ULTRA TRAIL EMMONA: POLÉMICA Y LECCIONES TRAS NEUTRALIZACIÓN CARRERAS. CRÓNICA PERSONAL EGOITZ ARAGÓN -172K (4º) Y JULIÁN MORCILLO-123K. (7º)

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La Ultra Trail Emmona llegaba a su quinta edición queriendo dar un salto en su crecimiento, con la nueva Gran Ultra de 172km como prueba aspirante a convertirse en referente español de las cien millas. La clásica Emmona Ultra, por su parte, crecía hasta 123k. En la previa, muchas dudas sobre la meteo dada la dureza y carácter alpino del recorrido. Al final, todo arrancó según lo previsto, sin cambios….pero luego las carreras fueron neutralizadas por las tormentas caídas, generando fuerte polémica.

Allí estaban dos corresponsales de Carrerasdemontana.com: Egoitz Aragón y Julián Morcillo. Si Egoitz fue el primer español en Tor Geants 2014, por su parte Julián ganó el año pasado el GTP-110k por parejas. Dos veteranos ultreros con gran experiencia ambos, que han terminado  4º y 7º respectivamente, tras neutralizarse las pruebas. Hoy queremos compartir su visión de estas carreras y las conclusiones que ellos sacan de este caso. Si te gusta lo ultra, no dejes de leerles. 

El Perfil de la Emmona Ultra: Belleza y dureza alpinas,  jugaron esta vez en su contra

El Perfil de la Emmona Ultra: Belleza y dureza alpinas, jugaron esta vez en su contra

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 EMMONA ULTRA TRAIL 123km, CRÓNICA PERSONAL POR JULIÁN MORCILLO. 7º Absoluto.

(Profesional AEMET y Campeón Gran Trail Peñalara parejas 14)

Llevaba dos años queriendo volver al Ripollès. Dos años desde que en 2012 el viento fuerte y la nieve en cotas altas no nos dejasen continuar en aquella edición del ultra Els Bastions. Tocaba intentarlo este año, esta vez en Emmona Ultra Trail, prueba que tiene su salida y meta en Sant Joan de les Abadesses, precioso municipio del Pirineo de Girona.

La Emmona celebraba este año su quinta edición, y lo hacía con la novedad de presentar una nueva carrera de cien millas: la Emmona Gran Ultra, una durísima prueba de 172 km y 12000 metros de desnivel positivo. Mientras, la clásica Emmona Ultra, que ya se había convertido en un referente para todos los amantes de las carreras duras por alta montaña, veía aumentar sus cifras hasta los 123 km y 9140 metros de desnivel positivo. Seguía también una tercera opción, también aumentada, en este caso bautizada como Emmona Trail 69km.


Llego a Sant Joan el viernes por la tarde, justo para recoger dorsal y poder ver la salida de la Gran Ultra, que tenía lugar a las 19.30 horas. Después asistimos a la charla informativa, muy concurrida dado que se plantean dudas sobre la estabilidad de la meteo. La conclusión: hay que salir armado hasta los dientes. En principio no se esperan tormentas pero si puede caer algún chaparrón, y eso, a 2900 es una cosa muy seria si vas ligero de ropa. Para mal o para bien me dedico a esto del tiempo y la predicción me parece demasiado optimista en cuanto al riego de tormrntas.

En marcha
Al día siguiente madrugón para poder estar en línea de salida a las 6 de la madrugada. Caras serias y nervios, música épica y a correr. A estas horas ya clarea, así que salimos sin frontal y damos la preceptiva vuelta a la villa, antes de abandonarla por su magnífico puente medieval. No está en mis planes salir rápido ni correr a muerte, pero la idea de que me pille una tormenta en plena cresta del Bastiments, que es un auténtico pararrayos, o del Puigmal, me hace acelerar el ritmo. Así que salgo con el grupo de cabeza, que comienza a disgregarse al afrontar las primeras rampas, entre prados y bosque.

 

Emmona_Ultra_SantJoan

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El primer obstáculo serio es el Puig Estela, uno de los puntos culminantes de Sierra Cavallera, alineación montañosa paralela a la línea principal de cumbres que supera por los pelos los dos mil metros. No será la cota más alta, pero las rampas que hay que superar para llegar a la cima son las más duras de la carrera. Durante el ascenso nos reciben los primeros rayos de sol, que se alza sobre un mar de nubes. La vista es sublime, pero la cuesta te destroza los gemelos. La bajada no le va a la zaga. Ya había escuchado que esta bajada era parecida al famoso descenso escocés del queso rodante. Pero no es igual, es peor, y después de un buen par de tortazos la pendiente se relaja antes de llegar a Pardines, otro precioso pueblo donde encontramos el primer avituallamiento sólido.

Desde aquí se inicia una larguísima subida de 1400 metros de desnivel hasta la cima del Balandrau (2585 m). Durante la subida aun puedo ver a tiro de piedra a los corredores 2º a 6º. Alcanzo al Pau, que va 6º en el avituallamiento bajo la cima del Balandrau y ya no nos separaremos hasta el prematuro fin de carrera en Planoles. Y siempre se repetirá el mismo ciclo, conseguiré alcanzarlo en la subida, pero lo perderé de vista en los descensos. Durante el cresteo entre entre el Balandrau (km 27.3) y Vallter (avituallamiento, km 38.4) aparecen las primeras nubes y la niebla, pero no parecen muy amenazantes, y podemos gozar con la visión de la cabalgada que nos queda hasta el Puigmal (2913 m, km 63), sin bajar de los 2700 m salvo en el descenso al Santuario de Nùria (km 54).

En el avituallamiento de Vallter un voluntario nos asegura que no va a llover, sin embargo en la subida al Bastiments (2881 m), primero unas nubes negras y después la niebla y el viento, y finalmente la lluvia y el granizo, se empeñan en llevarle la contraria. Tememos por los corredores que vamos adelantando de la Gran Ultra, y que van prácticamente a rastras. Entre el Bastiments y el Pic de l’Infern, la ruta transcurre por un tramo de cresta aéreo y muy accidentado, pero afortunadamente el tiempo nos da un respiro. Otros no tendrán tanta suerte.

Ahora la cresta es más amable y pronto se inicia el descenso hasta Nùria, que con su Santuario es uno de los rincones más queridos y concurridos del Pirineo Catalán. Y de nuevo para arriba, a afrontar el último cresteo serio antes de hollar el mítico Puigmal. En su cima reaparecen el frío y la niebla. Y la cosa tuvo que ponerse muy fea porque poco después un voluntario nos informa de que la organización ha decidido neutralizar el tramo de 14 km de cresta del Puigmal por el mal tiempo. Hemos sido de los últimos en pasar.

Desde la cima un vertiginoso decenso de casi 1.800 m nos lleva, primero, al avituallmiento de Fontalba (km 68), y luego hasta Planoles (km 78). Durante este descenso se consuma el desastre meteorológico. Cada vez hay más nubes sobre Planoles y la Sierra de Montgrony (que debiéramos pasar más tarde) y finalmente rompe a llover. Primero débilmente y después, el diluvio. Los caminos de bajada y las calles de Planoles se transforman en ríos y no para de relampaguear y de caer rayos. Es un alivio llegar a Planoles, calado hasta los huesos en tan sólo diez minutos.

La polémica.
El auditorio donde se encuentra el avituallmiento de Planoles parece un campo de refugiados. La gente se agolpa en las sillas y entre las bolsas con el material que previamente habíamos dejado en la salida para su traslado este punto. Se nos informa de que se nos retendrá allí hasta que la organización decida, tras el pertinente análisis, qué hacer con la carrera. Aprovecho para cambiarme toda la ropa y las zapatillas y hago un buen avituallamiento.

La nueva comunicación tarda en llegar, y poco a poco me voy quedando tieso de frío. Estoy dispuesto a salir, pero tengo el frío metido en los huesos. Sin embargo, no cesa de llover y finalmente la carrera queda neutralizada para que la organización pueda desviar todos sus medios a sacar a la gente del monte. Hubiese salido, aunque recibo la noticia con una mezcla de alivio y decepción. Finamente han sido unos 78 km y casi 6000 metros de desnivel positivo el algo más de trece horas y media de carrera para mí.
Y, como siempre pasa en estos casos, empiezan las quejas. Que si los dichosos puntos UTMB… que si la camiseta finisher… que yo quiero seguir… que dónde está mi bolsa… Preguntas todas muy lógicas, pero cuya respuesta habrá que posponer hasta que se haya solucionado lo más importante: la seguridad de los corredores que aún siguen en carrera. Llevo toda la tarde pensando si no podría achacársele a la organización el haber dispuesto un itinerario alternativo que permitiese suavizar la última parte de la carrera y así haber podido continuar hasta meta.

Paralelamente pienso en lo que he oído a muchos corredores en las últimas horas: ¿y para que narices quiero el chubasquero y la camiseta térmica si no me dejan salir? ¡Yo quiero seguir! Y ahora veo clara la respuesta: gracias a que llevabas ese material has conseguido llegar aquí, sano y salvo, aunque calado hasta las cejas. Aún quedaban 40 km y 3000 metros positivos de carrera, entre 6 y 10-11 horas más de paliza, demasiado para que la organización se plantease, con esas condiciones, la reanudación de la prueba.

Acierto pleno de la organización, por tanto, con este tema. De todo ello ha dado cumplida explicación esta mañana el director de la prueba, que no ha podido reprimir las lágrimas. Siempre le quedará el consuelo de haber tomado la única decisión acertada entre las posibles.
Si hay una cosa que me gustaría puntualizar en cuanto a cuestiones de seguridad y es que creo que se minusvaloró el riesgo de tormenta. Las autoridades meteorológicas lo alertaban, aunque no se emitió un aviso de tormentas. El riesgo existía. Comprendo que es mucho lo que se juega el organizador y que es mucho el trabajo realizado, pero siempre ha de contemplarse el peor de los escenarios posibles para así saber cómo actuar.

Más allá de la polémica.
Por muy bien organizada que esté una carrera es difícil que no se desate el caos cuando se decide anular la misma una vez en marcha. Dejando aparte la poémica, la carrera está muy bien organizada. Buen ambiente en salida, avituallamientos muy completos y cuyo contenido estaba detallado en la web para evitar sorpresas. Marcaje excelente, sobre todo en las zonas altas. Buena cobertura de voluntarios (agazapados con sus tiendas en los collados y en la cima del Puigamal).

Pero sobre todo, es una carrera superlativa. Y no sólo por sus números. Todo el tramo de cresta entre el Balandrau y el Puigmal es sublime y perfecto para correr en altura (salvo el tramo entre Basiments y l’Infern). El panorama que se divisa es increíble, también sobre los valles franceses de Eina, Caranca, y el pico Canigó. Y frente a estas cimas, los amables relieves del Sierra Cavallera y Montgrony, tapizadas de pastos, bosques y flores. En definitiva, una carrera durísima, pero de gran belleza y muy, muy montañera. A mí me ha encantado el ultra de l’Emmona.

Emmona_Ultra_escudodelganador

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Clasificaciones
Debido a la neutralización del tramo de cresta del Puigmal, existió por momentos gran confusión en las clasificaciones ya que todos los corredores, tanto los que sí hicieron ese tramo como los que no, aparecen juntos en la clasificación. Aunque si era posible decir desdel primer momento quiénes fueron los ganadores absolutos: Pol Bertrán Orriols (14:58:47, neutralizado en Capdevanol, km 100) y Mariona Masanas Peraferrer (12:32:13, neutralizada en Planoles, km 78, y que no pasó por Puigmal). Por ejemplo: En mi caso, la clasificación provisional inicial me colocaba como 30º, si bien al corregir los errores de los distintos tramos recorridos por cada uno, mi puesto real final oficial ha sido 7º.

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EMMONA GRAN ULTRA 172KM, CRÓNICA PERSONAL POR EGOITZ ARAGÓN. (4º Absoluto en meta)

Corredor equipo IZAS y Primer español en Tor des Geants 2014

EMMONA ULTRA TRAIL, LA CARRERA POR MONTAÑA MAS DURA DEL PAIS. Los datos hablan por sí mismos: 172km y 12.000 metros de desnivel positivo, 22 cimas de más de 2.000 metros por el pirineo catalán.

Eramos 145 inscritos para la primera edición de la versión 100 millas. La Unió Excursionista de Sant Joan de les Abadesses cuenta con varios años de experiencia organizando la carrera en versiones más cortas. Sin duda, una prueba de alta montaña que no está al alcance de cualquiera. Para mí, reunía todos los alicientes en cuanto a distancia, desnivel, entorno…así que no podía faltar. El 12 de Junio estaba marcado en rojo en mi calendario, ya tenía el gran objetivo de la temporada.

Para llegar en las mejores condiciones en cuanto a kilómetros y desnivel, preparé un calendario de carreras que empezaba en Marzo con UT LESFONTS, en Abril MADEIRA ISLAND UT115 y en Mayo EUSKALRAID130. Creo que para afrontar una prueba de este calibre, hay que estar bien preparado. Curiosamente, en mi caso, no fue la mejor elección, a falta de un mes para el “Gran objetivo”, mientras disputaba la EUSKALRAID, tuve que abandonar por una lesión de gemelo. En principio no parecía nada grave pero me ha tenido apartado de la montaña durante un mes, un mes en el que no he podido correr nada.

Cada día que pasaba tenía más claro que no participaría en emmona, pero siempre te queda una pequeña esperanza, así que por medio de entrenamiento “cruzado” elíptica, remo, bici, aquarunning… seguimos preparando el objetivo. Los días del training camp de la Canfranc-Canfranc subiendo primero a La Moleta y despues a los Anayets fueron la última piedra de toque.

El domingo anterior a la carrera, en Canfranc, lo tenía claro: Como voy a correr 172km de alta montaña, si no soy capaz de correr 5km sin dolor. Decidido “NO SALDRE EN EMMONA 2015”

Egoitz tras subir con nosotros al Vértice Anayet el 7JUN: "No me veo bien, no saldré en Emmona"

Egoitz tras subir al Vértice Anayet el 7JUN: “No me veo bien, no saldré en Emmona”

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El lunes por la mañana, cuando se lo comenté a Mikel Gonzalez, me dijo que en una semana todavía tenemos tiempo de recuperar y que tome la salida, como si hago 10 kilómetros y me retiro. “quítate la presión y disfruta del ambiente” es lo que me dijo. Y si a eso, si le sumamos los ánimos de tu pareja para que tome la salida, pues ya la tenemos liada. Ha sido una semana atípica previa a ultracompetición, como salgo a disfrutar me salto todas las normas escritas sobre pre-competición.

Llegó el día, la organización aumenta el material obligatorio, se prevén tormentas, frio y lluvia. Toda esa tranquilidad que respiraba se convirtió en MIEDO, miedo a la incertidumbre, miedo a adentrarme en esta AVENTURA que me llevara por lo menos 40 horas. Cinco minutos antes de la salida me acerco a saludar a Patxi Rubio, un navarro de los duros que sin saberlo será mi compañero de viaje.

Salgo muy tranquilo, veo como la cabeza de carrera se estira en la primera subida pero yo me mantengo al margen, hemos venido a disfrutar en la medida de lo posible, hoy les toca a otros luchar. Aunque noto que la pierna no está al 100% las sensaciones son buenas, así que tiramos. Cuando se hace de noche, entra mucha niebla y unos cuantos corredores nos perdemos, hasta que se nos cruzan otros 10 que vienen por detrás y hacemos una grupeta de 15.

Egoitz en la grupeta de David Carrasco, Joel Jou y más en primeros km. Foto: Org.

Egoitz en la grupeta de David Carrasco, Joel Jou y más en primeros km. Foto: Org.

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Van pasando los kilómetros, 30 exactamente, y me noto muy flojo, un corredor me pregunta cómo me encuentro y al contestarle que muy cansado, se ríe y me dice…¿tú ya sabes dónde has venido? Pues no te queda nada.

Intento seguir el ritmo del grupo, no me apetece quedarme solo con la niebla que hay. Poco a poco me voy encontrando mejor, no noto ninguna molestia, es como si la lesión hubiese desaparecido. Patxi y yo dejamos el grupo y seguimos a nuestra marcha, lenta pero progresiva, hasta que nos amanece en la estación de esquí de vallter.

Muy buen avituallamiento en el que reponemos fuerzas y nos disponemos a afrontar la que será la zona más difícil del recorrido pero la más bonita. (Bastiments 2882m Pic de l’Infern 2869m…) hasta llegar a Núria. En Núria nos encontramos con varios de los favoritos de la carrera, creo que estamos entre los 10 primeros. Nos da igual, los dos hemos venido a terminar sea cual sea la posición y el tiempo. Salimos de Núria y toca ascender el Puigmal (2910m).

Estoy feliz, buenas sensaciones, entorno maravilloso y mejor compañía.¿ Que más se puede pedir? Pues justo antes de coronar el Puigmal, pasamos a Txomin Isuntza, un buen corredor vasco, que nos dice que vamos terceros. Y eso que venimos de paseo. jeje.

Aunque seguimos con el único objetivo de llegar a meta y si es posible juntos, no dejamos de mirar hacia atrás, hay varios corredores que se quieren hacer con la tercera plaza del pódium de EMMONA y ya puestos nosotros también.

Del kilómetro 100 al 125 mantenemos nuestra posición de terceros, a estas alturas de carrera, la cabeza ya empieza a imaginar más de lo debido, seguro que Patxi al igual que yo, se estaba imaginado esa entrada triunfal en las calles de Sant Joan de les Abadesses.

Justo antes de llegar al control del kilómetro 125 vemos que un corredor (Miguel) se acerca muy fuerte pisándonos los talones. Cuando estamos los tres en el avituallamiento empieza a tronar y a diluviar, nos abrigamos bien y decidimos salir los tres juntos. Al de poco de salir, empieza a granizar, Patxi y yo nos abrigamos un poco más todavía, parece que la cosa se pone fea, Miguel tira para adelante. Claro, el tercer escalón del pódium está en juego.

Cuando llegamos al kilómetro 136 nos dicen que la carrera ha sido neutralizada. Oficialmente quedamos 4º en la clasificación general, pero en mi opinión no hay ganadores. Todavía quedaban unas cuantas horas de carrera para completar el trazado completo y todo podía pasar.

Aunque para mí fue una pena, respeto totalmente la decisión de la dirección de carrera ULTRATRAIL EMMONA, habéis hecho lo correcto. Esta vez la montaña no quería jugar.

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Info redactada por Mayayo Oxígeno para Carrerasdemontana.com