CARRERAS DE MONTAÑA: «Personas normales logrando juntas cosas extraordinarias». Por Mayayo

CARRERAS DE MONTAÑA: «Personas normales logrando juntas cosas extraordinarias». Por Mayayo. Nuestra sección CRÓNICAS MAYAYO comparte hoy una historia muy personal de nuestro editor, desde Cercedilla en el corazón de la Sierra de Guadarrama.

Tras 20 años corriendo por el monte, quizá sea buen momento para recordar qué fue lo que a cada uno nos enamoró de este mundillo…y sus locos corremontes: Voluntarios, corredores y público, todos juntos formamos una pintoresca comunidad. Si no oyes como suena «su» música, no podrás bailar con ellos. 

Entrenamientos Gran Trail Peñalara 2013. Foto Mayayo

 


CARRERAS DE MONTAÑA:

“Personas normales logrando juntas cosas extraordinarias”

 

 A ti, corredor de montaña: Reconócelo. Eres un friki. Nos levantamos a horas absurdas, sufrimos frío, calor, lluvia y barro, y lo hacemos felices. En la mochila que llevas a la espalda hay más extras que en el maletero de una furgoneta camper; tu frontal tiene más lúmenes que el coche del vecino, y puedes echar la tarde del sábado en un bar discutiendo con los amigos “Qué carrera de 100km es la más fácil”

Para mí, que llegué hace 20 años a este curioso “deporte” desde el montañismo clásico, el correr en la montaña sigue siendo algo terapéutico, ridículo y sublime a partes iguales. Hace que gente normal, con trabajos rutinarios y vida familiar asentada, descubra que se puede trepar, sufrir y llorar de emoción sin caer en una épica innecesaria, tan solo andando y corriendo por el monte. Que pueda planificar batallas logísticas —frontal, manta, dos linternas y demás parafernalia obligatoria—y tiempos de paso con rigor extremo, y aún así dejar sitio para las sonrisas en el lugar y momento más inesperados. Que en el tramo más oscuro y duro, mientras la lluvia jarrea desde lo alto a la madrugada, puedas recordar al solitario voluntario que te gritaba hace un rato desde un collado cercano y, gracias a él, reencontrarte contigo mismo para sacar fuerzas de donde no las hay.

LOS 1.001 DEBATES PREVIOS

Porque, seamos sinceros, ¿quién más dedica tres días a comparar chaquetas impermeables como si fueran fórmulas secretas de la NASA? ¿Quién más tiene debates internos sobre si llevar “el softflask de 500 ml con filtro” o “la bolsa de 1 L que hace ruido” como si la decisión afectara a una expedición polar? Y luego están esos momentos en los que te descubres a ti mismo corriendo solo, murmurando: “Si aguanto hasta el próximo avituallamiento, me premio con dos trozos de plátano… y una gominola”. Como si fueras un perro de Pavlov con cortavientos.

Aun así, en medio de esa aparente locura logística y física, late una tremenda lucidez. Porque pocas cosas en la vida te obligan tanto a conocerte: tus límites, tus flaquezas, tu umbral de dolor y —más importante aún— tu umbral de paciencia contigo mismo. Ese momento en que ya no quedan vistas panorámicas, ni fuerzas, ni gloria… solo tú, tu mochila, y tus pies que se niegan a negociar. Y ahí, justo ahí, es cuando pasa algo mágico: Te mantienes en movimiento. A veces sin saber por qué. A veces solo porque no se te ocurre otra cosa mejor que hacer. Pero sigues.

¡LA META! Especial, por estar cansados y juntos.

Y cuando llegas, cuando cruzas la línea de meta medio destrozado, medio riendo, te das cuenta de que todo eso que parecía absurdo —el frontal extra, el entreno con barro, la lista del material obligatorio— tenía sentido. No porque te hiciera invencible, sino porque te hizo más tú. Más capaz. Más sencillo. Más feliz. Y eso, querido corredor de montaña, no lo venden ni en Decathlon ni en tienda alguna.

Allí en la meta, comprendes que todo ese equipamiento minuciosamente listado y preparado, esos meses de entrenos solitarios, el dolor controlado, las risas compartidas, han forjado un grupo reducido de personas que se sienten especiales simplemente por estar cansadas y juntas.

Porque sí: somos una panda de chalados, con colecciones de camisetas “técnicas” que ocupan más que nuestro armario de ropa “normal” y una ristra de dorsales enmarcados en la pared. Pero a cada paso atravesando canchales excitantes, cada charla en la cima, cada anécdota absurda —“¿te imaginas corriendo con guantes de fregar platos?”— descubrimos que hay algo grande, en permanecer juntos tras un sueño, sufriendo horas y horas, hasta cumplirlo. Sin otro premio que reírnos de nosotros mismos y volver a casa felices sin más, sonriendo como un niño.

Para mí, esta es el alma de las carreras de montaña. Nada de minuto y resultado, sino sentir y revivir aquello que pasó por el camino: Ese amor genuino por la belleza, la dureza, la camaradería y el comprobar, carrera tras carrera, que todavía somos capaces de lograr algo grande… aunque solo sea subir otra cumbre más, mientras nos reímos de nuestras obsesiones más absurdas.

¡OJO CON ELLOS!

Si eres una persona cuerda que no ha cedido a los cantos de sirena de la loca comunidad de corremontes, no escuches sus razones cuando quieran argumentar en su defensa. Si las oyes, TÁPATE LOS OÍDOS.  Ten mucho cuidado con ellos, o podrías acabar saliendo a las 2 de la mañana una noche de Junio bajo la lluvia desde Covadonga con 400 tarados más. O peor…¡si lo sabré yo!

 

Carreras de Montaña: Personas normales logrando juntas cosas extraordinarias.

Sergio Garasa Mayayo.

Foto Mayayo


MONTAÑAS DE AMÉRICA, 25 AÑOS DE ALPINISMO, POR MAYAYO:

Del Aconcagua 1999 al Pico Orizaba 2024 en Radio Trail.

Buenos días os habla una vez más Mayayo para nuestro podcast RADIO TRAIL en la web CARRERASDEMONTANA, con un programa especial celebrando  25 años de una pasión personal por las montañas de América. Una pasión que me ha llevado del Pico Bolívar de Venezuela en Octubre 1999 al Pico Orizaba en este Octubre 2024 pasando por el Aconcagua como techo de la Argentina o Mount Elbert como cima de las Montañas  Rocosas en Colorado.


Todo empezó en Octubre de 1999 en Venezuela donde coronamos primero el sencillo Pico Humboldt ( 4942m) y después el algo más técnico y complejo Pico Bolívar (4978m) como techo de Venezuela. Fue durante la primera expedición Cacique Orinoco, lanzada por motivos de trabajo que podéis oír detallados en la radio.

ACONGAGUA: Punto y seguido.

Poco después en diciembre muy animado me iba en solitario a por el Aconcagua, en la frontera de la Argentina y Chile, cuya cima de 6.959m coroné el día de Navidad de 1999 como techo de las Américas tras una feroz odisea causada por el famoso Viento Blanco. El siguiente asalto iba a ser en el año 2000 al Pico Alpamayo (5.947m) por la mítica vía Ferrari p

La penúltima aventura arrancó el 12OCT en carrera rumbo al Pico Orizaba (5636m) como techo de Méjico Apenas surgió la oportunidad de traeros en vivo en la carrera del Reto Vulcano que se disputará el 12OCT con nuestro bicampeón del mundial Masters Eduard Hernández entre los favoritos de una prueba que sube tan solo hasta 4600m. En mi caso iré unos días antes para intentar ascender esos 1000m extra hasta la cima del volcán que da nombre a la prueba. Vamos a revivir estos 25 años juntos, si os llama…

Podcast Radio Trail: MONTAÑAS DE AMÉRICA, 25 AÑOS DE ALPINISMO.

Aconcagua en solo: Cima 6.959m. 25DIC99 Foto Mayayo

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