Desafío Lurbel Aitana (40k-86k-120k): Resultados y crónica personal de Alvaro Velázquez, campeón 40km

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El Desafío Lurbel Aitana 2016 se celebró este finde, con pruebas de 40k-86k-120k. En 2015 la prueba vivió su cénit con 754 finalistas, tal como os contamos aquí en vivo. Este 2016 sumaron 565 en total: Los 40k fueron la prueba reina por participación, con 384 finalistas. Mientras, los 86k recibieron en meta a 73 dorsales y 108 completaron la prueba más larga.

La victoria en 120k fue para José Esteban Martínez y Encarna Cardona, mientras que en los 86k ganaban Juanjo Larrotcha y Vibeke Lewandovski. En los 40km vencieron Ana Tauste y Alvaro Velázquez, cuya crónica personal os dejamos a continuación.

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DESAFIO LURBEL AITANA 40K,

CRÓNICA PERSONAL POR ALVARO VELÁZQUEZ, CAMPEÓN. 

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Si no conoces la sierra de Aitana en la provincia de Alicante es difícil imaginar qué tipo de carrera por montaña te vas a encontrar allí. Si además, cuando escribes ‘alojamiento Finestrat’ en Google, no te salen más que hoteles en Benidorm, el desconcierto es máximo.

El principal motivo por el que decidí correr esta prueba era conseguir parte de los puntos necesarios para optar a correr la CCC en Chamonix en 2017. La fecha era perfecta al ser justo después de las pruebas del otoño madrileño que eran mi objetivo prioritario. Así pues, en teoría debería llegar en buena forma sin prepararla específicamente, con dos dudas: la falta de sesiones largas (imposibles de encajar compitiendo casi todos los fines de semana); y que llegase pasado de rosca.

Llegamos a Finestrat la noche del viernes, justo a tiempo para recoger el dorsal y vivir algo del ambiente de la salida de la ultra de 120km. La noche era perfecta:  despejada, fresca pero no fría, una luna casi llena preciosa…  tanto que sentí un poco de envidia por los que se enfrentarían a ella en un par de horas.  Pero en seguida me centré en mi protocolo habitual pre-carrera: pizza, dos cervezas, un helado y a la cama a descansar y si los nervios los permiten, dormir.

La salida es a las 8, por lo que vuelvo a Finestrat antes del amanecer que al igual que la noche previa, es impactante. La luz del sol se refleja en el Puig Campana, una mole de 1400m que surge a escasos 7km de la costa y que será el plato fuerte de la carrera, puesto que haremos cima justo en el kilómetro 20.

Al no conocer ni el terreno ni a los rivales, y con la temporada casi finiquitada, llego sin más estrategia que ir a por todas desde el principio. Pero en el corralito de salida reconozco a Julio Martínez Tecles, miembro del equipo Lurbel y vencedor de la prueba de la Sierra del Rincón de 2015 de Tactika Trail en la que fui segundo, y pienso que va a ser la rueda a seguir.

Por fin se da la salida. Los primeros kilómetros de tendencia descendente y mezcla de asfalto y pista ancha invitan a que el ritmo inicial sea aún más ridículamente rápido de lo habitual. Cuando por fin nos adentramos en la montaña ya vamos destacados Julio y yo con un tercer corredor. Decido entonces tratar de entablar conversación con Julio, con el objetivo de suavizar un poco el ritmo. Me interesa que siga siendo alto, pero quiero evitar los ataques y los cambios de ritmo, y la experiencia me dice que cuando existe cierta simpatía entre los contendientes se produce este efecto. Y así ocurre, Julio es un tipo amable y simpático, y vamos intercambiando impresiones según pasan los kilómetros en la medida en la que nos lo permite el ritmo que llevamos. El tercero del grupo va haciendo la goma, pero no termina de soltarse, y eso hace que mantengamos el tempo alto sin darnos el más mínimo respiro.

 Llegamos ya a la base del Puig Campana, pasado el kilómetro 15, donde se encuentra el primer de los tres únicos avituallamientos. — El reglamento de la prueba advierte de que esta es en régimen de semi-autosuficiencia y en consecuencia obliga a portear de salida un litro de agua y un mínimo de 500kcal.— En este momento echo un vistazo por primera vez al GPS y ratifico que el ritmo es suicida, llevamos una media de 5 minutos el kilómetro con unos 700m de desnivel positivo y 500m negativo, pero por suerte ya hemos soltado al tercer corredor  y afrontamos la subida al Puig con cierta calma.

Mil metros de desnivel en tres kilómetros, un KV en toda regla es lo que tenemos por delante, terreno suelto que dificulta el avance y necesidad de utilizar las manos con frecuencia. Terreno técnico propio de la alta montaña a escasos kilómetros de la playa de Benidorm. Una subida dura bonita y técnica a la que sigue una bajada dura, bonita, técnica y muy divertida.

Siendo novato en esto las bajadas técnicas son mi talón de Aquiles, pero hoy tengo la determinación de no perder la carrera bajando, así que me sueldo a Julio y le sigo hasta abajo con algún susto, pero sin dificultad.

En esta parte es cuando me empiezo a dar cuenta de que mi principal error del día se había producido antes de empezar, en la elección de las zapatillas. Y es que el terreno en los 8 kilometros de bajada desde el Puig es todo piedra pequeña suelta, que la suela de mis Salomon S-lab Sense no es capaz de absorber, por lo que empiezo a sufrir bastante dolor en las plantas de los pies.

Julio y yo seguimos juntos al llegar a la siguiente subida, que comienza con una interminable pista de cemento. Llevo un rato planteándome la posibilidad de que lleguemos juntos a Finestrat y cómo afrontar la situación. No me gusta eso que se ha puesto de moda ahora de entrar primero y segundo de la manita, pero me incomoda la idea de tener que disputar un sprint después de tantas horas compartidas. Al comenzar a subir compruebo que efectivamente el ritmo inicial había sido excesivo, y que había llegado el momento de pagarlo.

Primeros amagos de calambres y la luz de la reserva brillando con intensidad. Tengo un momento de debilidad en el que creo que mis opciones se acaban, pero en ese mismo instante Julio se queda un metro, y luego otro… En ese momento lo doy todo para mantener el ritmo, que ahora es tan absurdamente lento como antes lo era rápido, pero que sirve para poco a poco ir ampliando ese pequeño hueco.

La pista de cemento da paso a un sendero, aun ascendente, donde caminar alargando la zancada me resulta más rápido que correr, al llegar arriba he perdido de vista a Julio, pero bajando ya soy incapaz de soltarme e ir deprisa por lo que no puedo cantar victoria aún.  Afortunadamente el marcaje de la carrera es impecable por lo que la orientación, otro de mis puntos débiles, no es problema ahora que voy solo.

El último avituallamiento está en el kilómetro 33, ahí tengo que parar a llenar un bidón, y los voluntarios me dicen que quedan 10 minutos de subida. A pesar de hacerla casi toda andando me lleva solo ocho llegar arriba así que me animo bastante. Pero aún quedan siete kilómetros de bajada, parte por pista, parte sendero disfrutón…. para el que estuviera en condiciones de disfrutarlo.

Yo voy tratando de hacerlo pero los calambres amenazan con hacerme parar en seco en cualquier momento y ya voy tan torpe que tengo miedo a caerme y tirar por la borda una victoria que ya acaricio, así que hasta que no oigo al speaker decir mi nombre por megafonía no me siento ganador.

Vuelvo de Finestrat muy contento, por haber vencido en una prueba multitudinaria, bonita, dura, e impecablemente organizada. Si no conocéis las montañas de Alicante os recomiendo que apunteís el Desafio Lurbel Aitana en vuestra lista de objetivos.

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RESULTADOS DESAFÍO LURBEL AITANA 2016. 

En pdf para consulta/descarga. 

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Panorámica Puig Campana.

Panorámica Puig Campana.

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Info redactada por Mayayo Oxígeno para Carrerasdemontana.com