agosto
16
Etiquetas
MONTAÑAS 2030: QUIÉN SOMOS, DE DÓNDE VENIMOS, ADÓNDE VAMOS.
MONTAÑAS 2030: QUIÉN SOMOS, DE DÓNDE VENIMOS Y ADÓNDE VAMOS. El montañismo popular es cada días más accesible, masificado e inestable Nuestra OPINIÓN MAYAYO trata de atisbar como será el futuro de nuestras queridas montañas y sus gentes.
El polémico caso vivido los días 11-12AGO 2026 en el refugio del Goûter, con 32 alpinistas que solicitaron ser rescatados por los gendarmes en helicóptero, tras advertencias previas por caída de piedras, sirve como ejemplo. No se trata de dictar sentencia, sino de analizar qué parte corresponde a la tecnología, los profesionales, la gestión pública y la responsabilidad personal. Después, cada montañero saque sus conclusiones. Arrancamos con podcast Radio trail y repasamos tambien en reportaje texto.
Radio trail: Montañas 2030. Quién somos, de dónde venimos, a dónde vamos.
Ueli Steck. Lhotse 2017.MONTAÑAS 2030:
El montañismo moderno nació de una mezcla de curiosidad científica, exploración geográfica, aventura y desafío personal. Con el tiempo se convirtió también en deporte, profesión, turismo y cultura compartida. Las grandes expediciones dejaron de ser patrimonio exclusivo de aristócratas y ejércitos, los clubes formaron generaciones enteras y las carreteras, remontes y refugios acercaron las montañas a millones de personas.
Mi propia historia en la montaña es la un chaval criado viendo cada semana por la tele dos tesoros incunables: Primero llegó “El Hombre y la Tierra” de Félix Rodrígues de la Fuente con sus 124 episodios, después “Al Filo de lo Imposible” liderado por Sebastían Alvaro que entre 1985 y 2009 nos trajo nada menos que 355 documentales sobre deportes de montaña y naturaleza.
¿Bajo el efecto de aquella doble mala influencia, cómo resistirse al monte?
Mi pasión se fue formando en los años 80 y arrancó ya en serio a partir de 1990, cuando escalé por primera vez el Pico Urriellu. Cada salida me exigía entonces aprender de los compañeros, los clubes y los errores acumulados sobre el terreno. Durante aquella década fui ampliando horizontes paso a paso: descenso de cañones, bicicleta de montaña, escalada en hielo, esquí y alpinismo en cordilleras cada vez más altas. No existían los tracks en el reloj, las previsiones al minuto ni un teléfono capaz de situarnos sobre el mapa; tocaba estudiar cartografía de papel, preguntar mucho, cargar material más pesado y asumir que una decisión equivocada podía dejarnos realmente solos.
Aquel aprendizaje culminó en 1999 sobre el Aconcagua, después de nueve años en los que la montaña también me llevó a empezar a publicar en revistas de montaña y aventura. Desde entonces he seguido sumando cimas, travesías y más de 150 carreras por todo el mundo, desde las cien millas del UTMB Mont Blanc hasta las de Leadville, viviendo en primera persona la enorme evolución del equipo, los refugios, las comunicaciones y la profesionalización de los guías. Por eso valoro cuanto ha mejorado el montañismo popular, pero también sé que ninguna membrana, GPS o llamada satelital puede reemplazar aquello que nos enseñaron aquellos años: formación, paciencia, compañerismo y saber darse la vuelta.
La democratización me parece una gran noticia.
Hoy veo como más personas que nunca pueden conocer el medio natural, descubrir sus propios límites y mantener vivos pueblos, caminos y refugios. El material actual permite caminar más ligero, protegerse mejor y disfrutar durante más años. Una chaqueta impermeable moderna, una frontal potente o un calzado bien elegido aportan ventajas reales, tal como hemos defendido al analizar el material obligatorio para montaña y trail. El progreso técnico salva problemas y, en determinadas situaciones, salva vidas.
Pero el equipo no aporta experiencia por sí solo. Llevar crampones no significa dominar su uso, disponer de una aplicación cartográfica no equivale a orientarse y estrenar una chaqueta excelente no convierte en razonable una salida mal planteada. Cuanto mejor es el material, mayor puede ser la tentación de pensar que hemos comprado seguridad. La montaña no lee la ficha técnica ni conoce el precio de lo que llevamos puesto.

Inov 8 Stormshell rumbo al Veleta.
MATERIAL Y TECNOLOGÍA: MÁS SEGURIDAD Y DEPENDENCIA.
Un reloj GPS actual puede alojar mapas, seguir tracks, registrar altitud y avisar de cambios meteorológicos. Los comunicadores por satélite permiten enviar un SOS, compartir la posición y mantener contacto fuera de cobertura. Son avances formidables, como muestran nuestra guía de las diez funciones clave de un reloj GPS y el análisis del Garmin inReach Mini 3 para seguridad por satélite. Para quien camina solo o viaja por zonas remotas, estas herramientas aportan una red de seguridad que hace apenas veinte años no existía.
Su lado oscuro aparece cuando delegamos en ellas funciones que siguen siendo nuestras. Una pantalla puede indicarnos que continuamos sobre la línea descargada, pero no valorar si esa ladera está más cargada de nieve, si una pedrera se ha vuelto inestable o si nuestro compañero empieza a perder coordinación. Tampoco garantiza batería, cobertura satelital perfecta ni una evacuación inmediata. El GPS es un apoyo; el mapa, el criterio y el plan alternativo siguen formando parte del equipo.
A partir de 2026 veremos sensores más precisos, cartografía enriquecida y sistemas capaces de cruzar posición, meteorología y alertas locales. Bien utilizados permitirán prevenir errores y ofrecer información decisiva. Mal utilizados pueden consolidar la ilusión de que toda incertidumbre ha sido eliminada. Cuanta más tecnología llevemos, más importante será entrenar qué hacer cuando falle.

GUÍAS Y REFERENTES: INSPIRAR SI, VENDER POR VENDER NO.
Los guías de montaña han sido fundamentales para transmitir conocimientos, abrir rutas y profesionalizar la seguridad. Interpretan el terreno, ajustan el horario, observan al grupo y toman decisiones con una experiencia que ninguna aplicación puede descargar. En CARRERASDEMONTANA ya abordamos la convivencia entre guía profesional y guía benévolo, dos figuras distintas que comparten una obligación básica: explicar capacidades, límites y responsabilidades.
Contratar un guía puede reducir la exposición y mejorar mucho la experiencia, pero no convierte la cima en un producto garantizado. Un buen profesional no es quien lleva siempre al cliente arriba, sino quien sabe frenar, cambiar la ruta o regresar cuando el riesgo deja de ser aceptable. También necesita un cliente dispuesto a escuchar. Pagar por una actividad no compra el derecho a imponerla frente a la meteorología o el estado de la montaña.
A los referentes tradicionales se han sumado hoy deportistas patrocinados, influencers y creadores que difunden imágenes espectaculares en tiempo real. Esa comunicación puede educar e inspirar, pero también borrar el contexto: años de formación, intentos fallidos, apoyo logístico y márgenes de riesgo que no aparecen en treinta segundos de vídeo. Mostrar una cima sin explicar el camino puede alimentar la erronea impresión de que basta con desearla, reservarla y equiparse para conseguirla. En la montaña, asúmelo: No, aunque quieras hacerlo, no siempre puedes.

El tristemente desaparecido Ueli Steck, aclimatando en Everest 2017. Foto: Ueli Steck
MASIFICACIÓN: ABRIR LA MONTAÑA SIN DEVORARLA
La masificación no consiste solo en cruzarnos con muchas personas cada día en el monte. Significa refugios completos, aparcamientos colapsados, erosión, residuos, rescates y presión sobre ecosistemas frágiles. Algunas cimas se convierten en iconos mundiales mientras otras montañas y valles, igual de valiosos, permanecen fuera del foco. Ya analizamos este fenómeno en Masificación montaña: del Everest a las carreras de montaña, cuando las colas del ochomil simbolizaban un problema que también alcanzaba al Mont Blanc y al Aneto.
Las redes sociales han acelerado el proceso. Una fotografía viral puede llevar miles de visitantes al mismo lago o mirador sin aportar información sobre acceso, dificultad o capacidad ambiental. No se trata de cerrar el monte a quienes llegan después, ni de que los veteranos reclamen una propiedad moral sobre él. Se trata de distribuir la presión, fomentar alternativas y exigir respeto por las normas que permiten conservar aquello que todos queremos disfrutar.
El Mont Blanc lleva años ensayando respuestas. La regulación de la vía normal por el refugio del Goûter impuso reservas, control de aforo y sanciones frente a la acampada ilegal. El tranvía del Mont Blanc y los refugios de Nid d’Aigle, Tête Rousse y Goûter muestran además cómo las infraestructuras facilitan la ascensión mientras concentran el flujo sobre una ruta. Ordenar el acceso puede resultar antipático, pero dejar crecer sin límite una demanda concentrada tampoco constituye una solución.
RESCATE EN MONTAÑA: DERECHO A PEDIR AYUDA, DEBER DE PREVENIR
Los equipos de rescate deben actuar cuando existen heridos, peligro grave o personas atrapadas sin una alternativa razonable. Su profesionalización fue una conquista histórica. La tragedia de Vincendon y Henry en la Brenva impulsó el nacimiento del PGHM francés, tal como repasamos en Rescate en montaña: el origen tras la tragedia de 1956. España creó después sus unidades especializadas, cuya historia y formación contamos en Así opera el GREIM de la Guardia Civil. Detrás de cada helicóptero hay especialistas que también asumen riesgos.
La gratuidad del socorro evita que una persona retrase una llamada vital por miedo a la factura. Ese principio merece protección. Otra cosa es identificar cualquier deseo de abandonar una actividad con una emergencia pública. Si el peligro no es inmediato y existe una salida practicable, puede tratarse de transporte, no de rescate. Diferenciar ambos supuestos protege los recursos colectivos sin convertir la montaña en un tribunal moral.
Este debate exige MUCHA prudencia. Quien pide ayuda desde altura dispone de información que no tenemos quienes observamos desde fuera, y una retirada temprana puede evitar un accidente real. Pero la responsabilidad empieza mucho antes de marcar el número de emergencia: elegir un objetivo proporcionado, consultar avisos, llevar equipo suficiente, contratar seguro cuando corresponda y renunciar a tiempo. Pedir auxilio nunca debe dar vergüenza; ignorar avisos confiando en que siempre habrá helicóptero tampoco puede normalizarse. Os dejo un ejemplo muy polémico, de hoy mismo.

Refugio Tete Rousse: Escalón previo Gouter.
11-12AGO 2026: EL CASO DEL REFUGIO DEL GOÛTER
Los días previos al 12AGO 2026, las condiciones se habían deteriorado en la vía normal francesa del Mont Blanc por las frecuentes caídas de piedras, especialmente en el corredor del Goûter. Las compañías de guías de Saint-Gervais, Chamonix y Courmayeur, junto con la Oficina de Alta Montaña, recomendaron aplazar las ascensiones. Pese a esas advertencias, 32 alpinistas pasaron la noche del 11 al 12 de agosto en el refugio del Goûter, situado a 3.835 metros.
A la mañana siguiente solicitaron ser trasladados al valle en helicóptero. Tras evaluar la situación, el PGHM consideró que no concurría una emergencia que justificara movilizar medios públicos: las caídas de piedras se habían calmado relativamente y el descenso parecía posible. Una empresa privada fue autorizada a realizar el transporte a costa de los propios alpinistas, mientras otros descendieron caminando sin incidentes, según la información publicada por medios locales como Nos Alpes.
El caso no prueba que pedir ayuda fuera irresponsable en todos los casos ni permite conocer la capacidad individual de cada persona. Sí ilustra la tensión entre advertencia previa, decisión personal, peligro objetivo y expectativa de evacuación. También obliga a separar conceptos: rescate y transporte; emergencia e incomodidad; accidente imprevisible y exposición asumida. La mejor intervención quizá sea siempre la que no llega a necesitarse porque alguien decidió regresar unas horas antes.

ALTA MONTAÑA MÁS CÁLIDA: CAMBIAN LAS RUTAS Y LAS TEMPORADAS
La montaña del futuro no será la misma, con algunos grados más. El aumento de las temperaturas acelera el retroceso glaciar, altera la nieve y degrada el permafrost, ese hielo interno que actúa como cemento en paredes y aristas. Cuando desaparece, bloques antes cohesionados pierden estabilidad y crece la probabilidad de desprendimientos. El problema quedó retratado en Alpes en negro: siete alpinistas muertos en 24 horas, donde analizamos una sucesión de accidentes y el papel de la transformación térmica.
Eso obliga a revisar calendarios heredados. Una vía que durante décadas fue habitual en agosto puede ser más segura en primavera, exigir un horario mucho más temprano o permanecer desaconsejada durante semanas. Los glaciares abren grietas nuevas, los puentes de nieve duran menos y los itinerarios cambian de una temporada a otra. La experiencia pasada conserva valor, pero deja de funcionar como garantía automática del presente.
También cambia el trabajo de refugios, guías y servicios públicos. Habrá que actualizar accesos, informar casi en tiempo real y cerrar temporalmente cuando el riesgo resulte inaceptable. Estas medidas generarán discusiones, sobre todo cuando afecten a vacaciones, reservas o proyectos largamente preparados. Sin embargo, ninguna tradición ni inversión económica puede estabilizar una pared que el calor está desmontando.
¿ADÓNDE VAMOS?
DEBUTANTES CON MÁS AYUDAS Y NUEVOS ATAJOS.
Para el montañero debutante, la evolución desde 2026 ofrece oportunidades magníficas. Nunca fue tan sencillo encontrar cursos, contratar guías titulados, consultar partes meteorológicos, descargar cartografía precisa o utilizar equipos ligeros y eficaces. Aprender puede ser más rápido, cómodo y seguro que para generaciones anteriores. La montaña se vuelve accesible a edades, capacidades y perfiles mucho más diversos, algo que celebro personalmente.
El riesgo está hoy en quemar etapas. Seguir un track no equivale a orientarse, ver tutoriales no sustituye la práctica y comprar material de alta gama no convierte una actividad compleja en sencilla. La información disponible puede crear una paradoja: saber muchos datos sin comprender todavía cómo se relacionan sobre el terreno. El debutante tendrá más ayudas que nunca, pero necesitará aprender desde el primer día que la autonomía se construye poco a poco.
Clubes, escuelas y guías deberán enseñar no solo técnicas, sino también cultura de montaña: planificación, convivencia, respeto ambiental y renuncia. Las aplicaciones deberían presentar dificultad, riesgos y alternativas con tanta claridad como muestran tiempos o desniveles. Iniciarse bien no significa avanzar despacio para siempre, sino construir una base que permita llegar más lejos sin depender eternamente de otros.
VETERANOS CON EXPERIENCIA, PERO SIN PILOTO AUTOMÁTICO
Para el montañero veterano, tiene su cara y su cruz. Por un lado, el progreso ofrece mejores previsiones, comunicaciones fiables y material que permite prolongar la actividad adaptándola a la edad y al estado físico. Su experiencia seguirá siendo un capital enorme para leer el terreno, reconocer cambios y detectar el cansancio de un compañero. Ningún algoritmo reúne todavía todos los matices acumulados tras décadas de salidas, errores y decisiones difíciles.
El peligro aparece cuando la experiencia se transforma en exceso de confianza. Decir que una ruta siempre fue así puede ser precisamente el problema cuando el glaciar, la nieve o la roca ya no responden como antes. Los veteranos tendremos que actualizar conocimientos, revisar horarios y aceptar que algunas vías clásicas han cambiado de temporada o de naturaleza. La experiencia vale más cuando se mantiene curiosa y humilde.
Debutantes y veteranos compartiremos, por tanto, el mismo desafío. Los primeros deberán evitar que la abundancia de ayudas sustituya su aprendizaje; los segundos, impedir que los recuerdos sustituyan la observación presente. Ambos pueden enriquecerse juntos: unos aportan nuevas herramientas y los otros perspectiva. La montaña necesita transmisión entre generaciones, no competición por decidir quién posee la forma auténtica de vivirla.

MONTAÑAS 2030: CONCLUSIÓN MAYAYO.
Tal como lo veo, el futuro no exige menos montañismo, sino un montañismo mejor. Necesitamos formación, información contrastada, respeto ambiental, profesionales cualificados y humildad para modificar el objetivo cuando las condiciones lo aconsejen. También hacen falta administraciones capaces de ordenar sin prohibir por rutina, rescatar sin convertir el helicóptero en taxi y comunicar los riesgos sin alarmismo.
Material, tecnología y guías nos permiten llegar más lejos y volver con mayor seguridad. Ninguno elimina la incertidumbre propia de la alta montaña ni reemplaza nuestra responsabilidad. Podemos comprar un equipo excelente, reservar un profesional y compartir la posición por satélite; aun así, la decisión clave seguirá siendo humana.
Para terminar, te propongo tres respuestas a las preguntas de salida.
Déjame tambien las tuyas en comentarios, si lo deseas.
¿Quiénes somos? Herederos de una cultura construida por exploradores, clubes, guías, rescatadores y montañeros anónimos
¿De dónde venimos? De un mundo con menos tecnología y acceso, pero también con menos presión sobre muchas montañas
¿Adónde vamos? Hacia un medio más accesible, concurrido y cambiante, donde saber cuándo seguir y cuándo bajar seguirá siendo la verdadera prueba del montañero.

RADIO TRAIL EN PODCAST
SUSCRÍBETE A TU GUSTO.
Desde 2015 te ofrecemos tambien un espacio semanal en las ondas españolas. Repasamos las mejores carreras de montaña, materiales para trail y montaña o entrevistas con los protagonistas. Suscríbete aquí al podcast en tu plataforma favorita, para no perderte ningún episodio y escucharlo en el mismo momento de su estreno.






