ULTRA TRAIL POPULARES: CRÓNICA PERSONAL CCC-101KM POR ALBERTO LÓPEZ, EN LA UTMB CHAMONIX.

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Las carreras de montaña aunan como pocos otros deportes a la élite y los populares. En pocas pruebas es tan visible el contraste como en la Ultra Trail del Mont Blanc, donde todas sus carreras llegan cargadas con los mejores corredores del mundo a la vez que más de ocho mil aficionados se ponen el dorsal para llegar, muchos de ellos, al día siguiente del campeón.

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Nuestros compañeros en Carrerasdemontana.com Ernest Collell y Alberto López viajaron hasta los Alpes con la familia para debutar en las carreras del Mont Blanc abordando la niña bonita entre las mismas, los 101km de Courmayeur-Champex-Chamonix. Ambos lograron su ilusión, cruzando meta además en torno a las 21 horas. Vamos pues con la crónica personal de Alberto, como pequeño homenaje desde estas páginas a todos los que, desde el anonimato hacemos tambien grande este deporte. 

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UNAS VACACIONES INOLVIDABLES, por Alberto López @cerceaventura

 

El sueño de un deportista popular es poder hacer lo que te gusta practicando tu deporte favorito y disfrutando de él. Muchas veces es imposible, por el trabajo, los compromisos, la familia… En mi caso, después de haber intentado varios años entrar a formar parte del UTMB este año por fin en enero me comunicaron que me había tocado el sorteo para participar en la CCC, una carrera no tan larga como su hermana mayor de las cien millas pero si intensa y dura a lo largo de 101 kms.

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Tocaba prepararse, jornadas de trabajo infinitas, la venida de Noa (todo el tiempo es para ella), imprevistos… no era el mejor año para venir pero era mi sueño, correr en La Meca del trail mundial por excelencia, CHAMONIX. Días de bici, de mal tiempo, de gente que te llama para ir a correr pero no puedes porque tu horario es muy reducido. Poco a poco se iba acercando la fecha. Iba muy justo para llegar hasta allí, pasamos antes por los 88km de la G2H en la Ehunmilak, compartida con mi hermano.

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Y llegó agosto. Todo el apoyo de amigos y familiares, pero sobre todo de los más cercanos que enseguida dijeron que se venían de vacaciones sin dudarlo. Que ellos sacrifiquen sus días libres para vivir tus locuras no tiene precio.
Ya en Chamonix los días previos los dedicamos a hacer excursiones y visitar los mejores puntos de interés que son increíbles, 100%recomendable, un sitio genial para venir con la familia y tampoco es caro si te buscas las mañas.

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Llego el día 1 de septiembre.  nos desplazamos todos en la furgo hasta Courmayeur (Italia) para tomar la salida a las 9:00. Increíble el ambientazo, somos 2.155 corredores solo para la CCC, suenan los himnos de Francia, Italia y Suiza y salimos…  Así es la salida de todo el pelotón desde Courmayeur.

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¡Allá vamooos! El helicóptero dando vueltas por encima de nosotros, miles de personas animando en la salida, la música motivadora a todo volumen y un pueblo volcado con sus visitantes. ¿Que más puedo pedir? Empezamos a subir la “Tete de la Tronche” desde los 1200 mts de altitud hasta los 2600, así, para empezar. La subida se hace dura pero amena, he conocido a Domingo el malagueño y a Eugenio, un profesor jubilado de Madrid con 60 años, les gustó el buen rollo que llevaba porque siempre voy dando voces y animando a los demás. Jeje.

 

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La carrera es una romería, muchísimos corredores uno detrás de otro pero todos a buen ritmo, apenas hay tapones. Una vez arriba la carrera se convierte en un placer para los sentidos, todo El Valle de Aosta y El Valle de Ferret a nuestros pies, los glaciares y laderas del Mont Blanc justo enfrente nuestro y yo corriendo por ese sitio privilegiado, como si me hubiese tocado la lotería, a pesar de las malas predicciones meteorológicas que nos esperaban en ese momento brillaba el sol y el cielo estaba despejado.

Pasado el refugio Bertone conozco a Miguel un gaditano más “salao ” que el tocino del cocido, y seguimos para adelante con Eugenio que va tirando muy fuerte. Al llegar al siguiente avituallamiento, Miguel se ha quedado atrás y le digo a Eugenio que siga , que no me espere, no me interesaba que me sacase de punto y el está más fuerte que el vinagre, así que empiezo con mi bendita soledad de los ultras que tanto me gusta.
Una bajada preciosa hasta Arnouvaz donde me espera la familia, un sitio increíble. Besos y seguimos a por el Col de Ferret, el cual aparece cubierto de nubes, las amenazas de mal tiempo que nos habían advertido parece que empiezan a aparecer. Subo fuerte y a ritmo, la gente va parando a ponerse la chaqueta, pero yo decido seguir un poquito más para no empaparme de sudor. Pero a medio km de la cima decido ponerme el chubasquero, la lluvia fina que nos envuelve y el viento cortante no deja elección. Cuando llego arriba un frío del carajo, los voluntarios te pasan el chip y solo puedo gritar…

“¡¡¡ Bienvenidos a Suiza!!!” Algunos echan una sonrisa pero nadie dice nada, hace frío y hay que bajar para coger temperatura por lo que cojo ritmo y emprendo una bajada preciosa hasta La Fouly.  Cuando llegó al avituallamiento me creo que me voy a cruzar a Heidi en cualquier momento, estoy flipando…. Cojo fuerzas y al salir me vuelvo a encontrar con Miguel, el gaditano que se está partiendo la caja porque en la pantalla gigante sale su familia dándole ánimos con un vídeo grabado.

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Al salir de La Fouly encaramos unos 5 kms de descenso por carretera que me carga las piernas bastante y antes de la subida a Champex me vuelvo a encontrar a mis incondicionales, son la bomba, como se nota que son españoles, esos ánimos no los tuvo nadie en toda la carrera, estoy seguro. Me alcanza Miguel y subimos contándonos nuestra vida hasta Champex. Que tío más grande.

En Champex Lac tenemos toda una base de vida, empieza el frío, mogollon de corredores que me han adelantado les veo con las caras desencajadas y tiritando. Mi equipo de apoyo no aparece, tengo frío, me como un platito de arroz sin gluten (todo un detallazo de la organización, no todo son macarrones y sopa de fideos) aparece la familia que se habían despistado, ropa seca, calcetines, camiseta, otro plato de arroz y vámonos!
Salgo de Champex y empieza a diluviar pero me sabe como el primer trago de una buena cerveza, aquí empieza la aventura. Un francés me dice: “si pasamos Champex de día estamos en la meta”

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Me lo creo y me animo, voy cantando muy alto. Los demás flipando pero Gonzalo y “quien piensa en ti” llenan mi cabeza junto con la ilusión de estar corriendo una de las mejores carreras del mundo.

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Voy subiendo el Col de La Giete, se hace de noche, llueve. Hay cadáveres de corredores a los que voy adelantando, ahí conozco a Bonifacio, un tío callado pero agradable. Subimos juntos animándole porque el pobre iba un poco apagado, aunque a mí también se me ha hecho eterna la subida estamos arriba y nos vamos dirección a Trient. La bajada criminal, peor que un domingo sin dinero, el barro es mucho, deslizamos todo el rato y mucha gente se cae, yo bajo prudente porque no quiero lesionarme y no llegar, pero esa prudencia me carga mucho las articulaciones.

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En Trient llevamos ya casi los 130km. Mola al llegar encontrarnos con un grupo de adolescentes con sus birras animan a todo el que pasa y allí me encuentro a Ignacio y Alba, los demás se han ido a dormir. Cambio de camiseta y no paro mucho, hace frío y la noche está desapacible pero voy muy animado, sigo y empieza una supuesta subida malísima hacia el alto de Calogne, frontera entre Suiza y Francia, no sé porqué pero se me hizo muy cortita, aún lloviendo, pero supongo que Gonzalo con su cancioncita me llevaba entretenido.
La bajada a Vallorcine es muy dura pero los últimos kms de pista me ayudan y prudentemente me hago la pista andando con un francés que me contó obra y milagros, una suerte poder practicar mi pobre nivel de francés con Jean.
Al parar en Vallorcine están otra vez mis acompañantes pero no me cambio de ropa, hay que seguir, me entero bien del cambio de recorrido para la última subida y me voy, la meta está cerca, solo quedan 19 kms, son las dos menos diez y voy con un tiempazo teniendo en cuenta quien soy.
Los pies duelen, las piernas están cansadas, pero ningún calambre ni nada parecido, he ido comiendo y bebiendo muy bien durante toda la carrera, solo me faltaba haber parado en alguna tasca a tomar algo.

Vamos a por la última parte! Llego al Col de Montets por una subida muy fácil y cómoda, empieza la subida que nos habían avisado, venga que es la última. Se hace dura pero empezamos a bajar. El no conocer a veces el terreno es lo que tiene, de repente el camino vuelve a subir, y a subir, y un llanito, y a subir. Ahí me acuerdo del tío que me ha explicado en Vallorcine el recorrido modificado.
Sigo, no queda otra, y a subir… y de repente aparece una pista de esquí donde puedo ver las lucecitas de los frontales de los corredores que van delante arriba del todo. Y ahí es cuando me acuerdo de la familia del tio de Vallorcine.

A seguir, hasta que al rato llego a La Flegere!! Último avituallamiento, un poquito de chocolate y a bajar. Pero ya no puedo, mis pies no andan, el dolor es intensisimo y la bajada es prácticamente vertical. Ayudado por los bastones bajo épicamente. Mi pequeñina me espera en meta…
Enseguida empieza una pista tendida de bajada y veo un poco La Luz al final del túnel, me pasan muchos pero no puedo dar más de si, voy andando que no es poco, yo adelantó a otros que ni siquiera pueden ir tan rápido como yo, así que me conformo y me alegro… “voy a llegar como sea”
Largos los últimos 7 kms de bajada, empieza a amanecer y de repente alguien que yo me se me regala la preciosa vista del Mont Blanc recién nevado al amanecer. Joder, por estas pequeñas cosas merece la pena vivir.

Salgo de mis pensamientos cuando oigo a Ignacio gritándome: Estoy en Chamonix, ando a buen paso con el a mi lado, riéndonos y disfrutando de… de nada, de todo, de una tontería que tengo encima que me dan ganas de llorar por todo el sacrificio que he hecho, que hemos hecho. Por las interminables horas al Montón de Trigo, en La Posada, por mis chicas y mi padre que apenas han dormido porque no querían perderse esta hazaña, porque en la soledad de un ultra te da tiempo a pensar muchas cosas, porque en la soledad de un ultra te haces más fuerte, más hombre y más persona.

 

¡Es la meta! Estamos llegando, enfilamos la calle peatonal principal que me lleva a la meta y solo puedo oír el retumbar de los golpes en las vallas que dan mi padre y Carmen y la sonrisa de la pequeña Noa que se oye por encima de todo.

Otra vez me he demostrado a mi mismo quien soy, que todo se puede conseguir, que con trabajo y esfuerzo los sueños estando dormido se vuelven realidad estando despierto. Quiero llorar y no me sale, es tanta la alegría que cojo a Carmen y a Noa de la mano y cruzamos el arco de meta casi como si hubiese pasado medio segundo de mi vida, es tanta la ilusión que no te da tiempo a fijarte en la gente que te está gritando porque creen que eres de otro planeta y nada más lejos, soy un hombre normal como todos que cuando despierto de mi tontería me doy cuenta de lo afortunado que soy por tener una familia como la que tengo y unos amigos que no me merezco.

Creo que lo más bonito es poder darte cuenta de estas cosas y saber realmente quién eres y las metas a las que quieres llegar. Hoy ha sido la de Chamonix, pero en la vida como en el deporte aparte de conseguir la meta hay que disfrutar del camino y reír y conocer gente para poder compartir todos estos sueños.

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Inolvidable….

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CCC 2017: GALERÍA DE FOTOS POPULARES POR ERNEST COLLELL Y ALBERTO LÓPEZ. 

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Info publicada por Mayayo Oxígeno para Carrerasdemontana.com