CALENDARIO CARRERAS MONTAÑA CATALUÑA 2026 OCISPORT:
De Andorra a Barcelona y más allá…
El mapa que dibuja el calendario de Ocisport para 2026 aporta una variada travesía por algunos de los territorios más reconocibles del nordeste peninsular y los Pirineos. De la verticalidad urbana de Montjuïc a los bosques ondulados de la Cataluña Central; del granito solemne de Montserrat a las crestas afiladas de la Vall de Boí, con la guinda de Andorra y su alta montaña.
Tras haber vivido muchos de sus senderos entrenando, así como varias de estas metas dorsal al pecho, reconozco escenarios donde cada zancada activa recuerdos de otras batallas, otros amaneceres fríos, otras metas cruzadas con el pulso aún desbocado. No es «solo correr», sino que lo veo como una forma de «hacer mío» un paisaje concreto, mientras lo riego con mi sudor zancada a zancada. Arrancamos este viaje. ¿Te vienes?
Salomon Run Barcelona – Montjuïc en estado puro
Ahora que recién volvemos de Nimes Urban Trail, justo es reconocer que al sur del Pirineo, nuestra Salomon Run Barcelona convierte la montaña urbana de Montjuïc en un laboratorio fisiológico. Quien la haya corrido allí sabe que no existe tregua: escaleras que rompen el ritmo, rampas que obligan a levantar la mirada, cambios de apoyo constantes. Es una carrera donde no hay cadencia estable ni economía de carrera clásica. Hay explosividad, lectura de terreno y, sobre todo, humildad cardiovascular. El veterano la disfruta precisamente por eso: porque exige inteligencia, no solo potencia.
Pero Montjuïc ofrece algo más sutil. Mientras el reloj aprieta, la ciudad emerge como telón de fondo: el puerto, el perfil del Eixample, el brillo del Mediterráneo. La fatiga se mezcla con una estética casi cinematográfica. Aquí el corremontes puro quizá llegue a descubrir una paradoja deliciosa: sufrir en plena urbe con sensaciones propias de una subida pirenaica. Una prueba corta en kilómetros, gigantesca en estímulos.

Ultra Trail Barcelona – Ritmo, bosque y estrategia.
La Ultra Trail Barcelona, con base en Sant Fruitós de Bages, representa otro registro completamente distinto. Aquí la clave no es la brutalidad del desnivel, sino la gestión del ritmo. Terreno corrible, senderos nobles, subidas que invitan a trotar y bajadas donde la tentación es desatar la gravedad. Justo el tipo de recorrido donde un veterano puede marcar diferencias si domina la estrategia. Saber cuándo comer, cuándo contener, cuándo dejar correr las piernas.
La aparente amabilidad del perfil es, en realidad, una trampa elegante. Porque lo corrible desgasta de forma silenciosa. El pulso no se dispara, pero el músculo se vacía. Quien subestima estas carreras suele pagar peaje en los últimos kilómetros. Para el corredor experimentado, en cambio, es una oportunidad de practicar ese arte fino del ultrafondo: sostener velocidad sin hipotecar la mecánica.

Garmin Mountain Festival – Alta montaña sin concesiones
Mountain Festival Comapedrosa – El reino del desnivel
En Arinsal, Andorra, el Mountain Festival Comapedrosa es sinónimo de verticalidad. Aquí el desnivel deja de ser un dato para convertirse en protagonista. Subidas largas, sostenidas, sin apenas tregua psicológica. El corredor veterano entiende rápidamente que la batalla no es solo muscular, sino mental. Mantener la concentración cuando la pendiente no afloja, dosificar sin perder eficiencia.
El Comapedrosa tiene además un magnetismo especial. No es solo la altitud ni la técnica. Es la sensación de estar en territorio auténticamente alpino, donde el paisaje impone respeto. Quien cruza meta aquí rara vez recuerda el cronómetro en sí, sino las sensaciones vividas, la dureza de una belleza áspera. Son carreras que no se olvidan porque dejan huella más allá del mero dorsal.

Cursa de l’Alba – Tradición y Montserrat
La Cursa de l’Alba, en Collbató, es otra cosa. Es historia viva del trail catalán. Casi cuarenta ediciones convierten esta prueba en patrimonio deportivo. Correr en Montserrat no es simplemente competir: es entrar en un santuario geológico donde cada roca parece cargada de simbolismo. El veterano percibe aquí una conexión distinta, casi íntima.
El terreno quebrado, las vistas imposibles, la atmósfera de carrera clásica generan una experiencia difícil de replicar. No hay artificio ni grandilocuencia. Hay autenticidad. Y eso, para quien acumula años y kilómetros, vale oro. La Alba no se corre para demostrar nada, sino para recordar por qué empezamos a correr. Y es que, si nunca has vivido un amanecer o el atardecer en Montserrat, quizá te estás perdiendo algo…
