CARRERAS DE MONTAÑA: Extraño deporte, donde el último es el más feliz. Antonio y aquel Canfranc 100k, por 18″

Las CARRERAS DE MONTAÑA son un extraño deporte. Ya van más de trece años, desde que en 2007 empezamos a contaros las grandes carreras de montaña por todo el mundo. Es maravilloso, hacer de tu pasión tu profesión. Es duro, tambien. No solo en lo económico, tratándose de un deporte tan frugal. Tambien en lo mental.

Pero a veces, a veces pasan cosas que te recuerden que ESTO VALE LA PENA. Algunas, no las olvida jamás: En 2016 vivimos grandes imágenes en Chamonix UTMB, Templiers, Transvulcania, Ehunmilak, Mundial Peneda Geres y muchos rincones más. Y sin embargo, mi FOTO DEL AÑO 2016 FUE ESTA: Gorka y Antonio cierran Canfranc….por 18″

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CARRERAS DE MONTAÑA: UN DEPORTE DIFERENTE.

Antonio y Gorka en meta Canfranc 100km.

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Pronto se cunplirán cuatro años de aquel día, pero el recuerdo aun me pone los pelos como escarpias. En 2016 fuí testigo de la meta de Antonio Callejero en los 100km de la Ultra Canfranc, tras una espectacular odisea.

La durísima prueba pirenaica, que cierra cada año el circuito de Alpinultras, ofrece un tope de 33 horas para completar sus 100km/D+8.8848m. Se trata de una exigente travesía en alta montaña que los ranking internacionales consideran «los cien kilómetros más largos del mundo».  Y aquí estamos, en la meta de la estación de Canfranc viviendo como llegan los corredores del pelotón, horas y horas despues de que entrara el ganador.
 Ya van más de 32 horas 40 minutos de carrera en la meta de Canfranc. Han pasado meta apenas 48 personas, de las 150 que fueron aceptadas para competir aquí por la organización, tras revisar todo su curriculum deportivo y alpino. Siguiendo los datos del crono, esperamos tan solo al último de la fila antes de que venzan las 33h de tope.  Es Jorge. Llega exultante, sonriente, cruza meta agotado. Y un punto agridulce con el, su compañero de carrera se quedó atrás…
En ese momento aun no lo sabemos, pero todavía baja galopando solo desde los 2.000 metros del Collado de Estiviellas ese veterano corredor. Desahuciado por sus tiempos al paso del último control, los voluntarios lo dejaron seguir, pero en la meta ninguno contábamos ya con Antonio.
Su propio compañero de carrera Gorka, al verle entregado en las últimas rampas de ascenso y con el reloj de meta rumbo al cierre de control, se vio forzado a dejarlo atrás para poder pelear por su sueño. Y así, aplaudimos a Gorka en meta tras 32h45m con apenas 15min de ventaja sobre el cierre. Lo celebramos, preparamos la entrevista final. Empezamos a apagar altavoces en meta.

De repente, en pleno desmontaje ya de meta se oyen voces, gritos…¡Llega un ultimo corredor! Antonio, el desahuciado, no sabe que nadie cuenta con el en la meta. El ha venido a completar la carrera y no va a dejar de pelear, mientras pueda.
Solo ya en cola de pelotón, ha recuperado el coraje al coronar Estiviellas. Tirando de ramisa, ha seguido corriendo todo el descenso. Son 7km eternos, donde dará 121 curvas para bajar desde 2.049 metros hasta los 1.100m de la meta. No para, sigue trotando tan rápido como puede sin cejar, robando tiempo al crono.
Ahora ya está en Canfranc, pero el tiempo se acaba…. Van a caer las 33h del cierre. Antonio esprinta a todo lo que dan sus piernas, animado por todo el publico y la afición. Volando en sus ultimos metros por la acera de la estación internacional, hecho de nuevo un chaval cruza meta sin aliento, sin créerselo…«¿He pasado?» 

– «Sí, si. ¡Te han sobrado 18 segundos!«La alegría de Antonio, de su hermana que le estuvo apoyando toda la carrera, de Gorka y de todos nosotros representa para mí como ningún otro momento del año  lo que es el trail running.
Carreras de Montaña, ese extraño deporte donde el último es el más feliz de todos. 
Pero mejor, que os lo cuenten ellos mismos, no? Así lo repasamos juntos en meta.
¡Va por ustedes!
Hoy, esta es la historia de Antonio y Gorka. Mañana, podría ser la tuya. ¡Si lo sabré yo! Poco sabía yo que al año siguiente, en el Desafío El Cainejo, los Picos de Europa me tenían reservada una experiencia tan intensa y feroz como la que vivieron ellos en Pirineos.
Carreras de Montaña: Un extraño deporte, donde el último es el más feliz.

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