salgo a cola del grupo por acabar de acicalarme pero en nada estoy en cabeza. Tras un par de kilometros pedregosos decido lanzarme en cabeza de carrera, ya que me resultaba lento el ritmo.
Tras una breve charla con un corredor que me sigue me doy cuenta que voy solo en la noche australiana, y lo primero que pienso es… Madre mía en España es media tarde, la gente mirando la web de seguimiento pensando que voy líder de carrera, y no sabrán qué hay la salida elite.
Así y con tanto pensar y no mirar el trazado, primera Sabugada de la noche, me salgo por una carretera paralela al trazado. Rápido doy media vuelta y vuelvo a carrera, coincidiendo ahora con un par de corredores.
Había varios puntos de agua donde encontrábamos mesas con garrafas de agua, al llegar primero las garrafas aun estaban sin abrir y tenían un cierre tan raro que en el primer punto tras mas de 5 min intentando abrir me fui.
PRESTAR ATENCIÓN EN CARRERA.
Seguía corriendo y pensando la técnica para abrirlas pues en el siguiente debía recargar. Me había fijado que les habían hecho un agujerito para que entrase el aire al volcarlas, y pese, bastonazo, boquetazo y listo. Pues así fue.
Con trazado variado y un constante sube y baja, comencémoslos a subir hacia CP3, atravesando un bosque espectacular y ya amanecido, el mejor regalo de la carrera. En el silencio más tranquilo, el cantar de los pájaros, sonidos de locos.
Yo pensaba como cuento esto, y solo me salió, «put your head in to the box with a Lot of phone, and ringing ringing all at the same time». Es que ya me había acostumbrado a pensar en spanglish indio.
Entre regalos para los oídos y los ojos, llegue al CP3, km 66. Aquí primera bolsa de vida, preparo un recovery completo, retiro frontal. Me tomo una coca-cola, un NOCRAMP y una barrita.
Charlo un poco con la gente, ya que acaba de llegar otro corredor, el pobre se estaba quedando helado, para m temperatura ideal. Yo pensaba, anda que si pilla este un invierno en León, mal lo lleva. Arranqué y poco a poco fui bebiendo el recovery mientras andaba.
HASTA CP3 KM 130: LAS RISAS SE TORNAN EN LLOROS
Marchaba contento y convencido, a buen ritmo, empezaba a hacer cuentas y todo parecía precioso. Me veía en el peor de los casos bajando de 30 horas, sería un buen resultado, y un aliciente llevarse la hebilla a casa.
Segunda y gran Sabugada del día, paso punto de agua del km 85 y me despisto en un cruce, me meto por un tramo de carrera que no corresponde, pero yo estaba convencido. Empiezo a cruzarme con corredores, de la carrera de 110 creo, y yo todo orgulloso les decía, soy de la larga es mi km 85 (en mi English de pueblo claro) y todo, good Job man, go go go.
Mi reloj había reconocido esta parte del track ya que pertenecía a la carrera y por eso no me dio aviso de fuera del track. Me da por pasar pantallas del reloj para ver datos y de repente veo quedan 140 km a meta. Ahí fui consciente de mi error.
Estaba en medio de una dura subida, que no tenia que haber subido, pues a bajarla y rehacerme. Los primeros momentos fueron de calma. solo era tiempo perdido.
Una vez que vuelvo sobre el recorrido, veo que la cosa va de subir.subidas cortas, pero muy intensas. No había grandes desniveles seguidos, ya que el punto más alto de carrera eran 650m. , peroooo hubo algún km en el que subimos más de 300 positivos.
COMETER ERRORES Y SABER REPONERSE
Avanzaba la tarde y a las 5 y poco caía el sol, me esperaba una larga noche de 13 horas. Viene a verme mi amigo el del mazo, mi cuerpo empieza a tener vida propia, en ocasiones pierdo el control sobre él, pero solo pienso en avanzar.
Los primeros bajonazos de sueño llegan, en ocasiones me tambaleo, intento tirar de cafeína y por momentos espabilo. En alguna ocasión tropiezo tontamente, e incluso en otra caigo al suelo por quedarme dormido andando.
La cosa pinta fea y me cuesta avanzar. Cada km. se hace eterno, y solo pienso en llegar CP5 KM130 y abandonar. Llega un momento en el que estoy tan ido, que pese a ver marcas creo que estoy equivocado y me vuelvo para atrás, hasta que decido comprobar en el movil el mapa en una app topográfica que llevaba el track y veo que estoy perdiendo kms.
En las proximidades del km 130 me junto con una grupeta de corredores que me alcanza y llego al control. Quería comer y dormir, un amable señor, esta en todo momento a mi lado, y me ofrece prepararme unos noodles. Ahora bien, como le digo yo a este hombre que me retiro, allí en medio de un bosque en Australia, si me retiro ¿a dónde voy?
Así que, me tomo un recovery y un redbull ( por eso de que te da alas, a ver …) cambie calcetines y zapatillas, respire hondo y dije, champan o cuneta amigo, hemos venido a Australia a esto, y en esto seguiremos hasta caer, recordando la pura esencia Utrera de los inicios de joven incosciente.
PACIENCIA Y SIEMPRE, SIEMPRE SEGUIR HASTA META, KM 165.
Intento salir del avituallamiento poco después de otros corredores, no por competir, si no por usarlos de avanzadilla. Que me vayan marcando el recorrido, pues los dos primeros kms de salida se solapaban con otros del inicio de carrera y no quería líos.
No es que me fiara más de ellos que de mi, también comprobaba, pero en cierto modo me daba tranquilidad y confianza.
Voy respirando hondo, asimilando todo lo comido, clarificando pensamientos, y una vez que veo que salimos de la zona de posible perdida, consciente de que el track no se vuelve a solapar, intento rodar cómodo, y voy adelantando algún que otro corredor, que va como alma errante al igual que yo.
Se que cuando amanezca, aunque lleve más horas de carrera y más kms, estaré mejor. La noche empieza a causar efectos en mi como nunca antes, comienzo a confundir cosas. En ocasiones veo personas en bici, animales, cosas que ahora casi ni recuerdo, pero cuando llego a la altura, solo son ramas. Intento centrarme y pensar que veo troncos y ramas, pero en alguna ocasión se me escapa hasta un hi, man!!, y las ramas no me contestan.
EN OCASIONES VEO COSAS…
¿No soy tan raro, verdad? Casi todos los que hemos completado cien millas hemos visto osos panda volando, elefantes rosa, bosques flotantes y todo tipo de cosas de lo más pintoresco. Asumelo y no te despistes 🙂
Literalmente, estaba en la mierda, empiezo a ver a algún amigo por allí, cuando aparto la vista y vuelvo a desaparecido. Solo deseo que se haga de día, y cuando quizás peor estaba, me alcanzan dos corredores a los que intento unirme.
Un corredor de Zimbawe, y su escudero sudafricano (cabia la posibilidad, de llevar un escudero que te acompañe – «pacer» en ingles – para el tramo final). El hablaba español y tiraron de mi. con un pco de charla se me hizo ameno y salió el sol. Ya en las cercanías de la cuidada viendo los edificios, los perdí de vista entre unas leves tinieblas que salían de un riachuelo. Os juro que esto fue real, no fue una alucinación.
SABER SEGUIR, CUANDO VALE LA PENA.
Ya me veía en meta pero quedaban más de 15 kms. y se iba a hacer muy largo. Poco a poco seguía avanzando, de vez en cuando me paraba, abollaba el pecho en los bastones, respiraba profundo, se me escapaba alguna lagrimilla y pensaba, vamos ostiaaaa.
Atravesando cruces, pasos de cebra, cada semáforo en rojo para mi era un alivio. Había policía para cortar el trafico, pero yo calculaba para llegar a su altura cuando no venían coches. Total, tiempo hay y prisa no tengo, la marca ya era secundario.
Ultimo control, 5 kms a meta y me parece un suplicio, un precioso paseo, con carril bici, paralelo al río. Un domingo por la mañana repleto de gente que te anima, que reconoce tu esfuerzo, que sale a hacer su deporte y t suelta, «Go man, mazing, you are amazing», pues empuja, hasta se me caen las lagrimas recordándolo.
Cruzo el puente que varios días había cruzando paseando por la ciudad y enfilo los dos últimos kms. Parada técnica en un baño publico. Sigo y a menos de un km de meta me permito la licencia de sentarme en un banco a contemplar la ciudad, y decirme una y otra vez, ya esta, esta hecho, disfruta.
LA METAAAAA
Continuo, intento llegar digno, con un pequeño trote, pero aun me faltaba las escaleras finales, bendita locura. Me voy agarrando por el pasamanos para hacer fuerza, entre los aplausos y ánimo de la gente, la verdad que no entiendo casi nada, pero me da esa fuerza que falta en esos momentos.
Accedo al Kangaroo Point, y me queda un pequeño trote alrededor del parque, para enfrentarme a meta, dos personas de la organización extienden una cinta como si del primer corredor se tratase, y entro en meta, agarrando la cinta y levantando como si hubiese ganado. Gran victoria, personal, anímica, de mi lucha interna, a mis miedos, a mi fatiga y a todos los fantasmas que pasaron por mi cabeza.
COMO CORRER 100 MILLAS Y AMARRAR META.
CONCLUSIÓN
Las cien millas son una distancia donde la experiencia vale triple. Haber estado antes en esas te ayudará a entender y gestionar cada fenomeno en carrera. Y creeme, siempre siempre pasan cosas. Para debutar, no te fijes en la mas mediática, ni las más glamourosa, ni…
Cuatro ideas para ayudarte a elegir 100 Millas.
- Busca una donde la organización se desviva por ti. Sin ir más lejos, las cien millas vascas de Ehunmilak son todo un referente mundial en volcarse con cada popular.
- Si el sueño es tu talón aquiles: Busca una donde el trazado sea «suave» y puedas acabar rápido. Las ultras al estilo USA como Leadville permiten correr y correr para cruzar meta en menos de 30 horas (o te echan) mientras en Europa hay más desnivel y nos dan más de 40h. SI no has aprendido aun a gestionar el sueño, prueba una de esas.
- Evita climas o terrenos extremos si no estás curtido. Una cien millera con desnivel son 30-46h o más aun. La meteo puede cambiar bruscamente, asi que mejor no pienses nunca en debutar en Patagonia ni en retos extremos.
- La longitud no lo es todo: Para terminar, hay carreras de 100km mucho más exigentes que otras de 100 millas. Quien haya corrido la Canfranc Canfranc 100k y el UTMB 100 millas te lo puede explicar con pelos y señales. La longitud no lo es todo, mira bien el conjunto.
¿Por qué correr 100 Millas?
La experiencia inolvidable de acabar un 100 millas, más aun si en este caso fue en las antípodas de nuestras tierras, no tiene precio. Unir esa experiencia con un viaje inolvidable donde conocer otra cultura, poder ver, dar de comer, o incluso coger en brazos, animales que solo había visto en películas.
Asi pues, elige siempre una de cien millas que A TI TE EMOCIONE. Y a nadie más. Porque de verdad, vendrán momentos donde todo lo que hayas hecho por otros, cara afuera, solo será un lastre.
Ahora, si lo sientes dentro y quieres ir a por ello….dale. Creo que es una experiencia muy recomendable, un lugar que visitar al menos una vez en la vida. Esta carrera me permitió correr por sitios donde quizás nunca habría ido, poder observar la naturaleza pura, de primera mano.
Solo por eso, el viaje ya hubiera valido la pena. Cruzar meta es siempre, la guinda del pastel. Pero el sabor del pastel puede ser excelente aun sin la guinda: Pelea siempre la meta, pero nunca pongas en riesgo serio tu salud. Saber parar es tambien saber correr.

Sabugo en meta Spartathlon 2017. (256K)
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Gran experiencia y muy bien contada, grande Sabugo!!!