TRAIL RUNNING DE LEYENDA: Karl Meltzer, 50 victorias Cien milllas y Hoka Speedgoat.

TRAIL RUNNING DE LEYENDA: Karl Meltzer, 50 victorias en cien milllas y Hoka Speedgoat.  Nuestras leyenda del trail running celebran hoy su legado como pentacampeón Hardrock 100 y hexacampeón Wasatch 100. Su espíritu pionero le llevo a encadenar 22 años con victorias cienmilleras (2003-2025) fijar el record del Appalachian Trail (2016) y crear en 2007 su propia gran ultra, la Speedgoat 50k.

Las zapatillas Hoka Speedgoat hoy superventas mundial, se crearon a partir de su imagen y estilo, como una zapatilla mucho más ágil y técnica de lo que hasta entonces habían sido las creaciones del francés Nico Mermoud. Hoy ya vamos por la Hoka Speedgoat 7 en las tiendas. Conoce la leyenda de Karl como «Cabra Veloz» con especial radio y reportaje por Mayayo. 

Podcast Radio Trail:  Karl Meltzer, leyenda trail running. Vida y obras, por Mayayo.*

*Proximamente. 

Karl Melzer: «Cien Millas, tampoco es tanto.»

 


 

TRAIL RUNNING DE LEYENDA:

Karl Meltzer, 50 victorias en cien milllas y Hoka Speedgoat.

Aquel rebelde adolescente forjado en los bosques de New Hampshire se marchó de viaje con su colega a vivir en las montañas de Utah como uno más de los locos del esquí. Pero algo salió mal, porque cuando llegó allí…se enamoró de las carreras de montaña. Peor aún, cuando azuzado desde fuera se lanzó en 1996 a probar las ultras de 100 millas en Wasatch, apuntándonse apenas un mes antes, descubrió una pasión irrenunciable que le ha seguido hasta el día de hoy. Como el mismo dice: «¿Correr cien millas tampoco es tanto, no?» 

KARL MELTZER, DE NEW HAMPSHIRE A LAS MONTAÑAS WASATCH.

Cono con los grandes pioneros de nuestras carreras de montaña. la suya es tambien la historia de una pasión que ha marcado su vida entera. Todo empezó bien lejos de los focos, y antes de que el trail running fuese una industria. Meltzer nació el 8DIC 1967 en Philadelphia (Pensylvannia) pero a los tres años su familia se mudó a Auburn, New Hampshire donde creció corriendo por los bosques y volviendo a pie del colegio.

En 1988 pasó brevemente por Plymouth State College, donde descubrió que la universidad no era para el. Un año después, como tantos adolescentes desorientados, cargó el coche tras asistir a dos conciertos de Grateful Dead y puso rumbo al Oeste con un amigo: el plan que tenía con 22 años era vivir del esquí una temporada y regresar para buscar una vida más convencional.

Aquel regreso nunca llegó. Snowbird, Alta y las montañas Wasatch, junto a Salt Lake City, ofrecían justo lo que Meltzer buscaba: nieve en invierno, roca y senderos en verano, libertad todos los días. Trabajó durante años como camarero en el Keyhole, dentro de la estación de Snowbird, y, según el mismo ha contado, ahorraba las monedas de las propinas en una botella para pagar dos o tres dorsales por temporada. En aquellos tiempos no existían programas de detección de talentos trail running ni becas para ello; pero el siempre quiso organizar su vida alrededor de la montaña.

Estación esquí Snowbird, en verano.

PRIMERAS CARRERAS DE MONTAÑA KARL MELTZER, 1990.

Su bautismo de fuego en el trail running llegó con una vertical: Fue en la Rowdy Run de 1990, una subida por la propia estación de Snowbird donde se estrenó con victoria además. Pronto se centró en hacerlo más y mejor, por lo que no tardaron en llegar citas de prestigio como Pikes Peak y otras pruebas de montaña, donde afinó una habilidad que marcaría toda su carrera: avanzar con soltura por terreno empinado, roto y técnico. En 1993 ya entró entre los diez primeros del Pikes Peak Marathon. El antiguo ciclista y esquiador había encontrado el oficio que todavía no sabía que podía existir.

WASATCH 100: LA NOVATADA QUE CREÓ AL CAMPEÓN.

Una compañera del bar le habló de la Wasatch Front 100. Habiendo oído aquellas campanas, pero sin método alguno para ello, apenas un mes antes de la carrera Meltzer se para disputar  la edición de 1996. Por supuesto, lo hizo sin entrenador y sin un plan nutricional digno de ese nombre. Salió con seis barritas duras para las primeras 40 millas, y siendo como era un corredor de maratones alpinos ya consolidado, aún llegó a liderar los primeros 60 kilómetros…antes del hundimiento. Los últimos 40 kilómetros se convirtieron en una agónica marcha que le supuso nada menos doce horas, hasta cerrar la prueba en 28h26m. En la camilla de meta juró que no volvería.

Como nos ha pasado a tantos de nosotros, dos días después ya andaba preguntando cuando abrían inscripciones para repetir.  Ese patrón creo que resume bien su legado: el fracaso no se adorna ni se dramatiza, se analiza y se vuelve a probar. Y así lo hizo. Con el tiempo, regresó para ganar Wasatch 1998 en 20h08m, firmando elrécord de la prueba.

Fue una verdadera epifanía para el, pues confirmó que su distancia fetiche no era ya el maratón ni siquiera las 50 millas. Lo suyo serían en adelante las carreras de montaña de cien millas. No solo eso, sino que el impacto logrado llevó a que  desde 1999, consiguió convertirse en uno de los primeros corredores de montaña profesionales del mundo.

Wasatch 100 fue siempre como  jugar en casa. La prueba donde debutó de forma agónica, acabó siendo su territorio más fértil, con seis victorias. Incluso cuando la velocidad absoluta comenzó a pasar a una generación más joven, siguió rindiendo en sus senderos: en la edición de 2011 fue tercero en 20h59m53s, tras Evan Honeyfield y Luke Nelson, tal como contamos entonces en nuestro reportaje de Wasatch 100 Miles 2011,

Desde entonces, su historial no ha sido una línea corta y brillante, sino una larguísima meseta competitiva que hoy día, al filo de los 60 años sigue ahí en lo alto, como bien atestigua su ranking UTMB donde puntúa desde 1993. Speedgoat llegó a sumar hasta 890 puntos, siendo su ultima meta relevante, la logrado el pasado Enero 22026 donde completó las cien millas de Coldwater Rumble entrando en el top25 absoluto.


HARDROCK 100 Y KARL MELTZER.

PENTACAMPEÓN Y RECORD ENTRE ROCA, ALTURA Y HUMILDAD

Su afición por la alta montaña técnica encontró quizá su mejor acomodo en Hardrock 100 millas. Su primer asalto al oro llegó en 1999, cuando Meltzer dominaba a falta de apenas 10 millas hasta que Blake Wood lo adelantó sonriendo en la milla 91; abatido, abandonó en el siguiente kilómetro. Fiel a su estilo de caer, levantarse y volver más sabio y más fuerte, Karl volvió en 2001 y ganó en 26h39m, rebajando el récord anterior en casi tres horas. Después la piedra de Silverton le vio entrar campeón en otras cuatro ocasiones, hasta completar cinco triunfos en una de las pruebas más complejas de Estados Unidos por altitud, desnivel, meteorología y terreno.

El palmarés por carreras dibuja a un especialista extraordinario: seis Wasatch 100, cinco Hardrock 100, cuatro Massanutten 100, tres San Diego 100 y triunfos repetidos en Bear, Bighorn y otras cienmilleras estadounidenses. En 2006 ganó seis pruebas de 100 millas, marca anual que sigue definiendo su capacidad para recuperar, competir y resolver problemas. Aquel curso recibió el reconocimiento de Ultrarunner of the Year en Norteamérica y el Everest Award.

Más difícil todavía fue la continuidad. Meltzer enlazó 22 temporadas con al menos una victoria de 100 millas, una estadística quizá más reveladora que cualquier récord de circuito. Ganar una ultra puede depender de un día perfecto; ganar durante más de dos décadas obliga a atravesar lesiones, cambios de rivales, evolución del material y envejecimiento sin perder el deseo de ponerse otra vez en la salida. Es cierto que la pasión por las Cien Millas USA ofrece más de 100 pruebas donde elegir cada año, pero tambien lo es que de allí salen una y otra vez grandes especialistas que louego triunfran por el mundo entero, en ultras de lo  más variado, del estilo ultrafondo de Scott Jurek a las alpinas y técnicas de Courtney Dauwalter.

Así se despidió públicamente de aquella increíble racha en 2025:

Como veis, una muestra más del puro espiritu Speedgoat. Sin alharacas, no hay video, ni una foto siquiera.

 


 

PALMARÉS DE KARL MELTZER: LOS DATOS CLAVE

A agosto de 2026, el balance más actualizado sitúa a Meltzer en 50 victorias y 93 llegadas a meta en carreras de 100 millas. Su propia web  KARLMELTZER.COM recoge además 75 victorias en ultramaratón y alrededor de 175 ultras terminadas. El objetivo declarado ahora es alcanzar las 100 metas de 100 millas en el verano de 2027 y cerrar el ciclo en Hardrock, una elección coherente para quien encontró allí tanto su mayor derrota temprana como cinco de sus mejores triunfos.

Conviene separar categorías para no inflar la cifra. Las 50 son victorias en carreras de 100 millas; las 75 corresponden al conjunto de ultras ganadas, incluidas otras distancias; y las 93 son cienmilleras completadas, no necesariamente ganadas. Esa precisión importa porque el récord no necesita maquillaje: vencer en más de la mitad de las 100 millas que ha terminado ya es una proporción extraordinaria.

Su año cumbre fue 2006. En tan solo doce meses logró nada menos que ¡seis victorias de 100 millas!. Y no eran fáciles, pues entre ellas estaban HURT, Hardrock, Wasatch, Bear, San Diego y Javelina. A ello añadió el citado premio de UltraRunning Magazine y el Everest Award. Fue además tres veces segundo en la votación norteamericana a ultrero del año, confirmación de que su valor no descansa en una sola campaña aislada.


APPALACHIAN TRAIL 2016: A LA TERCERA, LA VENCIDA.

Las carreras de montaña no agotaron su curiosidad. Meltzer probó también las grandes travesías rápidas, cuando el concepto FKT todavía no tenía el seguimiento masivo actual. En 2008 completó por primera vez el Appalachian Trail de Maine a Georgia en 54 días, 21 horas y 12 minutos. Aquel intento no batió el récord, pero le dio una cartografía personal del desafío: más de 2.000 millas, catorce estados, humedad, raíces, roca y una repetición diaria capaz de desgastar tanto al corredor como a su equipo.  Si aun no conoces bien lo que significa, por trazado y por historia, recorrer al completo los Appalachian Trail para los estadounidenses, leete este reportaje sobre sus primeros 104 años de historia 1921-2025

Karl Meltzer Appalachian Trail 2014 Brian Nevins / Red Bull Content Pool

En 2016, a los 48 años abordó su tercer intento.

Salió de Mount Katahdin hacia el sur. Alcanzó Springer Mountain el 18 de septiembre tras 45 días, 22 horas y 38 minutos para unas 2.189 millas, alrededor de 3.520 kilómetros según el trazado de aquel año. Rebajó en nueve horas y media el registro asistido que Scott Jurek había establecido en 2015. La diferencia, después de mes y medio de esfuerzo, fue de apenas una mañana.

Aquel fue un récord asistido: Meltzer contó con un equipo que se movía por carretera, preparaba comida, resolvía logística y lo devolvía al sendero cada día. No resta mérito; define correctamente la modalidad. Promedió aproximadamente 76 kilómetros diarios durante más de seis semanas y supo apoyarse en el conocimiento de Scott Jurek, rival en el libro de récords y miembro decisivo de su equipo en el tramo final.

El tiempo de Meltzer ya no es la plusmarca absoluta. Como repasamos en nuestra historia del Appalachian Trail, Tara Dower dejó el récord general asistido en 40d18h06m el 21 de septiembre de 2024. La actualización no empequeñece al pionero: sitúa su logro en la cadena que permitió al trail comprender, profesionalizar y mejorar este tipo de desafíos.

Karl Meltzer  felicitado por Scott Jurek en meta, record Appalachian Trail 2016. Foto: Carl Rosen, Red Bull Content Pool


KARL MELTZER, SPEEDGOAT: UNA MARCA GLOBAL

El apodo nació en 1998, volviendo del Pikes Peak Marathon. Un conejo cruzó disparado ante el coche y Meltzer soltó “What a speedgoat!”. Sus amigos reciclaron la ocurrencia para bautizarlo a él; al año siguiente el director de Zane Grey 50 Mile lo inscribió como “Speedgoat of the Wasatch”. Meltzer registró el nombre en 2000, una decisión empresarial poco común en un deporte que entonces vivía casi enteramente entre voluntarios, pequeñas marcas y carreras locales.

HOKA lo fichó como primer corredor patrocinado y mantiene la relación desde 2009. Meltzer aportaba algo más valioso que una foto: miles de kilómetros competitivos en roca, grandes desniveles y 100 millas. La primera HOKA Speedgoat llegó en 2015 con su nombre y su participación en el desarrollo. Desde entonces la saga se convirtió en una referencia mundial de las zapatillas maximalistas para terreno técnico, como hemos seguido en nuestros análisis de Speedgoat 4, Speedgoat 5, Speedgoat 6 y la actual Speedgoat 7.

La relación comercial presenta un matiz singular. No fue solamente un patrocinio temporal, sino la conversión de una identidad deportiva en un producto duradero; en 2026 se ha hecho público que Meltzer conserva un acuerdo de royalties de por vida. Karl También extendió Speedgoat a calcetines Drymax, cinturones Ultraspire y café, mientras construía una actividad como entrenador desde 2009. Mucho antes de que “marca personal” fuese una frase ubicua, él ya había entendido que un corredor podía ser atleta, prescriptor, creador de producto y pequeño empresario sin dejar de parecer el mismo montañero del bar de Snowbird.


KARL MELTZER, FUNDADOR SPEEDGOAT 50K.

Su legado no termina en la zapatilla. Meltzer y John Collins impulsaron en Snowbird la Speedgoat 50K, cuya primera edición reunió 112 corredores cuando el reto inicial era alcanzar cien. El trazado, con unos 3.350 metros positivos y otros tantos negativos a gran altitud, trasladaba al dorsal su gusto por la montaña sin domesticar: mucha pendiente, roca y escasos kilómetros de regalo.

La carrera fue creciendo hasta atraer a Kilian Jornet, Anna Frost, Ellie Greenwood, Anton Krupicka y otras figuras internacionales. Entre 2012 y 2014 formó parte de las Skyrunner World Series en categoría Ultra, conectando la cultura cienmillera estadounidense con el skyrunning europeo. Meltzer demostró que una prueba local creada desde el conocimiento del corredor podía convertirse en escaparate global.

En 2021 vendió la carrera al grupo IRONMAN, dentro de la expansión que acabaría integrándola en UTMB World Series, y permaneció durante un periodo como director. La operación forma parte de un cambio profundo del trail que el mismo ha destacado: las pruebas nacidas alrededor de una comunidad pasaron a ser activos apetecibles para grandes circuitos a la par que se han ido multiplicando las carreras de montaña por todo el mundo. En lo negativo, el mismo ha apuntado los problemas que esto crea para la supervivencia de las carreras históricas pequeñas, así como el riesgo de parecerse cada vez más unas a otras.

Puede discutirse ese modelo, pero crea es innegable la visión de Meltzer al crear su propia marca, más una experiencia deportiva y un producto capaces de conservar valor más allá de sus propias piernas. Este año la prueba acaba de disputarse, el pasado 23.25JUL 2026 com victorias de  Mason Coppi tras 5:15:20 y Lauren Gregory en la femenia, siendo además sexta absoluta con 5:56:04.


KARL MELTZER Y EL ESTILO SPEEDGOAT:

CORRER SENCILLO NO SIGNIFICA IMPROVISAR.

Es innegable que Karl Meltzer cultiva una imagen auténtica, como depositario de aquella vieja escuela de pioneros. Le hemos visto consumir sin complejos en carrera hamburguesas, bacon, cerveza o hasta Red Bull sin gas; tampoco convirtió los estiramientos ni la tecnología en religión. Pero no te equivoques, esa estética relajada puede inducir a una lectura equivocada. Nadie gana 50 cienmilleras improvisando durante treinta años: detrás hay miles de horas en montaña, conocimiento del ritmo, lectura del rival y una enorme disciplina cotidiana.  De hecho, el propio Karl sigue trabajando hoy como entrenador, que puedes intentar contratar tu mismo a partir de 240$/mes.

Su verdadera innovación, tal como yo lo veo, fue simplificar. En lugar de contemplar 160 kilómetros como un bloque monstruoso, dividía la carrera en decisiones pequeñas: comer antes del vacío, beber, tomar cafeína cuando toca, atravesar el mal tiempo y llegar con opciones a la milla 70. Su célebre “100 miles is not that far” no niega la dificultad; la reduce a una escala mental manejable para poder actuar.

Claro que como hijo puro del profundo Estados Unidos, tampoco creo nos convenga copiar literalmente su menú. Lo que una leyenda tolera tras décadas de experiencia no constituye una pauta universal de nutrición deportiva. El aprendizaje transferible es otro: probarlo todo en entrenamiento, mantener soluciones conocidas el día de carrera y no añadir complejidad si no resuelve un problema real.

Karl Meltzer pertenece a la generación que inventó su profesión mientras la practicaba.

Llegó a Utah para esquiar, trabajó detrás de una barra, aprendió las 100 millas mediante mentores y errores, y acabó viviendo de correr por los mismos bosques que lo fascinaban de niño. En el camino creó un récord deportivo, una carrera internacional, una actividad de entrenador y una de las identidades comerciales más reconocibles del trail.

Su palmarés lo coloca entre los grandes, pero su longevidad explica mejor el legado. Cinco Hardrock y seis Wasatch impresionan; 50 victorias de 100 millas asombran; competir durante tres décadas sin perder la curiosidad resulta todavía más difícil de replicar. Meltzer no fue el más veloz en todas las distancias ni buscó serlo. Eligió un territorio brutal, comprendió sus reglas y permaneció allí hasta dominarlo mejor que nadie.

Ese es, finalmente, su espíritu pionero: no esperar a que exista un camino profesional para echar a correr, sino abrirlo. Primero fueron las Wasatch, después Hardrock, el Pony Express y el Appalachian Trail; luego llegaron las Speedgoat, la carrera y los atletas que aprendieron de él. Las marcas cambian y los récords caen, como debe ser. La huella importante permanece: Speedgoat convirtió una forma libre y testaruda de vivir la montaña en una vida entera.

Karl Meltzer,  durante Appalachian Trail 2016. Foto Interpret Studios, Red Bull Content Pool


MÁS LEYENDAS TRAIL RUNNING, POR MAYAYO

La galería de pioneros ofrece caminos muy distintos hasta la cumbre. Ricardo Mejía salió de la Mixteca oaxaqueña y del trabajo diario en su ferretería para convertirse en el “Rey de las Montañas”: campeón mundial de skyrunning y vencedor en templos europeos como Sierre-Zinal y Zegama-Aizkorri, donde ganó cuatro veces. Scott Jurek construyó su imperio en la ultradistancia con siete Western States consecutivas, tres Spartathlon, dos Badwater y una Hardrock, además de llevar en 2015 el récord asistido del Appalachian Trail hasta 46d11h20m; un palmarés descomunal que convivió, curiosamente, con cinco asaltos sin victoria al UTMB Mont Blanc.

España tuvo en Fernando García Herreros, el “Tarzán” de Bustarviejo, a uno de sus primeros grandes corredores modernos: campeón de Zegama-Aizkorri 2003, referente de una generación que competía antes de que existiera una industria alrededor del dorsal. Su muerte en acto de servicio como bombero, el 24 de junio de 2006, dejó una memoria deportiva y humana que sigue viva. Lizzy Hawker llevó la exploración en otra dirección: cinco victorias en UTMB, un título mundial de 100 kilómetros, grandes resultados en Spartathlon y travesías rápidas por Nepal; científica de formación y creadora del Ultra Tour Monte Rosa, demostró que correr, investigar y organizar podían formar parte de una misma vida.

Bruno Brunod convirtió las grandes montañas en cronómetros. El albañil del Valle de Aosta fue campeón mundial de skyrunning y doble ganador de la Copa del Mundo, además de fijar registros extraordinarios en Cervino, Monte Rosa, Kilimanjaro y Aconcagua que inspiraron a Kilian Jornet y a toda la generación posterior del alpinismo rápido. Marco Olmo abrió otra vía hacia la leyenda: antiguo trabajador de cantera, vegetariano y corredor tardío, ganó dos veces consecutivas el UTMB Mont Blanc en 2006 y 2007, la primera con 58 años y la segunda con 59, tras haberse curtido durante años en pruebas como Marathon des Sables.z

Marco Olmo en Haría Extreme 2015, con 67 años. Foto Ana Samuelsson.


FERNANDO GARCÍA HERREROS, EN RADIO TRAIL.

Leyendas del trail, por Mayayo.

Nuestras LEYENDAS TRAIL RUNNING celebran tambien el legado de aquel pionero español, caído en acto de servicio como bombero el 24 de Junio del 2006. Su legado técnico y humano fue profundo, por ello tras su fatídico accidente hace casi 20 años, su memoria sigue viva. Su victoria en Zegama en 2003 nos recuerda que antes de la era de los récords mediáticos, hubo un «Tarzán» de Bustarviejo que dominaba las cumbres con la misma humildad con la que servía como bombero.

Fernando, te recordamos.  Fernando, gogoan zaitugu.

Podcast Radio Trail: Fernando García Herreros, de Bustarviejo a Zegama.

 


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