Tor des Geants 2012 visto por Fernando Gonzalez Fernández. Porque un día nos enamoramos de las carreras de montaña.

Hoy queremos hablar de Tor des Geants. Porque los corredores de montaña estamos hoy tristes por Teresa. Tiempo de recoger información, pensar despacio y -sobre todo- ignorar provocaciones de personas que jamás entenderá lo que hacemos. Mañana publicaremos la crónica personal de la Cavalls del Vent  2012 escrita por nuestro reportero Ander Ortega, la más difícil que nunca le tocara.  Asi pues, vámonos a Courmayeur con Fernando Gonzalez. Su crónica nos recordará porqué un día nos enamoramos de las carreras de montaña. 

Actualizado 1feb 2013: Hoy abrió inscripciones el Tor des Geants 2013. Info completa aquí.  

Fernando Gonzalez Fernández llegando a la meta del Tor des Geants 2012

Resultados completos Tor des Geants 2012 aqui: 392 finalistas.

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Tor des Geants 2012. Crónica por Fernando Gonzaléz Fernández. 

Suena el despertador pero ya hace rato que estoy despierto: Ha llegado el día soñado. Todo preparado, bajo a desayunar y no tengo demasiada hambre, siento mariposas en el estómago. Eso sí, las vistas desde el comedor al Macizo del Mont Blanc son grandiosas.

Para romper este buen momento de concentración, una compañera de mesa, hija de la Gran Bretaña, se afana en preguntarme en inglés todo lo habido y por haber… ¿No se callará?

PIM, PAM, PUM y empezamos a correr. Mi amigo Raúl, con el que llevo un par de días deambulando por Courmayeur, se queda atrás y ya no le vuelvo a ver. Pena.

He salido de los últimos debido al control de dorsal que dejé para última hora. Tomamos rumbo a la ALTA VIA Nº 2 COURMAYEUR-DONNAS. Cruzaremos el Parque Nacional del Gran Paradiso y el Regional de Mont Avic. Para el excursionista son unas 14 etapas de 3-5 horas.

 Somos unos 650 y salgo como el 500 ¡Demasiada aglomeración, así no se puede! Voy pasando corredores y afrontando las primeras rampas de la dura subida al Col Arp, 1500 metros más alto de nuestra partida, hace calor, 28º y una humedad del 99%. ¡Toca sudar!

Saludo a mi amigo argentino Atilio, él se lo toma con más calma. Corono el Col Arp 2571.el primer collado de tantos que vendrán después y me lanzo abajo por buen terreno, en el avituallamiento de Youlaz no me paro ya que llevo agua y comida suficientes para seguir. Al fondo del valle, La Thuile, bajo el Collado del Pequeño San Bernardo, llego en la posición 214º ¡Esto ya está mejor!

 Corro junto a mi amigo Carlos de León, vamos a buen paso y nos contamos aventurillas para pasar el rato, en un momento dado se para a refrescarse en una fuente, me dice que me coge… y ya no nos vemos en unos cuantos días. Afronto la dura subida al Passo Alto 2857. Terreno rocoso de Alta Montaña con estupendas vistas a las grandiosas montañas que nos rodean, corono y bajada de unos 1000 metros, para sin descanso subir al fantástico Col Crosatie 2829. uno de los tramos más duros y técnicos del periplo y en el que compruebo que tras poco más de 40 km. el Tor empieza a enseñar las garras y algún corredor ya sube con señales de sufrir calambres… ¡No nos queda nada!

En lo más alto, dominados por el Glaciar de Château Blanc, somos recibidos con música de flauta como si estuviésemos en el cielo. ¿O ya estamos?…

Descenso de sendero alucinante, corriendo entre hermosos lagos y con casi 1500 metros de desnivel negativo para llegar a la primera Base Vida en Valgrisenche, son las ocho de la tarde y he pasado a casi otro centenar de corredores, entro el 128º ¡Si sigo así voy a pelear por los puestos de cabeza! jaja

Como mi primer plato de pasta de la carrera y media hora después salgo el 115º. ¡A disfrutar de la primera noche! Tenemos predicción de tormentas y comienzan a hacer presencia truenos y relámpagos.  ¡La verdad es que impresionan! Vamos camino del acrobático Col Fenétre 2854. casi 1500 metros más alto que el valle del que venimos.

Gracias a Dios la cosa solo queda en un bello espectáculo nocturno iluminando el Macizo del Mont Blanc, techo de Europa. Arriba, el pequeño collado en la oscuridad, la bajada es espectacular, un sendero que zigzaguea a lo largo de la ladera y que al principio resulta vertiginoso. Casi 1500m. más abajo y camino de Rhemes supero a un corredor herido, ha sufrido una caída y baja cojeando, le ofrezco mi ayuda pero me dice que bajará poco a poco… un rato después me cruzo con los servicios de rescate que vienen en su busca.  ¡Pena, para él, el Tor se ha acabado este año!

Tor des Geants 2012 perfil de carrera

 Final de la bajada y puesto 110º, nuevamente me dispongo a  remar con los palos para subir al Col Entrelor 3002. ¡Uno de los más altos! Frío y bajada a Eaux Rousses, avituallamiento con sabor a desayuno y puesto 97º. Poco después amanece y apago mi linterna, nos vamos a por el collado más alto de la prueba, otros 1500 metros más arriba, el Col Loson 3299. La subida se hace larga y dura, disfruto con la presencia de un importante grupo de confiados machos de Ibice Alpino con sus imponentes cornamentas, son el símbolo del Parque Nacional del Gran Paradiso, el primero de Italia y que ahora recorremos.

 Arriba, las últimas rampas de su umbría cara norte hacen sacar lo mejor de nosotros para superarlas, el suelo está helado. Y en lo más alto del TDG una puerta al cielo, brilla con un hermoso resplandor. ¡Qué bueno entrar en la cara sur soleada y vuelta a la vida! Rodeado de majestuosas cumbres y glaciares no me entretengo y afronto la larga bajada.

Fuerte y con ganas, en dirección al Refugio Sella, en un recodo del camino me encuentro un corredor durmiendo, tirado en el suelo… la noche ha sido larga y el sueño comienza a hacer mella. Es lunes, doce de la mañana y llego a la segunda Base Vida, en la población de Cogne, kilómetro 102 y puesto 85º ¡Tan solo quedan 230 kilómetros de TDG!  🙂 🙂 Salgo de Cogne 1534. con el calor de la tarde, corro un tramo llano al lado del río en busca de las primeras rampas que nos llevarán a la Fenêtre di Champorcher 2827.

Por el sendero bajan disfrutando un grupo de ciclistas con sus BTT, me acuerdo de mis amigos de ASTURIES ENDURERA, pronto disfrutaré de nuevo de la bici junto a ellos. Sigo trotando. Las bajadas trotando, los llanos trotando y las subidas caminando fuerte, esa será la regla a seguir…

Por el medio paso por el Refugio Sogno di Berdzé, soy recibido con hospitalidad y su amable guardesa pone a nuestra disposición un verdadero “buffet”. Como un par de platos de una sopa de la casa y de postre tarta de chocolate casera. ¡De lujo!

Cruzamos el Parque Regional del Mont Avic, muy cerca del Piamonte, donde no hace mucho disputaba con mi bici el IRON BIKE. Encaro los últimos metros de la subida a la Fenêtre di Champorcher 2827. charlando con un francés y poco después coronamos, la bajada se adivina larga, muy larga. Sobre el mapa, 2500 metros de desnivel negativo para bajar a la población de Donnas.

 Un valle gigantesco se abre a nuestros pies, troto y pierdo altura poco a poco, rodeo un lago y por buen terreno corredor llego al Refugio Dondena donde meriendo un té con pastas y otra vez para abajo a la carrera. Pronto el terreno cambia y se hace más complicado, plagado de escalones rocosos sin límite, un auténtico rompepiernas. Ya en la población de Chardonney, puesto 67º, km 130. pienso que llegar a Donnas km 148. será un paseo. ¡Nada más lejos de la realidad!

Continuos sube y baja de senderitos por el bosque, puentes colgantes dignos de una película de Indiana Jones, tramos de cuerdas fijas y saltos de bloque en bloque para acabar callejeando y recorriendo una antiquísima calzada y arco romanos y llegar con nocturnidad y alevosía a la 3ª Base Vida: Donnas. Punto más bajo del recorrido, a tan solo 322 metros sobre el nivel del mar.

BASE VIDA: Coger la bolsa, asearse, ir al baño, cambiarse de ropa, reponer líquidos y sólidos en la mochila, lo mismo en el cuerpo, llamar por teléfono a mi querida Belén, intentar dormir mis primeras dos horas, que ya va siendo hora, eso sí, en un ambiente sumamente caluroso. ¿Desayunar?, entregar bolsa, en total unas cuatro horas.

Comienzo de “paseo nocturno” por las zonas emblemáticas de la ciudad, en continuo sube/baja…  cruzo el antiquísimo Puente de San Martín,de más de 2000 años de antigüedad, de la mano de una hermosa ninfa, que no sé si lo soñé o en verdad estaba allí. Por delante la Alta Vía Nº 1 DONNAS-COURMAYEUR. a los pies de los grandes colosos alpinos, Monte Rosa, Cervino y final de nuevo, a los pies del Mont Blanc.

Para el excursionista 17 etapas de 3-5 horas. Lo que suma un total de 31 con las anteriores para cerrar este bello periplo en torno al Valle de Aosta. Sube/baja al pequeño y bello pueblo de Perloz donde somos recibidos por unos ancianitos muy alegres y entregados a su labor de avituallamiento. ¡Entrañable verles con esa energía a semejantes horas!

 Tras cruzar el coqueto Puente Moretta, nos espera una larga y dura etapa hasta Gressony por terreno complicado y técnico, donde es difícil correr y salvando desniveles continuos que sin ser muy grandes, no dan tregua. Primeros 1500 positivos para subir al Refugio de Coda que marca la mitad de la prueba, kilómetro 166, está enclavado en una bonita crestería. Como algo y comento con los voluntarios el buen puesto de mi compatriota y tocayo Fernando Alonso en el circuito de Monza ese mismo fin de semana.

Bajada entre praderías al hermoso Lago Vargno y de nuevo subida al Colmarmontana 2350, La montaña la vi pero el mar pillaba lejos. Sube/baja rompedores y cerca del Col della Vecchia 2184., voluntarios de acampada me invitan a un plato de polenta, plato típico Valdostano, con carne a la piedra. Hace frío y me caliento al abrigo de la lumbre. ¡Gloria bendita!

Afronto la bajada a Niel, donde llego tras mucho sube/baja por el bosque y tras esperar un buen rato no hay manera de que me sirvan un plato de pasta… único punto negativo en toda la prueba. Con resignación cojo un plátano y me marcho pendiente arriba. ¡Poco después lo pagaría!

A mitad de subida me encuentro débil y tengo que bajar mucho el ritmo. Algún corredor me pasa pero no son muchos, el final de este tramo se ve que hace mella en todos. En lo más alto del Col Lasoney 2634. disfruto de un poco de sandía y me dejo caer valle abajo. Llego a Gressoney en el fondo del valle, cansado pero contento, siento que parte de lo más duro del TDG ha quedado atrás. Puesto 65º y 200 kilómetros de carrera a las espaldas.

Sigo la rutina de las “Base Vida” y esta vez solo logro dormir una hora. En la madrugada empiezo de nuevo la andanza y la lluvia me recibe dando vueltas y saliendo de la población de Gressoney, están empeñados en que la veamos casi toda, pero es que vale la pena.

Comienza la verdadera subida al Col Pinter 2776. Subida monótona en la fría oscuridad, pasan las horas y paro a tomar un té en el Refugio de Alpenzu, prosigo solo, acompañado por mis pensamientos, en lo más alto, sorprendido, veo como caen los primeros copos de nieve. Pierdo altura y como algo en el Refugio Crest, son las 3 de la mañana y mi puesto el 66º. Como en silencio, en compañía de mi amigo japonés Kazunori, hombre de pocas palabras pero fuertes piernas.

Medio dormido, haciendo eses y cruzando lo que en invierno deben de ser estupendas pistas de esquí a los pies del Monte Rosa, bajo a Saint Jacques a donde llego empapado por la lluvia. Al poco, comienzo la siguiente subida y poco antes del Refugio Grand Tournalin, como por arte de magia, el francés con el que venía charlando… ¡se convierte en JUANAN…!

 Él alucina porque le hablo en francés y me contesta en el mismo idioma… poco después nos reímos y compartimos 24 horas de magníficas vivencias. Juanan es un estupendo corredor de carreras Copa del Mundo con el cual tengo el privilegio de correr y disfrutar de una buena parte del TDG. Coronamos el Col di Nana 2770. Va un poco cojo en las bajadas y aún así lleva mi ritmo. ¡FENÓMENO!

 Llegamos a la Base Vida de Valtournenche km.236, a unos 1500 metros de altura sobre el nivel del mar. Puesto 63º y solo paramos una hora. Allí conozco a Samuel el compañero de Juanan, le viene acompañando, fuera de carrera, en trozos de la prueba. Es un tío muy majo y pronto también somos amigos. Salimos para arriba, llueve y para de llover, continuamente nos ponemos y quitamos la chaqueta.

 Rodeamos un lago y subimos en dirección al Refugio de Barmasse, por delante un largo y frío valle que nos lleva a la Fenêtre du Tsan 2738. hace mucho viento y tengo un buen catarro. Debido a la inflamación de garganta que arrastro me cuesta respirar en las subidas. Nieva y el paisaje es sublime. Llegamos a lo más alto, un collado muy aéreo y espectacular que da vista a un circo de grandes montañas. Un helicóptero esta evacuando en Reboulaz a un corredor.

 El comienzo de la bajada da miedo de lo empinado que está y de las condiciones en las que lo afrontamos. Llegamos al Vivac Reboulaz y a este sigue el espectacular tramo para llegar al Refugio Cuney, un pasillo estrecho con un gran abismo a sus pies. Lo hago en volandas y medio dormido, casi soñando. En Cuney nos espera de nuevo Samuel, nos anima y gasta bromas, decidimos descansar un poco. El tiempo cada vez está peor y el frío y la nieve no dan tregua.

 Tras un descanso poco edificante y totalmente destemplado, salgo a la oscuridad de la noche donde el tiempo sigue parecido. Trotamos entre la nieve y paramos en el Vivac Clermont donde reina un magnífico ambiente. Tomamos algo caliente para entrar en calor pero hemos de irnos y poco después en medio de la tormenta coronamos el Col Vessonaz 2877. a los pies del Cervino. No paramos ni un segundo, el viento, la nevada y el intenso frío en la noche, sobrecogen. La bajada es peligrosa pero rápida y mágica. Las zapatillas no se sujetan en algunos tramos helados, hay que clavar fuerte los bastones para mantenerse en pie y bajamos con celeridad, en busca de la seguridad del valle. Momentos comprometidos donde cualquier percance se puede pagar caro.

 Más abajo y ya más tranquilo, camino/corro con los ojos semicerrados. Me caigo de sueño y tengo muchas ganas de llegar al avituallamiento de Oyace, 1500 metros por debajo del collado. Un poco de subida y llegamos. Nos dicen que la carrera está parada, no importa, aprovechamos para descansar. La gente está tirada por el local de cualquier manera, tapados con las mantas de aluminio, intentando dormir algo. Como, bebo, voy al baño y me tumbo. ¡Las dos mejores horas de sueño del Tor!

 Ese día, entró en meta como ganador del TDG, Oscar Pérez,  (aquí su crónica) me alegro por él. Le conocí en Courmayeur y me pareció no solo buen corredor sino mejor persona. Me despierto a las nueve y los corredores ya están saliendo, aviso a mi compañero y media hora después ya estamos en marcha con un día frío pero magnífico, empiezo mi último día del TDG en el puesto 78º. La gente nos anima como siempre: ¡Bravo! ¡Bravissimo!

 Charlando, disfrutando, con sabor de ruta matutina dominical llegamos al Col Brison 2492. Unos 1200 m+ más arriba con un cielo casi despejado y unas vistas espléndidas al Grand Combin. Llega la hora de bajar y Juanan me convence para que tire delante, el irá más suave ya que continúa su problema en la pierna. Nos despedimos y nos emplazamos de nuevo en Courmayeur. Juanan sería el último afortunado en entrar en meta en Courmayeur (72º), detrás de él la carrera se pararía por la nieve, en Saint Rhemy.

 Me lanzo con ganas en busca de la Base Vida de Ollomont, en esta bajada paso a siete corredores. Las dos horas de sueño me han venido de maravilla e intentaré no pararme ya más hasta que entre en meta. Llego a Ollomont a la una, paro poco, tan solo 15 minutos, lo justo para guardar la insignia que nos dan en cada Base Vida y comer algo. Kilómetro 283 y a tan solo 50 de la meta, puesto 63º.

 Afronto la subida al Col Champillon a muy buen ritmo acompañado de Hiroko, una chica con apariencia frágil pero fuertísima que más tarde quedaría primera en su categoría. Nos contamos historias y la subida se nos hace más llevadera. Un poco más arriba, pasamos por el Refugio de Champillon donde trabaja un chico valenciano y charlamos un rato: “Españoles en el Mundo”  😉

Reanudo la subida con fuerzas renovadas y corono el Collado Champillon 2709.con unos 1300m+ más en las piernas, luce un cielo casi despejado pero con viento y frío, en la bajada tengo que aminorar el ritmo porque mi vasto interno pide tregua. ¡Tranquilo, que aún queda un buen tramo! Al final de la bajada me cogen Hiroko y Carlos de León, el amigo del otro Carlos con el que empecé la carrera. Charlamos un poco y aprovechando un tramo muy corredor, nos lanzamos sin parar en busca del avituallamiento de Saint Rhémy, muy cerca de la frontera Suiza del Gran San Bernardo, cuesta correr todo el tiempo, el cuerpo pide caminar pero si es llano toca correr e Hiroko me sigue.

Varios kilómetros de pista después y tras pasar a unos cuantos participantes llegamos al avituallamiento. Mi compañera se para a recuperar y yo ficho y me marcho sin parar, voy lanzado. Encaro una pista en subida y pongo a tope el mp3, suenan los “Airbourne”. llego a una granja y un señor me dice que me he saltado el desvío y que debo dar la vuelta durante un par de kilómetros. ¡Maldita sea!

 Me lanzo frenético para abajo y cuando llego al cruce, que estaba señalizado, llega fresca tras su descanso Hiroko, poco más tarde toma la delantera en la subida del Valle de Merdeux, al Refugio Frassati 2542. llegamos con el atardecer, muertos de frío. Tomamos algo caliente al abrigo de la estufa y salimos en busca del collado más preciado: El Col Malatrà 2936. Cuantas veces durante este año me he visto en sueños afrontando este último collado y ahora lo tengo al alcance de la mano.

 Caminando entre la nieve y a la luz de los frontales arañamos metro a metro. Un “ángel”, pertrechado de piolet y crampones y vestido como expedicionario del Himalaya se ofrece a acompañarnos hasta lo más alto, parece ser que el tema está complicado, se lo agradecemos pero seguiremos solos. Por momentos baja aún más la temperatura y el frío cala los huesos, ya no siento los dedos. Días después el prestigioso diario “Corriere della Sera” publicaría que aquí se registraron ese día temperaturas de -17ºC

El terreno alterna nieve y placas de hielo bajo las rocas que afloran y poco a poco, casi reptando, llegamos a las cadenas y escalones de hierro por los que se llega a Col Malatrà 2936. El ambiente es mágico, el pequeño collado tapizado de hielo encuadra una luna creciente inmensa que brilla en lo más alto, sobre el Mont Blanc. A pesar del frío tengo que pararme un rato emocionado ante tanta belleza. Me lanzo como un loco hacia abajo sacudiendo las manos a ver si hay manera de devolverlas a la vida, poco más tarde empiezan a reaccionar.

A ratos no sigo el camino y corro por lo más directo, hundiéndome en la nieve feliz hasta las rodillas, bajamos y bajamos y al fin aparece el Refugio Bonatti, viejo conocido de mi carrera en el ULTRA TRAIL MONT BLANCCasi sin entrar por la puerta, ni me paro, ficho y me marcho corriendo en busca del Refugio Bertone.

 Este tramo se me hace eterno, sube, baja, llanea… todo corriendo a buen ritmo. Saludo y paso al gran Marco Berni, 15º de la pasada edición. Aparece el Refugio Bertone, cuando ya creía que no llegaría nunca. Tampoco me paro en este, ficho y salgo como una bala. Solo queda una bajada para llegar a Courmayeur. En el fondo del valle hace tiempo que veo las luces de las afueras de la villa.

Me lanzo en un descenso desenfrenado que disfruto a tope, saltando de piedra en piedra en un ambiente de ingravidez… más tarde comprobaría que fui el más rápido en hacer ese tramo “Bonatti-Courmayeur”, poco más de hora y media por debajo de los tiempos de los ganadores. No hay dolor, me encuentro muy bien, sobrado de fuerzas, aún paso corredores y emocionado, lleno de energía y alegría, corro como si de una media maratón se tratase. Llego al asfalto, es medianoche, gente que me anima, ruido de cencerros… En algún tramo me preocupo, no me vaya a despistar ahora, calles conocidas, nos estamos acercando al centro, al fondo la torre del campanario. Sé que a sus pies está la meta, no toco el suelo, tan solo floto. Sonrío… ¡Ya lo tengo!

 Oigo por megafonía pronunciar mi nombre y la música a todo volumen, gente que aplaude y me vitorea… ¡¡¡SOY FELIZ!!! Al final puesto 53º, mucho mejor de lo que jamás me hubiese imaginado. Días después he vuelto a esta hermosa plaza llegando por el extremo opuesto al que salí aquel domingo por la mañana ahora ya tan lejano.

110 horas y 13 minutos quedan atrás. Más de 332 km quedan atrás. Más de 48.000 metros de desniveles acumulados quedan atrás. Todo un año de duros y hermosos entrenos preparando la carrera de montaña más dura y hermosa del mundo queda atrás. 

Tras el TOR DES GEANTS siempre habrá un antes y un después.

 GIGANTE.

Fernando González Fernández. 

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TOR DES GEANTS 2012 y Fernando Gonzalez. Fotogalería.

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Info redactada por Mayayo Oxígeno para Carrerasdemontana.com