Pecados capitales del Trail: La Avaricia. #Todoestoeracampo-3, por Luis Arribas @_spanjaard.

.

Los Pecados Capitales del trail centran de nuevo la tercera columna de TODO ESTO ERA CAMPO. Una sección que ofrece las columnas de opinión de un veterano corredor, Luis Arribas @_spanjaard, quien lleva años compartiendo kilómetros con nosotros, desde la grupeta de Los Paquetes tal como retrata la imagen por Carlos Velayos abajo.

Luis lleva años viviendo la pasión de escribir, habiendo colaborado en numerosos medios, así como ha publicado ya dos libros. Vamos pues con estas letras, despidiendo el 2017 con #Todoestoeracampo

Foto: Carlos Velayos

__________________________

.

Todo esto era campo, por Luis Arribas @_spanjaard

Pecados capitales del Trail: La Avaricia

.

 

La avaricia. La irrefrenable necesidad de atesorar. Avanzando a lo largo de la lista de los pecados capitales me topé con una bifurcación. Esa misma que nos aparece cuando corremos siguiendo un mapa o una pantalla digital. La duda se me planteaba sobre si asignar un ejemplo de carrera o sacar el cuchillo jamonero y filetear al protagonista último. Tú. Yo. Todos.

Pondré un ejemplo sencillo, de esos de perder amistades: Javier, nombre evidentemente ficticio, está esperando tras su teclado que le lleguen las cero horas del día D. Existe una probabilidad reducida, medida objetivamente, de que pille dorsal para esa carrera. Es pequeña. Posibilidad A: no lo logra. Es lo más probable. Se lanza de modo inmediato a rastrear los calendarios traileros para sustituir esa carrera “que se merecía, que tenía entre ceja y ceja”. Posibilidad B: lo consigue. Javier debería cerrar el ordenador tan contento. ¿Por qué quiere ampliar la racha de manera compulsiva? ¿Tan bello es el correr por el monte con el dorsal prendido que rastrea otras como si le poseyera una ludopatía del pago online? Hemos quedado que debería limitarse a mandar un par de mensajes en sus redes sociales pero ahí, fatalmente, están quienes no tuvieron la suerte de conseguir dorsal. Algo le come por dentro y le dice que debería buscar algo más y compartirlo con ellos. Ambas situaciones A y B reflejan la insatisfacción del hombre contemporáneo de maneras diferentes.

Definió el psicoanalista Erich Fromm a la avaricia como un pozo sin fondo. Cuando uno lee estas metáforas —esto ya es problema mío, no vuestro— oye esas músicas de ambientación, esos metales que anuncian el drama en la escena. El pozo sin fondo es la imagen perfecta de muchos comportamientos en el mundo del correr. No en carrera, donde todos somos majísimos y respetuosos y varios tópicos más sobre los que hablaremos el día de la soberbia. En casa. Ahí es donde se fragua esa necesidad de atesorar sin que, por mucho que acumulemos, lleguemos a conseguir la satisfacción plena. El que nunca haya sentido ese “joder, ahí tengo que correr yo”, que cierre esta página y se ponga con otra cosa.

De algún modo tenemos que arrojar balones fuera. Por un lado, la sociedad que me empuja a ello —echarle la culpa al empedrado de toda la vida. Bien es verdad que muchos tendréis en mente ahora ese sistema de clasificación para las grandes nos obliga a acumular puntos a lo largo de todo un año. Bien, podría valer como atenuante. Pero las carreras más bellas del mundo nos llaman como las sirenas que hacían naufragar a los marinos. Y nosotros, allá que vamos de morros. Tenemos la justificación perfecta.

Cada año el chaleco de finisher es más bonito. Cada año sentimos que esa carrera nos ha enganchado. Cada enero llega esa pulsión de ser “cientounero por encima de todo”. Luego llegará una avalancha de publicidad y de ofertas a las que dedicamos el tiempo necesario. “Te juro que lo estoy mirando porque, mira, por ahí pasamos el año pasado”, dices a quien te quiere escuchar mientras haces click en la foto del collado de Salenques o al amanecer en la Morcuera. Fotos que ponen siempre, malditos, al lado del botón de “inscripción”.

Vivimos tiempos de compra y venta eléctricas. El peor escenario para que nos sintamos capaces de tener casi todo al alcance de nuestros dedos. Y que, una vez atesorada esa muesca, hecha la adición de la medalla a nuestra pequeña galería de la fama, contadas las maravillas de esa carrera a nuestros amigos, volver a sentirnos vacíos porque no nos da la vida. Personalmente, es una posición estúpida. Irreal. Caprichosa. Ni aunque nos otorgaran tres reencarnaciones podríamos llegar a correr todo lo que queremos. Entended que esa insatisfacción es de la que habla Fromm. Lástima que según él nos conduzca a la destrucción. Algo habrá que hacer y ser más comedidos. Contamos con un número finito de horas y unos años determinados de utilidad como deportistas. Esto que voy a decir podría dolerte pero no. No llegamos a todo. Ni correr todo lo que se menea, ni guardar todos los datos en Strava, ni ampliar el cobertizo del jardín para guardar todo el material trailero.

Mi esposa aboga por el menos es más. Digo yo que entre su posición —santa tú, oh mi guía, yo te admiro y adoro a partes iguales— y la del ansia de la colección extensiva, habrá algún punto que nos deje satisfechos. Que de ello se trata.

L. Arribas
l.arribas@gmail.com

Luis Arribas, con Chelis y Mayayo en salida Transgrancanaria 125k 2012. Foto: MemphisMadrid

__________________________

.

MÁS PECADOS CAPITALES EN CARRERAS DE MONTAÑA.

Si te ha gustado leer este episodio de #todoestoeracampo, no dejes de echar un ojo a sus hermanas: Ira, Avaricia, Gula…

________________________________

..

MÁS INFO ENTRENAMIENTO Y MATERIAL TRAIL RUNNING

__________________________________________________________

Info publicada por Mayayo Oxígeno para Carrerasdemontana.com